“Parasite”: De la risa a la tragedia

"Parasite", una ingeniosa cinta que va de una aparente comedia de enredos hasta llegar al comentario social cargado de tragedia. Foto: Twitter @ParasiteMovie

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Parasite (Corea del Sur, 2019) de Joon-ho Bong, es una ingeniosa cinta que va de una aparente comedia de enredos hasta llegar al comentario social cargado de tragedia.

La historia gira en torno a la familia Kim, una partida de bribones carismáticos que de la noche a la mañana terminan trabajando con engaños en la casa de otra familia, ésta adinerada, los Park.

Los Kim viven en un medio sótano cuya ventana da a ras de calle, en una zona humilde. Con frecuencia, algún borracho orina al lado de su ventana. La familia se gana el sustento, principalmente, doblando cajas de pizza y de lo que se les ocurra.

Están integrados por Ki-taek (Kang-ho Song), el padre, la madre Chung-sook (Hye-jin Jang), la hija de nombre Ki-jung (So-dam Park), y un hijo llamado Dong-ik (Sun-kyun Lee).

La suerte de la familia cambia cuando Min, amigo de Dong-ik, le da un tip al segundo: Le dice que estuvo dando clases a la hija de una familia (los Park) y que va a dejar la posición pero que puede recomendarlo con la señora para que se convierta en el maestro.

Dong-ik acepta, pero tiene que presentar documentos que avalen su educación, los cuales no tiene, si bien la hermana puede falsificar unos. Por otro lado, Min le dice que quizá no sea necesario porque la señora Park es muy crédula y que basta con que él lo recomiende.

Dong-ik se presenta con la señora Park que de inmediato lo contrata. El joven, de inmediato, ve la manera de involucrar a su hermana como tutora de arte del niño menor de los Park quien, o es un genio o se está volviendo loco. Y así poco a poco, con engaños y mucho ingenio, la familia entera va involucrándose en la vida de estos ricos buena onda, sumamente inocentes; la incorporación de los Kim a la vida de los Park presenta algunos tintes de cuento de hadas.

Parasite, primera película coreana en ser la ganadora de la Palma de Oro en Cannes, está cargada de buenas actuaciones y de personajes memorables que pasan de lo anecdótico a la radiografía social, es decir, debajo de ese velo de bribones adorables yace un grupo de individuos sumergidos en la miseria.

Si hay algo que reprocharle a la cinta es el epílogo, que luego del estrujante final, carece de fuerza, y funciona más bien como una explicación de lo que el director quiso decir.

Parasite es de lo mejor que se verá en este año.

ap/

 

–FIN DE NOTA–

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