Grandes empresarios, prestos a beneficiarse con el Tren Maya

Parte de la ruta que recorrerá el Tren Maya. Foto: Alejandro Saldívar Parte de la ruta que recorrerá el Tren Maya. Foto: Alejandro Saldívar

Como resultado de una investigación de varias semanas en la península de Yucatán, Proceso ofrece este reporte especial sobre lo que puede esperarse de la construcción del llamado Tren Maya, las expectativas ambiciosas de grandes grupos empresariales y el pesimismo y desaliento de la verdadera población maya. Fonatur ya imagina, por ejemplo, crear nuevas ciudades con hoteles, comercios y viviendas alrededor de las estaciones de ese futuro sistema de movilidad, mientras corporativos nacionales y multinacionales, del ramo de la construcción, el transporte y el turismo, ya se frotan las manos.

MÉRIDA, Yuc. (proceso.com.mx).- El Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) aún no publica los estudios financieros sobre el Tren Maya –cuyo costo se estima en al menos 120 mil millones de pesos–, pero ya adelantó que éste se financiará principalmente gracias al transporte de turistas y pasajeros, mientras que una tercera parte de los ingresos provendrá del transporte de carga de materiales.

El gobierno federal promete que el megaproyecto detonará la economía de los cinco estados por los que atravesará, y beneficiará a las poblaciones marginadas de la Península; sin embargo, estudios del colectivo Geocomunes y de varios académicos de Yucatán identifican poderosos intereses privados que convergen en la Península y están prestos a beneficiarse con el Tren Maya antes que dichas poblaciones.

Esos grupos, que dominan los sectores turísticos, de la construcción y de la agroindustria, están encabezados por integrantes de la cúpula empresarial del país, como Alfonso Romo Garza, Alberto Baillères González, Gastón Azcárraga Andrade, Germán Larrea Velasco y Fernando Chico Pardo.

En Mérida, por ejemplo, la implementación del megaproyecto implicaría la construcción de un nuevo aeropuerto, que sería operado por Aeropuertos del Sureste (Asur), en cuyo consejo de administración figuran el propio Chico Pardo; Roberto Servijte Sendra, de Bimbo; Ricardo Guajardo Touché y José Antonio Pérez Antón, de ADO, según anunció el junio pasado Milardy Douglas Rogelio Jiménez Pons, director general del Fonatur.

Dijo incluso que el edificio sería diseñado por el arquitecto Enrique Norten, el yerno de Carlos Slim Helú, y estaría conectado con una terminal del Tren Maya… que confeccionará el mismo Norten. El pasado 26 de noviembre el Fonatur otorgó a TEN Arquitectos, la firma de Norten, un contrato por 2 millones 975 mil pesos para realizar los “estudios preliminares arquitectónicos conceptuales para la estación del Tren Maya en Mérida”.

Y no sólo esto: el pasado 15 de noviembre, cuando anunció el inicio de su cuestionado proceso de consulta, el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró que se “están dando facilidades para que se lleve a cabo la ampliación de aeropuertos en Cancún, Chichen Itzá y Chetumal”.

(Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2251, ya en circulación)

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