La UAM impulsa proyecto para el manejo sustentable de agua

El programa piloto fue implementado en San Mateo Tlaltenango, Cuajimalpa. Foto: Foto: Tomada de la web de Comunicación Social UAM El programa piloto fue implementado en San Mateo Tlaltenango, Cuajimalpa. Foto: Foto: Tomada de la web de Comunicación Social UAM

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Para 2050 al menos 70% de la población en el mundo será urbana, por lo cual investigadoras de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) echaron a andar un programa piloto en San Mateo Tlaltenango, Cuajimalpa –en esta ciudad–, para el manejo sustentable de aguas residuales.

Se trata de un sistema de tratamiento llamado “humedales artificiales” que ya funciona en una escuela de la universidad, mientras otros tres están por colocarse en viviendas, producto de un trabajo interdisciplinario desarrollado por las doctoras Miriam Alfie Cohen y Flor Yunuén García Becerra, responsables ante la UAM y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), en los departamentos de Ciencias Sociales y de Procesos y Tecnología de esa sede universitaria.

Pero, ¿cómo funciona ese sistema? Por ejemplo, el de la escuela Colegio Bilbao –ubicado en el edificio de Arte y Música y con capacidad de hasta 700 litros semanales–, comprende un biodigestor, tanques de aireación y almacenamiento, y dos humedales, por lo que el fluido residual de los baños se colecta y traslada a un biodigestor de plástico de mil 300 litros, donde ocurre un primer manejo anaerobio (es decir, sin oxígeno); luego pasa a un depósito de aireación con difusores que inyectan aire en forma intermitente.

Después, el líquido llega a un humedal de flujo horizontal que circula de izquierda a derecha por debajo de la superficie, para pasar por gravedad a otro de trayecto vertical donde se recauda en la parte de abajo; más tarde transita a otro tinaco de 500 litros donde es sometido a desinfección con cloro, y sube por bombeo a un tanque elevado que está en el techo del inmueble. Desde ahí llega a los inodoros.

Los “humedales artificiales” en la escuela. Foto: Tomada de la web de Comunicación Social UAM
Los “humedales artificiales” en la escuela. Foto: Tomada de la web de Comunicación Social UAM

Además, los materiales que se ocuparon para el mecanismo fueron de la zona para fomentar la economía local, y también poseen plantas en la superficie que propagan pequeñas cantidades de oxígeno; así, las heces fecales y orina se convierten en nutrientes para los microorganismos y las plantas.

Entre las especies utilizadas están los carrizos phragmites australis, cuyas raíces crecen hacia abajo; el arundo donax, que semeja un bambú; y el junco triangular, caracterizado por sus tallos largos y lisos, y alcatraces blancos.

Al respecto, la química Rodríguez Estrada expuso que “el sistema es automatizado para que sólo requiera visitas de revisión general y el mantenimiento sea sencillo y de bajo costo, pues consiste en la aplicación de fertilizante a las plantas una vez por semana, la limpieza del biodigestor una vez al año, añadir una pastilla de cloro y activar el mecanismo de recirculación en periodos vacacionales”, según se lee en un comunicado de la UAM.

De hecho, con el proyecto se involucró a la comunidad, pues se ofrecieron tres talleres en febrero, junio y septiembre de este año.

Tras el éxito de estos humedales en la escuela, mismos que se inauguraron el pasado 4 de noviembre, hay tres en marcha, como se mencionó, en casas de San Mateo Tlaltenango, cuyas dificultades más grandes son la migración acelerada, el crecimiento urbano constante que está acabando con los recursos naturales y, en específico, las derivadas por el establecimiento de la Supervía Poniente y el Tren Interurbano Toluca-Valle de México, mega-construcciones que han dañado los manantiales locales.

El equipo que participa en el proyecto está integrado por los asistentes de investigación Sindel Galeno Rincón, estudiante de Ingeniería Biológica, y Javier Reyes Pérez, licenciado en Estudios Socioterritoriales; Tania Lizeth Gómez Borraz, post-doctorante, así como Mario Salinas Toledo, alumno de la licenciatura en Ingeniería Biológica; el doctor Ernesto Rivera Becerril, docente del Departamento de Ciencias Naturales, y los asistentes Eduardo Osorno Hernández, alumno de Ingeniería Biológica, y Luis Bautista Hinojosa, estudiante de Biología Molecular, quienes desarrollan el programa de muestreo y análisis de microplásticos; Mónica Vanessa Guzmán Ponce, quien cursa la licenciatura en Comunicación, encargada de las actividades de comunicación y difusión del proyecto.

También la doctora Linda Hanono Azquenazi, docente del Departamento de Ciencias Sociales, y la alumna del doctorado en Ciencias Sociales y Humanidades, Patricia Campuzano Navarrete, quienes colaboran en el estudio desde el ámbito social; los participantes del servicio social Saribeth Flores Ramírez, Héctor Daniel Silva Media, Ulises Luckie Castillo y Kevin Yael Vilchis Cruz, estudiantes de la licenciatura de Estudios Socioterritoriales, todos de la Unidad Cuajimalpa.

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Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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