“No vengan a mentirnos”, advierten campesinos de Campeche sobre Tren Maya

Proyecto del Tren Maya explicado por el presidente en una mañanera. Foto: Alejandro Saldívar

TENABO, Camp. (apro).- Con reclamos y la exigencia de que no se mienta más a los campesinos, como lo han hecho todos los gobiernos para quitarles sus tierras, este viernes se realizó en la entidad la asamblea informativa previa a la consulta indígena para definir el futuro del proyecto del Tren Maya.

A la convocatoria del gobierno federal, que incluyó a los municipios Hopelchén, Calkiní, Tenabo, Hecelchakán y parte de Campeche, asistieron representantes de 177 comunidades, así como campesinos independientes.

El evento estuvo encabezado por el subdirector jurídico del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Sergio López Olvera, quien se encargó de responder los cuestionamientos de los participantes.

Entrevistado al término del acto, el funcionario dijo que, si bien “no hay ningún acuerdo en concreto ni específico”, ya hay acercamientos con las comunidades donde necesariamente tendrá que haber reubicaciones.

Comentó que se elabora un estudio para planear cómo desocupar, por seguridad, lo que será el derecho de vía, pero aún no se tienen datos precisos de cuántas construcciones, familias o personas serán afectadas por esa situación a lo largo del recorrido del tren, ni los montos específicos de lo que se pagaría por concepto de indemnizaciones.

También se estudia con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) toda la documentación de que se dispone “para no cometer errores del pasado”, y se está generando una serie de cuestionamientos al gobierno actual por problemas que anteriores administraciones dejaron sin resolver, abundó.

De acuerdo con el registro de asistentes, acudieron 123 representantes comunitarios, 47 autoridades gubernamentales de los tres niveles y 117 participantes independientes o representantes de agrupaciones indígenas.

Algunos de ellos se quejaron de que pasadas administraciones les expropiaron parte de sus tierras para otros proyectos, como la ampliación de la carretera Campeche-Mérida, en el sexenio de Felipe Calderón, y hasta ahora no se les ha terminado de pagar.

“Una vez que nos compren las tierras, dirán (los del gobierno): ‘son mías’ y después volverán a ignorarnos”, resaltó uno de los asistentes, y pidió a las autoridades presentes que “no vengan a mentirnos, porque nos han mentido toda la vida”.

Otros más se quejaron de que han ido a tocar puertas a las dependencias gubernamentales, pero no los reciben, y que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dispuso de tierras ejidales y se apropió del derecho de vía sin pagar a los afectados.

Al respecto, señalaron que ahora la CFE renta ese derecho de vía para la instalación de la fibra óptica, sin que los ejidatarios reciban algún beneficio por ello.

“¡Cúmplanos, no nos prometan!”, demandó uno de los participantes.

En su turno, el representante del ejido Tixmucuy, en el municipio de Campeche, pidió que en este proyecto se beneficie también a las comunidades que, si bien no están a la vera de la vía férrea, tienen potencial turístico para explotar.

Y en ese sentido se pronunció porque se le “dé potencial” al hotel Uayamón, una exclusiva exhacienda henequenera propiedad del magnate Roberto Hernández, exdueño de Banamex.

“Tixmucuy está cerca y eso generaría más empleos”, añadió, y pidió que aparejados al tren se desarrollen nuevos proyectos turísticos para beneficiar a otras comunidades de la región.

Asimismo, el representante del ejido Emiliano Zapata, también del municipio de Campeche, pidió que se construyan ramificaciones del Tren Maya hacia otras localidades para poder sacar sus cosechas. También que se les dote de una empacadora que les permita terminar con el coyotaje y hacer más redituable su actividad, dando valor agregado a sus productos.

El representante de Isla Arena, una pequeña ínsula de pescadores del municipio de Calkiní, se pronunció a favor del proyecto, pero destacó que su comunidad no se beneficiará de los empleos que generará la construcción del tren, porque ahí no hay ni albañiles ni herreros.

“En Isla Arena solo hay pescadores”, dijo, y mencionó que los lugareños han comenzado a incursionar en la actividad turística, por lo que demandó se les apoye con proyectos para desarrollarse en ese sector y se les capacite para ello.

Una habitante de Tenabo hizo uso de la palabra para manifestar que en la asamblea el pueblo estaba ausente. “La que está aquí es gente del ayuntamiento”, soltó.

Esa comunidad, en lugar de crecer y desarrollarse “se está hundiendo” por las administraciones, subrayó.

Añadió: “Las autoridades hacen lo quieren, sin consultarle al pueblo, y la gente tiene miedo de salir a luchar para defender el patrimonio de sus familias”. No obstante, aclaró que si el Tren Maya trae beneficios ella no se opondrá al proyecto.

Sin embargo, expresó su preocupación porque, aunque les compren las tierras que se requieren para la obra, “el dinero se acaba y la gente de aquí somos campesinos, y entonces ¿de qué viviremos y de qué vivirán nuestros hijos cuando el dinero que nos paguen se acabe?”.

A su vez, el representante de Kankí planteó que antes de continuar con el proyecto, el gobierno debe conciliar a ejidos y ejidatarios donde hay conflictos.

Un representante de una agrupación indígena de Calkiní se quejó de que los beneficios de los proyectos o programas llegan a las autoridades ejidales o municipales y éstas no los reportan a la comunidad como deberían, de modo que se acaban desviando.

Este sábado continuarán las asambleas informativas en Carrillo Puerto, municipio de Champotón; Don Samuel, en Escárcega, y Xpujil, en Calakmul. Esta última es neurálgica para el proyecto porque ahí se encuentra la reserva de la biosfera de Calakmul, que es el segundo pulmón más importante de Latinoamérica.

Además, la región fue declarada Patrimonio Mixto de la Humanidad por la Unesco, debido a su biodiversidad y por su riqueza arqueológica.

A diferencia de las otras regiones donde se instalarán las estaciones del Tren Maya, en Calakmul no hay vías férreas, por lo que estás se tendrán que construir.

Esa zona es habitada predominantemente por indígenas chiapanecos, muchos de ellos ligados al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), uno de los principales opositores al proyecto.

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