Dan 80 años de cárcel a estudiante por secuestro y asesinato de niño de 3 años en Tabasco

Cuando cometió el delito, en 2018, Dora Edith “N” era estudiante de enfermería. Foto: Fiscalía de Tabasco Cuando cometió el delito, en 2018, Dora Edith “N” era estudiante de enfermería. Foto: Fiscalía de Tabasco

VILLAHERMOSA, Tab. (apro).– Una estudiante de enfermería fue condenada a 80 años de cárcel por el secuestro y asesinato de un niño de tres años, ocurrido en abril de 2018 en el municipio de Huimanguillo, Tabasco.

La Fiscalía General del Estado (FGE) informó que la sentencia fue dictada durante el juicio oral contra Dora Edith “N” por el delito de secuestro agravado y privación de la vida del menor Emilio “N”.

Además, se le fijó una multa de 967 mil 200 pesos como reparación del daño.

De acuerdo con las indagatorias y la causa penal 029/2018, Dora Edith “N” asesinó a Emilio, de 3 años de edad, y luego exigió 10 mil pesos por su rescate a su familia, haciéndoles creer que seguía con vida.

La joven aprovechó que el menor acudió a comprar a una tienda de abarrotes de su propiedad, ubicada cerca de la casa de la víctima en el poblado C-31 de Huimanguillo.

El cuerpo del pequeño fue hallado el 13 de abril dentro de una caja de cartón de huevo, ya en estado de descomposición.

Un día antes, el 12 de abril, la mujer y su pareja sentimental, “El Loncho”, habían sido capturados y revelaron el sitio donde ocultaron el cadáver.

El entonces titular de la FGE, Fernando Valenzuela Pernas, informó que Dora Edith “N” cursaba estudios profesionales de enfermería en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), en Las Choapas, hasta donde viajaba desde Huimanguillo, su municipio natal.

De acuerdo con el fiscal, la mujer y su pareja decidieron realizar un “secuestro exprés” y escogieron como víctima al niño Emilio, vecino de ellos, cuando el infante acudió a la tienda de abarrotes “Nahomi” a comprar dulces.

Retuvieron al niño dentro del local, pero ante el creciente señalamiento de vecinos y familiares de que había desaparecido dentro de la tienda, le inyectaron sedante para que no llorara y lo ocultaron en una casa de seguridad, pero finalmente lo asesinaron.

Tres días después del plagio, el cuerpo de Emilio fue hallado dentro de una caja de cartón, en el contiguo poblado C-32, asfixiado y con huellas de violencia.

La necropsia practicada al cadáver reveló que fue estrangulado, presentaba fracturas de costillas, golpes en el cuerpo y pequeñas perforaciones en uno de sus hombros, ocasionada por jeringa para suministrarle sedante y mantenerlo dormido.

La estudiante de enfermería presuntamente actuó en complicidad con su pareja para plagiar al menor y exigir 10 mil pesos de rescate, pero la situación se les salió de control y lo mataron.

“El Loncho” aún espera sentencia como copartícipe del crimen del infante.

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