Moenia electrizó al Auditorio Nacional con la gira “Hacer contacto”

Moenia en el Auditorio Moenia en el Auditorio Nacional con "Hagamos contacto". Foto: Carlos Enciso.

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- La noche del viernes 31 de enero, Moenia electrizó los sentidos de 10 mil asistentes al Auditorio Nacional; Ana Torroja, Aleks Syntek y 26 canciones de repertorio fueron los tripulantes del viaje a los noventas que ofreció la agrupación.

“Hacer Contacto”, nombre que lleva la gira de la banda, hizo alusión a su nombre al causar que el “Coloso de Reforma” denotara cercanía -durante más de dos horas- entre la banda y los presentes.

Después de dar la tercera llamada al público para anunciar que el show estaba a punto de empezar, las luces se apagaron minutos antes de las 9 de la noche entre gritos y euforia del público; el telón que cubría el escenario cayó, y en medio de una especie de caja que proyectaba las siluetas de los integrantes, Moenia salió a escena, dando inicio el viaje electrizante que la agrupación preparó para sus seguidores.

Los primeros destellos del sintetizador sonaron al interpretar “Eso que pasó”, en medio de los compases de la melodía, la caja que cubría a los músicos se trasladó a la parte alta del recinto en Avenida Paseo de la Reforma, formando parte de la escenografía.

Teclados, Alejandro Midi
Alejandro Midi. Foto: Carlos Enciso.

Los músicos se acomodaron en el escenario ante un lleno total, y con luces neón de diversos colores como estampa de bienvenida retumbó “El juego”, y después “¿Cómo ves tú?”.

“Muy buenas noches, nosotros somos Moenia, música electrónica en español”, dijo el vocalista Francisco Pichardo al público y, sin darles tiempo de gritar, continuaron con “Quisiera adivinar”, donde al estilo de Muse la guitarra con pantalla táctil ejecutada por Alejandro “Midi” hizo aparición en el estrado.

La escenografía de la banda destacó de forma visual vía luces de diversos tonos, además un sonido cuidado y buen trabajo en su ingeniería de audio para la alineación de Moenia: Alfonso Pichardo (voz), Alejandro Ortega (programación y teclados), Jorge Soto (teclados) e Iván Moreno (batería).

El catálogo mostrado por el conjunto siguió con “Una hora más”, “Prohibido besar”, “Clásico” y “Lo que tú digas” (canción donde la duda de ¿se puede brincar desde tu lugar en el Auditorio Nacional? se disipó ante un “¡Síiiii!” por respuesta rotunda). Al terminar, “Poncho” -como lo arengaban la mayoría de los asistentes- tomó el micrófono por segunda ocasión para agradecer la presencia de su público, quien le respondía con aplausos, gritos y saltos tras atender sus palabras:

“¿Cómo están esta noche? ¡Es raro que cuando tenemos un concierto tan importante como esta noche, desde la primera canción estemos disfrutando al 100, estamos felices de estar en este escenario, el Auditorio Nacional! 

Vocales, Alfonso Pichardo.
Alfonso Pichardo, voz de Moenia. Foto: Carlos Enciso.

Esta noche estamos cumpliendo un sueño y les vamos a devolver cada pequeña chispa de energía que nos avienten. Nuestra gira se llama “Hacer contacto”, y la mejor manera de que hagamos contacto es así, ¡cantando!”.

Y desde guitarras acústicas salieron los primeros tonos de “Llegaste a mí”, para proseguir con “Regreso a casa”, “No importa el ‘zoom’” y “Corazón azulado”.

La especie caja volvió al piso para proyectar luces estelares, como si un universo lleno de astros se reflejara sobre ella, y desde su interior se asomó la silueta de la primera invitada: la madrileña Ana Torroja (nacida un 28 de diciembre de 1959) arribó al escenario.

“¡Estoy emocionada, me tiembla todo, el cariño de todos es tanto que yo no sé si algún día podré pagarlo!”, fueron las palabras que dedicó al público, el cual respondió con visible emoción.

Después, las voces de Torroja y Pichardo se unieron para interpretar “La fuerza del destino”; vino una breve pausa para cambio de vestuario y el vocalista de Moenia retornó a escena para entregar “La ecuación” y “Un rato”.

Tour "Hagamos contacto" de Moenia
“Hagamos contacto”. Foto: Carlos Enciso.

Una mitad del “Coloso de Reforma” se mantuvo de pie, en tanto que el resto permanecía disfrutando el concierto desde sus lugares asignados, para la canción que siguió en un cerrar de ojos común al escucharse la letra tan melancólica de “Contigo estaré”, nostalgia eléctrica pura salía desde los sintetizadores, la batería, los coros y la guitarra táctil.

La velada se extinguía poco a poco con uno de los éxitos consolidados de Moenia, “Déjame entrar”. Brillaron luces en tono morado y al estrado subió el segundo invitado, Aleks Syntek, quien a dueto con Pichardo hicieron una mezcla homogénea con sus voces en “La tormenta”; por momentos, el frágil registro vocal de Syntek desaparecía totalmente del mapa, ante la potencia gutural de su acompañante.

La parte final del concierto se hizo presente con “Sin etiquetas” y al terminar, nuevamente hubo interacción entre el auditorio y Alfonso al expresar:

“Si se quieren sentar está bien, pero yo creo que no se van a sentar después de esto, como se darán cuenta esta es una noche muy especial, pero no ha terminado… Si pudiera me bajaba y los abrazaba a todos.”

Y ante la petición de apagar totalmente las luces y sacar las lámparas de celular, el “Coloso de Reforma” se convirtió en una especie de Vía Láctea con miles de estrellas destellando desde la primera fila del balcón derecho para dar entrada a “Manto Estelar”.

Moenia. Foto: Carlos Enciso.
Homenaje a Moenia en las pantallas, lo que incluyó a Juan Carlos Lozano, primer vocalista de la banda, abajo en el centro. Foto: Carlos Enciso.

Luego de ese momento mítico, los sintetizadores de la banda volvieron a explotar e interpretaron “En qué momento”.

Dos horas de concierto habían transcurrido; no obstante, Moenia aún tenía canciones pendientes y llegó el turno de “No dices más”, rola que desgarró el interior de los que cantaban:

“Solamente tú me puedes destruir o salvar/ dos palabras bastarán/

y te podría esperar hasta que se evapore el mar/ pero tú no dices más”.

“Ni tú ni nadie”, fue la pieza con la despedida parcial de los músicos: “¡Muchas gracias, somos Moenia!” y los integrantes bajaron a camerinos. Pero la banda regresó para interpretar “Summer Drive”, primer sencillo lanzado apenas a finales del año pasado y “Morir 3 veces”, la penúltima del show.

El Auditorio Nacional se rindió ante Moenia. Foto: Carlos Enciso.

El final llegó con “No puedo estar sin ti”; minutos después de las once de la noche el viaje a la década de los noventas había terminado. Los de Moenia se postraron sobre el centro del escenario para manifestar:

“¡Gracias! Estamos muy felices, pero también esta madrugada vamos a festejar a nuestro vocal”. “Las mañanitas” del Auditorio lleno no se hicieron esperar:

“¡Despierta Alfonso despierta!”, cantaban en coro.

“Solo nos queda una última cosa que pedirles, una foto para redes sociales”. Y con las manos en alto, capturaron un momento que quedará guardado en el archivo de los tiempos futuros.

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