“Transformar” la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el programa de Piedra Ibarra

Rosario Piedra Ibarra, titular de la CNDH. Foto: Alejandro Saldívar Rosario Piedra Ibarra, titular de la CNDH. Foto: Alejandro Saldívar

En tanto se apagan los gritos de protesta y empiezan las impugnaciones judiciales a su designación como presidenta de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra responde a los cuestionamientos y esboza su programa en entrevista con Proceso. Admite que su activismo se centró en las desapariciones forzadas y ahora tendrá que ampliar su campo de conocimiento, pero se dice dispuesta a trabajar con quienes tengan que aportar a la institución y a depurar ésta de burocracia, a fin de que con un presupuesto menor ofrezca los resultados que nunca dio desde su creación.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Acompañante de su madre, la tenaz activista Rosario Ibarra de Piedra, en la lucha por la presentación con vida de su hermano Jesús y de decenas de desaparecidos políticos de los setenta, Rosario Piedra Ibarra asume la presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) con la intención de renovar por completo la institución, que considera un “elefante blanco”.

De trato afable, la hija de la fundadora del Comité Eureka recibe a la reportera en el auditorio de la Casa Museo de la Memoria Indómita el jueves 14, en víspera de la ceremonia de entrega-recepción ante la administración de Luis Raúl González Pérez.

Con ese acto culminó una semana en la que Piedra Ibarra estuvo en el ojo del huracán, tras el atropellado proceso de su designación en el Senado –con un zafarrancho en su toma de protesta, el martes 12–, la renuncia de cinco de los 10 integrantes del Consejo Consultivo del organismo y el inicio de procesos judiciales para impugnar su designación.

Pese a ese ambiente adverso por haber militado en Morena y ser señalada como cercana al presidente Andrés Manuel López Obrador, Piedra Ibarra dice tener la “conciencia tranquila”. Considera que, incluso de haberse registrado alguna irregularidad en el proceso, ella no tendría responsabilidad.

“De las irregularidades hay que preguntarles a los senadores, para que ellos expliquen si realmente están fundamentadas esas quejas porque ellos fueron los que llevaron el proceso”, dice y señala que en el currículum entregado a las comisiones de Derechos Humanos y de Justicia del Senado incluyó su militancia en Morena, “partido cuyo líder moral es el Lic. Andrés Manuel López Obrador”, según se lee en el documento.

En efecto, en el micrositio de la Comisión de Derechos Humanos donde se expone la documentación de los 56 aspirantes a dirigir la CNDH, Piedra Ibarra, de 68 años, incluyó como antecedentes políticos su cargo como secretaria de Derechos Humanos del Comité Ejecutivo Nacional de Morena (2012-2015) y su candidatura a diputada por el Distrito X federal (2018). No incluyó su pertenencia al Consejo Nacional de Morena, como fue evidenciado después de que tomó posesión.

Tras señalar que ser consejero nacional no es un cargo de dirección partidaria, lo que prohíbe la Constitución para ocupar la presidencia de la CNDH, Piedra insiste en que corresponderá a los legisladores “argumentar si hay algún impedimento, pero lo aprobaron, y luego aprobaron cuando fui electa (el jueves 7), firmaron el acta; firmaron todo y no pasó nada.

“Yo estuve ahí todavía en el Senado porque iba a rendir la protesta, y luego dijeron mejor después, porque estaba su agenda muy apretada. Las impugnaciones empiezan a surgir ese mismo día, pero hasta la noche, ya que todos habían firmado.”

Sobre el zafarrancho entre senadores durante su toma de protesta, recuerda: “Yo dije: ¿qué es esto? Hay quien me reclama por qué no hice nada, pero esa no era mi función, para eso está la seguridad del Senado. Yo iba a rendir protesta y no iba a estar de un lado o de otro. No era mi problema el que ellos estuvieran discutiendo algo de lo cual yo no había formado parte; yo era una candidata a la que se votó y se validó mediante un acta días antes”.

Sobre las impugnaciones, Piedra Ibarra advierte que son los senadores del PAN los que “están muy molestos” por su nombramiento y admite que “tienen todo su derecho a denunciarlo, pero también deben probarlo, no nada más a denunciar sin fundamentos”.

El lunes 11, más de un centenar de familiares de víctimas de desaparición, integrantes de 22 colectivos de varios estados, hicieron pública una carta en la que pedían a Piedra Ibarra que no rindiera protesta como ombudsperson “hasta que haya un proceso transparente y sin sombra de dudas”. Así se leyó la carta, por ejemplo, en la cuenta de Twitter de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México, direccionada a la cuenta de Piedra Ibarra.

La titular de la CNDH sostiene: “Nunca recibí ninguna carta, no se me hizo llegar; que circulara en algunos medios es muy diferente, a mí en lo personal no se me hizo llegar ninguna carta. Eso lo aclaro. También quiero decir que sí se me hizo llegar una carta firmada por un número muy grande de personas de colectivos de apoyo para que siguiera en esta lucha”.

Sobre las renuncias de cinco consejeros ciudadanos al consumarse su nombramiento (Alberto Athié, María Ampudia González, Mariclaire Acosta Urquidi, Angélica Cuéllar y María Olga Noriega Sáenz), la exactivista considera que “están en su derecho, si no están de acuerdo con mi persona”, y que una vez que asuma las riendas de la institución “tengo que nombrar a ese consejo”.

–Esos consejeros los designa el Senado –le advierte la reportera.

–Pero yo también puedo proponer, aunque los va a elegir el Senado. Si ellos renuncian, eso no depende de mí, es su decisión. Yo misma he renunciado cuando veo que a lo mejor no voy a compaginar con el procedimiento de una persona, por la ideología o la forma de operar. Eso sucede siempre.

–Es la primera vez en 30 años que renuncian consejeros de la CNDH de esa manera.

–Porque a lo mejor ahora sí ven que va a cambiar esta comisión y va a estar muy atenta a los reclamos de las víctimas.

Revela que al tomar posesión se le acercaron también algunos excandidatos a la CNDH. “A quienes se me acercaron les dije que si tienen algo que aportar, estoy dispuesta a allegarme de las mejores personas que estén dispuestas a trabajar por los derechos humanos. Y de los que se quieren amparar, no sé para qué, está abierto el diálogo conmigo, porque mi intención es construir, no destruir. Construir la justicia, y con la justicia llega la paz”.

La comisión, un “elefante blanco”

Psicóloga con maestría en psicopedagogía por la Escuela de Ciencias de la Educación de Nuevo León, Piedra confiesa que nunca se imaginó presidir la CNDH, institución creada durante el mandato de Carlos Salinas de Gortari. También reconoce que su activismo se enfocó en casos de desaparición forzada, los que documenta el Comité Eureka, pero como ombudsperson tendrá que ampliar su campo de conocimiento.

“Yo era una ciudadana común y corriente. Hasta hace unos meses estuve haciendo plantones frente a Palacio Nacional, reclamándole al gobierno actual que se ejerciera justicia y que atendiera nuestra exigencia de crear la Comisión de la Verdad.

“Estaba solamente ocupada en ese tema. No desconocía los demás, pero tampoco era de mi injerencia. Era solidaria, solamente, con los demás movimientos. Ahora sí lo tengo que conocer a profundidad para poder opinar con certeza y no nada por opinar”, dice.

Por lo pronto, con la experiencia de ser familiar de una víctima de una de las violaciones a derechos humanos más graves, como es la desaparición forzada, Piedra ofrece transformar la CNDH, empezando por el presupuesto:

“Creo que (la CNDH) es un aparato gigantesco, un elefante blanco con un presupuesto muy elevado. Creo que van a ser cerca de 2 mil millones de pesos de presupuesto para el próximo año. ¿Y en qué se ha utilizado?”, cuestiona.

En el documento Propuesta para un programa de rescate de la CNDH, que entregó a las comisiones unidas del Senado, considera como premisa de su gestión la “reducción del presupuesto y la burocracia” del organismo, pues ve que “es mayor que el de las demás oficinas de ombudsman de América Latina y uno de los más grandes del mundo”.

Explica que la propuesta de recortar los fondos se fundamenta en “la Ley de Austeridad Republicana, porque aunque sea un organismo autónomo tendremos que revisar esa ley. Son sueldos muy grandes los que se reciben, hay que revisar con qué presupuesto puede funcionar efectivamente la comisión sin que esto vaya a mermar la justicia hacia los derechos humanos”.

Al recordarle que estaba en trámite un recurso –promovido por la CNDH– ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra dicha ley, Piedra resalta que a su entender “fue para no bajarse el sueldo de los funcionarios. Si me exigen que mi sueldo sea menor al del presidente, no tendría ninguna objeción, porque yo no voy a ir por ningún salario, yo voy a ir por la justicia que está reclamando el pueblo de México”.

Advierte que sus antecesores “nunca dijeron nada, nunca dieron una respuesta efectiva” sobre la larga lista de víctimas de violaciones graves a los derechos humanos y quienes presentaron las quejas correspondientes se enfrentaron a “la burocracia y a la simulación”.

Plantea que revisará los alcances de las recomendaciones de la CNDH para que “sean vinculantes”, a fin de allegar la justicia a las víctimas, o bien “hallar el mecanismo jurídico para que ese funcionario, si no acata la recomendación, sea llamado a cuentas”.

Al advertirle que la ley prevé que la CNDH solicite al Senado llamar a cuentas a los titulares de las dependencias que no aceptan las recomendaciones, como fue el caso de la relacionada con estancias infantiles, pero que la mayoría de la Cámara de Senadores impidió las comparecencias de los funcionarios implicados, señala:

“Voy a revisar los argumentos para que se dijera que no procedía la comparecencia. Pero yo me hago la pregunta de por qué nunca se cuestionó a los funcionarios de los gobiernos anteriores por parte de la CNDH. Al contrario, se avalaban las declaraciones oficiales. Y tenemos el caso muy sonado de la indígena Ernestina Rosario, a quien el Ejército violó, en violación tumultuaria, y el argumento fue que había muerto de gastritis… El ombudsman que en ese entonces era (José Luis) Soberanes dijo que sí, que murió de gastritis, y muchas de estas organizaciones que ahora se dicen lastimadas no protestaron.”

–Oigo su discurso y se parece al del presidente cuando dice que la CNDH no ha hecho nada.

–Pero es que no ha hecho nada. El presidente coincide conmigo, porque este discurso que él tiene, nosotros como Comité Eureka ya lo teníamos desde antes, cuando ni siquiera nos imaginábamos que López Obrador iba a ser presidente. Más bien es al revés. No es que yo esté coincidiendo con el gobierno.

Hasta el jueves 13 Piedra Ibarra había recibido llamadas de felicitación de sus compañeros de lucha y sus amigos, pero no de López Obrador.

“A él lo escucho en las mañaneras, que defiende que esté por ahí (la CNDH) y yo le agradezco”, dice.

–¿La hace sentir fuerte?

–Más que eso, me hace sentir con una gran responsabilidad, porque en el momento en que le tenga que decir algo, se lo voy a tener que decir.

Esta entrevista se publicó el 17 de noviembre de 2019 en la edición 2246 de la revista Proceso

Comentarios

Load More