Una Iglesia sin limosnas… y sin ingresos

Limosnas. Foto: Octavio Gómez Limosnas. Foto: Octavio Gómez

A la soledad de los templos por el llamado a evitar aglomeraciones y quedarse en sus casas para reducir la movilidad del coronavirus, la Iglesia Católica suma ahora la pérdida de prácticamente todos sus ingresos por las limosnas de sus fieles. Esto no sólo afecta sus distintas obras sociales, sino que a decir del Episcopado mexicano, le impone el desafío de ayudar desde la pobreza y de seguir ofreciendo servicios espirituales para que la gente “conserve la esperanza” en medio de la emergencia sanitaria.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– La Iglesia Católica en México dejó de percibir alrededor de 98% de sus ingresos económicos, los cuales provenían de las limosnas que recaudaba durante las misas celebradas en sus 7 mil 500 templos y 98 catedrales en el país, pues esas ceremonias fueron suspendidas para evitar el contagio del coronavirus entre los fieles.

También la reciente cancelación de los actos públicos de Semana Santa –principalmente los multitudinarios Viacrucis– forma parte de la larga cadena de suspensión de bodas, bautizos, confirmaciones, primeras comuniones y otros actos litúrgicos que proveían de ingresos al clero mexicano.

Además, esta catástrofe financiera impactará fuertemente la labor social que la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) realiza en sus 120 albergues para migrantes, comedores populares, dispensarios médicos, orfanatos, centros de derechos humanos y centros de atención a víctimas de la violencia, entre otras obras.

El secretario general de la CEM, monseñor Alfonso Miranda Guardiola, comenta sobre la magnitud del problema: “Alrededor de 98% de los ingresos de la Iglesia proviene de las limosnas que los fieles nos dan durante las misas. Pero hoy están suspendidas las misas con presencia de fieles, de manera que nos quedamos sin limosnas… y sin ingresos”.

Por ello, refiere, las parroquias en México están atravesando por serias dificultades. “No tienen modo de sostenerse, salvo con algunas reservas que tengan y les permitan pagar el agua, la luz, los salarios de sus empleados y otros gastos”, dice.

–¿Tendrán que imaginar nuevas formas de recaudación?

–Sí, necesitamos ser creativos para poder sobrevivir, y sin tener que suspender la ayuda espiritual y social que brindamos a la población. Este es el enorme reto que tenemos por delante.

Debido a la contingencia sanitaria por el covid-19, detalla, se suspendieron las misas públicas en los 7 mil 500 templos y 98 catedrales en el país, lugares donde obtenían sus principales ingresos alrededor de 14 mil sacerdotes diocesanos, tres mil sacerdotes religiosos y 135 obispos en activo.

En la Basílica de Guadalupe, el santuario mariano más concurrido a escala mundial, el más rico del país y visitado anualmente por alrededor de 20 millones de peregrinos, se suspendieron las misas y otras actividades litúrgicas con presencia de fieles, lo que menguará mucho sus multimillonarios ingresos.

Fragmento del texto publicado en la edición 2266 de la revista Proceso, ya en circulación.

 

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