“La certeza del amanecer”

La certeza del amanecer, de Luis Eduardo Yee, dirigida por Alejandra Aguilar. Foto: www.teatrolacapilla.com La certeza del amanecer, de Luis Eduardo Yee, dirigida por Alejandra Aguilar. Foto: www.teatrolacapilla.com

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La incertidumbre es aterradora, a veces paraliza, pero otras tantas más, aunque no se quiera, la única forma de avanzar es cerrar los ojos y lanzarse al vacío. Tal y como sucede en La certeza del amanecer, de Luis Eduardo Yee, dirigida por Alejandra Aguilar.

En los años 20, dos jóvenes hermanas rusas –Elizabeta (Paulina Álvarez) y Nina (Ariana Candela)– vagan por los pueblos de México dando lecciones de piano. Para convencer a las familias apuestan por realzar el estatus que la exquisita actividad le dará a sus niños. Ellas sabían lo que es ser ricas. “Crecimos en una casa con 50 habitaciones”, se lamentan constantemente. Ahora toda su vida cabe dentro de una maleta. Nunca han pasado más de seis meses en el mismo lugar, ya que Elizabeta disfruta coqueteando con los padres que las contratan, y eso siempre termina por complicar las cosas y obligarlas a marchar a su nuevo destino. Nina está cansada del peligroso coqueteo, pero su hermana promete que “esta vez será diferente”. Y aunque no le cree del todo, termina por perdonarla, porque a pesar de sus peleas, sólo se tienen entre ellas.

Su confianza es traicionada por Nina, que tiene un secreto que romperá el lazo invisible que las unía, y Elizabeta tiene entonces que decidir entre la seguridad o la soledad.

Es una historia íntima y profunda que conecta con el público más allá de las particularidades de la situación. Se trata de qué decisiones se toman, qué se conserva y qué se deja ir, si quedarse estático o si moverse. Porque a veces el acto más grande de amor es dejar al otro partir.

El diseño escénico –a cargo de Fernanda García y Sergio López Vigueras– cuenta con pocos, pero efectivos elementos de escenografía. Las mujeres se desplazan a distintos pueblos. Todo sucede tras delicadas capas de telones que le dan un efecto onírico de profundidad al paisaje mientras suben y bajan, alejando o acercando al público respectivamente. El piano está presente, pero las maestras de piano simulan tocar, lo que desmerece el objeto.

Y mientras en el frente una especie de narradora (Yulleni Vertti), con traje de aviador, guía la historia, sobre la escena se proyectan en ocasiones imágenes de textos, paisajes, ventanas. Aunque son elementos estéticamente agradables, resultan un tanto innecesarios y reiterativos, ya que los diálogos están diciendo lo mismo.

La obra es producida por Matryoshka Red Creativa –un colectivo feminista que pretende visibilizar y proteger el trabajo de las mujeres en el teatro– en coproducción con el teatro La Capilla. Y como punto de este tema, la actriz Ariana Candela comentó al final de la función que agradecía enormemente tener un equipo de trabajo con el que pudo mostrarse en ropa interior antigua, sin que se hicieran comentarios sobre su cuerpo, lo cual la hizo sentir cómoda y cobijada.

La certeza del amanecer se presenta todos los martes a las 20 horas en el Teatro La Capilla (Madrid 13, Del Carmen, Coyoacán), hasta el 7 de abril.

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