Frente feminista indígena por el Conapred

Sede del Conapred. Foto: Google Maps Sede del Conapred. Foto: Google Maps

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso). – Cuando la convocatoria a un foro sobre “racismo/clasismo” organizado por el Conapred generó un desafortunado tuit de la esposa del presidente, dado que uno de los invitados, conocido por sus comentarios racistas, alguna vez se había burlado de su hijito, el presidente López Obrador reaccionó con un aún más desafortunado comentario.

AMLO dijo que no conocía esa institución y que quien la presidía no era “afín” a su proyecto. Este comentario impulsó a Mónica Maccise, la titular del Conapred, a presentar su renuncia. Ojo, no se la pidieron, sino que ante la descalificación presidencial tanto al Conapred como a ella, consideró que su salida era necesaria para así no afectar a esa institución, cuya importancia hay que preservar.

A continuación, AMLO comentó que la nueva titular del Conapred sería una mujer indígena, y tres días después un grupo de activistas indígenas hizo algo notable: se unió en un Frente Plural de Mujeres Indígenas por la Titularidad del Conapred. La veloz creación de este frente muestra el nivel de organización y comunicación que existe entre las líderes feministas indígenas y muestra su madurez política.

En lugar de competir individualmente fortalecen la alianza entre ellas para evitar la imposición de una candidata que no haya participado en los largos procesos que las mujeres de distintos movimientos indígenas han llevado a cabo para construir su agenda. Su jugada es espectacular e implica hacer una apuesta colectiva, realmente crítica y transformadora.

Así, junto a visibilizar sus liderazgos, rechazan la instrumentalización política que se podría hacer de sus cuerpos y su historia para legitimar un poder que “históricamente ha atentado contra nuestros derechos y dignidad como pueblos y mujeres indígenas”.

Bajo el principio de “Nada sobre nosotras sin nosotras”, el frente presenta una lista con siete candidatas (que copio textual):

Martha Sánchez Néstor (Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas, Conami); Zenaida Pérez Gutiérrez (Asamblea Nacional Política de Mujeres Indígenas, ANPMI, y Colectiva de Mujeres Indígenas en Movimiento, Muafro).

Fátima Leonor Gamboa Estrella (Red Nacional de Abogadas Indígenas, RAI, y Mujeres Colibrí Colectiva LesBica Indígena); Amaranta Gómez Regalado (Coalición Mexicana LGBTTI y Grupo de Mujeres Indígenas de la Cdmx).

Nelly Antonia Juárez Audelo (Alianza por la Reconstrucción de los Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México); Rubí Celia Huerta Norberto (Académicas, académicos, gestores culturales y personas originarios de las cuatro regiones p’urhépecha de Michoacán); y Ismerai Betanzos Ordaz (independiente).

En su documento reconocen la importancia que tiene el Conapred en la lucha contra la discriminación racial y clasista contra pueblos, comunidades, mujeres indígenas y afrodescendientes en México, pero también reconocen a otros colectivos y poblaciones que, por su condición migratoria, discapacidad, identidad o expresión de género, preferencia sexual o situación económica han vivido en carne propia la exclusión y negación de derechos.

Señalan que el Conapred es producto de una sociedad que demanda igualdad y justicia social y que requiere que se le dote de recursos humanos, financieros y técnicos adecuados a fin de que se cumpla su mandato de manera efectiva. También apuntan que es necesario que se tomen las medidas para que cada entidad federativa cuente con una delegación encargada no sólo de recibir quejas relativas a la discriminación, sino a promover políticas públicas tendientes a la eliminación de esta discriminación.

Las integrantes del frente exigen ser consideradas en la toma de decisiones finales, y participar con voz y voto en el proceso de elección de la nueva titular del Conapred, junto con la Secretaría de Gobernación y la Presidencia.

Además, invitan a pueblos y comunidades indígenas, a organizaciones de la sociedad civil, a colectivas y redes de mujeres que luchan, feministas, académicas, al movimiento LGBT, a las juventudes y lxs migrantes, a las agrupaciones por los derechos de las personas con discapacidad y la defensa de los derechos humanos a sumarse, retroalimentar y vigilar que el proceso de designación sea abierto, transparente, autónomo y apartidista.

Es muy importante que expresen claramente la importancia de fortalecer el Conapred con autonomía institucional y presupuesto para su operación. El llamado que hace el frente a la sociedad en general a sumarse, entender y dialogar con su lucha, es un claro ejemplo del avance democrático y feminista que ellas encarnan.

Cuando AMLO dijo que la titular sería una mujer indígena probablemente no imaginó lo que iba a alentar. Ahora toca ver si abre el proceso de la manera en que el frente está planteando.

Hace tiempo que en nuestro país hay mujeres indígenas que, además de ser muy capaces políticamente, tienen una formación universitaria y una experiencia en el trabajo en redes y con organizaciones de la sociedad. Entre las siete candidatas hay algunas que han destacado más en la política, otras que tienen más experiencia de trabajo en la administración pública y algunas que han tenido puestos relevantes. Será muy interesante ver quién de ellas será la elegida, ¿o es que hay alguna otra?

Este análisis forma parte del número 2279 de la edición impresa de Proceso, publicado el 5 de julio de 2020 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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