Mujeres a través de la pantalla

En la aplicación de Zoom presenciamos, en tiempo real, fragmentos de vida de nueve personajes femeninos shakespeareanos. Ellos ocupan la cuadrícula y nosotros, a través del Live, vemos los juegos que la directora y responsable de la idea original, Renata Wimer, lleva a cabo junto con siete actrices que, transformadas, se expresan desde su espacio vital.

En siete habitaciones, ellas interpretan monólogos de obras de Shakespeare, como Romeo y Julieta, La tragedia de Macbeth y Hamlet, y de otras llevadas al escenario con menor frecuencia, como Antonio y Cleopatra, Noche de Reyes y Cuento de invierno.

Qué extraño es ver teatro sin sentir la experiencia del ritual. Ver otra forma de abordar el hecho escénico y fascinarnos con personajes isabelinos inmersos en el confinamiento de las habitaciones, convertidas, con unos cuantos elementos, en espacios que representan un tiempo y una época determinada.

En ellos las actrices manipulan su propia imagen a través de un celular con el que pueden verse en movimiento, a través de una imagen fija, o mostrarnos lo que les rodea. Los pasillos, las habitaciones, los baños y las cocinas se mezclan con los cielos del Estado de México, de la CDMX, Nueva York, Miami, Roma y Sao Paulo.

Los personajes de Variaciones de una habitación hablan en su idioma y en el idioma que los unifica, el inglés con el que fueron escritas las obras. La variedad de sonoridades nos hace vivir el verso libre desde distintas partes del mundo, provocándonos una increíble sensación de universalidad.

Pilar Ixquic Mata, María Inés Pintado, Elizabeth Guindi, Renata Wimer, Elke van Dyke, Karol Garret e Irene Trapani interpretan uno o dos personajes de Shakespeare y construyen su vestuario, su espacio escénico y a su personaje. Podemos estar en un calabozo oscuro acompañando a Hermione, o en el interior de una torre de piedra con Juana de Arco; en el baño de baldosas blancas impecables habitado por Lady Macbeth y frente a un biombo donde Cleopatra, con sus párpados azules, está a punto del suicidio; Rosalinda corre por un bosque, suponemos, al verla moverse tras las hojas de un árbol, y Viola sale por la ventana y entra por la puerta en ese intento eterno de huir y regresar. Ellas nos miran; de cerca o de lejos; las miramos y a través suyo conocemos su alrededor. Gran creatividad.

Variaciones de una habitación (Shakespeare en marzo), utiliza distintos recursos para reunir a los personajes o realizar las transiciones. Todas juegan con un listón rojo simultáneamente, o muestran sus manos pintadas con las letras de la virtud que las caracteriza. Las transiciones nos llevan desde lo común de los elementos, como el fuego o el cielo, a la diferencia de un objeto según el espacio donde se encuentre. Maravilla el juego de espejos que multiplica las miradas y comunica a los personajes entre sí. Dos mujeres frente a un espejo en espacios diferentes, por ejemplo, se pasan un anillo y nos hablan a nosotros o dialogan entre sí.

Las dinámicas de la pieza y sus propuestas nos incitan a plantearnos preguntas, nos provocan emociones, y nos sorprende el despliegue de imaginación para las resoluciones estéticas que proponen.

Se presentaron el 21 de junio y lo volverán a hacer el 4 y el 5 de julio a las 13.00 horas en un Live desde el Face de Teatro del Mundo Producciones. Lograron esta pieza con la producción de Teatro del Mundo, Pilar Ixquic Mata, el apoyo casi simbólico de la Secretaría de Cultura a través de su programa Contigo en la distancia, pero sobre todo por la entrega de las actrices y todo el equipo creativo. Mujeres del pasado que nos hablan desde un presente shakespeareano que abre puertas a la investigación teatral a través de los distintos medios digitales.

Este texto se publicó en el número 2278 de la edición impresa de Proceso, publicado el 28 de junio de 2020 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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