DICCIOMANIA: ¿Qué le dice la palabra "guerra"?

jueves, 11 de abril de 2002
México, D F (apro)- La guerra es la confusión, la falta de orden, de claridad, de concierto, de ese "convenio" o "composición musical para diversos instrumentos, en que uno o varios llevan la parte principal" La palabra "guerra" llegó al español, claro, de lo que hoy es Alemania; específicamente del vocablo germánico occidental "wërra", que significa "discordia"; éste del germánico "werz-a", y el mismo, a su vez, de la raíz indoeuropea "wers", que significa "confundir, mezclar" De "wërra", según la obra crítica etimológica de Joan Corominas, se formaron también el neerlandés medio "warre", el alemán "wirr" (confundido), el neerlandés moderno "war" y el inglés "idem" (que en ambos casos significa "guerra") y que, dice esta fuente, es seguro que no aparece entre los angloparlantes antes del siglo XII y que, más bien, llegó al inglés a través del francés normando "werre", que también es "guerra" Sobre su significado, varios autores han señalado las muchas aristas contradictorias, al que incluso se le han agregado calificativos como "justa" o "santa" En el campo semántico, Corominas dice que "wërra" no parece haber tenido nunca el significado de "guerra" en los idiomas germánicos (donde ésta es "krieg"), sino que se generó como un eufemismo que pasó a la población de lenguas romances procedente de la jerga militar del imperio romano, donde los soldados preferían usar otras expresiones, antes de pronunciar otro siniestro vocablo Corominas agrega que no es verosímil que el cambio semántico de esta palabra se produjera en fecha tardía y con carácter independiente en Francia y en Italia, sino que debió encontrase en el latín vulgar del bajo imperio, y de ahí, además de llegar a los demás romances, también llegaría al árabe hispánico y africano "gerra" En 1037, la primera documentación histórica de esta palabra apareció en el español en el epitafio del Rey Bermudo III, hijo de Alfonso V y rey de Asturias y de León, y que murió en la batalla de Tamara, con la que Fernando I unió los reinos de Castilla y León bajo su mando En el Diccionario de Autoridades de 1734, la Real Academia definió "guerra" como la "hostilidad de un príncipe a otro, a alguna república, o de una república a otra o a un príncipe", y le dedica once acepciones, entre ellas "de entendimiento" u "oposición de dictámenes y juicios", o "guerra-guerra" que, dice el diccionario, era entonces una "repetición muy usada para exhortar e incitar a los soldados a entrar en la lid" A la fecha, la última edición del diccionario académico eliminó a los príncipes e incluso al "entendimiento", y amplió la definición a 35 acepciones para agregar guerras "fría", "de nervios", "de cifras", "de posiciones", "de las galaxias" o "santa" que, tendiente a los estereotipos como es la Academia, a la fecha define como "la que se hace por motivos religiosos, y especialmente la que hacen los musulmanes a quienes no lo son" La definición de la última edición del DRAE, empieza por definir que la "guerra" es la "desavenencia y el rompimiento de la paz entre dos o más potencias", la "lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación", una "pugna (disidencia entre dos o más personas)", una "lucha o combate, aunque sea en sentido moral" o, finalmente, la "oposición de una cosa con otra" La guerra, dice por su parte el exmandatario ecuatoriano Rodrigo Borja, ha sido una constante histórica desde las épocas más primitivas de los grupos humanos Ha marcado, agrega, la vida de los hombres desde las hordas a los imperios hasta el extremo de que, con frecuencia, los filósofos de la historia se han enredado en la discusión bizantina de si la guerra es la ruptura de la paz o la paz es la interrupción de la guerra; es decir, si la guerra es la excepción a la norma de la paz, o viceversa Para abundar en esta confusión, Borja cita entonces, del estratega prusiano Karlo von Clausewitz, la frase "la guerra es la continuación de la política con otros medios", y al primer ministro hindú Pandi Jawaharlal Nehru, que aseguró que, "históricamente, la paz sólo ha sido una tregua entre dos guerras, una preparación para la guerra y, hasta cierto punto, la continuación del conflicto en la esfera económica y en otros campos" Al ver la definición de "confusión" en la enciclopedia del idioma de Martín Alonso, aparece lo que tal vez puede ser el origen semántico del caos que rodea todos los hechos de toda guerra: la perplejidad, el desasosiego, la turbación del ánimo, como escribió Santa Teresa en el siglo XVI; o el abatimiento y la turbación, como definió Gonzalo de Berceo tres siglos atrás? o lo que "confusión" significa hasta el siglo XX, "la falta orden, de concierto y de claridad"

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