ADELANTO DE LIBROS: "Una tierra para sembrar sueños", de Jan de Vos

miércoles, 29 de mayo de 2002
México, D F(apro)- Luego de "La paz de Dios y el rey" (1980) y de "Oro verde" (1988), Jan de Vos acaba de publicar el volumen que cierra la trilogía sobre la selva Lacandona Su nombre es "Una tierra para sembrar sueños", con el subtítulo "Historia reciente de la selva Lacandona, 1950-2000", como los anteriores reseñaron las épocas 1521-1821 y 1822-1949, respectivamente En este libro, también editado por el Fondo de Cultura Económica, De Vos "analiza los procesos que a partir de 1950 configuraron el rostro plural que la selva Lacandona ostenta actualmente La explotación maderera, la colonización campesina, la iniciativa finquera, la intervención gubernamental, la unión ejidal, la evangelización autóctona, el refugio guatemalteco y el alzamiento zapatista", según sus editores El estudioso de origen holandés avencindado en México desde hace más de un cuarto de siglo, ha sido una de las voces más calificadas para certificar la gran tragedia de la explotación chiapaneca que sustentó las razones del levantamiento del EZLN, cuando sus opositores señalaban que no había tal explotación Así que leer este libro de De Vos es como abrir los ojos a una realidad desconocida a pesar de estar tan cercana a nuestra mirada El siguiente texto es parte de la exposición de motivos que llevaron al investigador a concluir este trabajo necesario: "¿Cómo escribir la historia de tan tremenda y tan compleja sacudida ecológico-social? En un primer momento pensé formar un equipo interdisciplinario entre varios colegas y repartirnos la tarea La idea, nacida antes del estallido de 1994, fue abandonada al verme ?comido el mandado? por la avalancha de publicaciones acerca del rezago centenario chiapaneco, el movimiento armado en la selva o el papel de la Iglesia católica en el conflicto Decidí volver a la tradicional factura del ?libro de autor único?, pero con la condición de ofrecer al lector un acercamiento al tema que fuera original Encontré la solución al percatarme de que ya en 1988 había escrito sobre la Lacandona como ?una tierra para sembrar sueños? "Presento ahora el resultado de mi investigación bajo ese enfoque, con el peligro de que aquel sea calificado, junto con el texto que le corresponde, como ?poco científico? Pero quiero correr ese riesgo, porque las tres palabras --tierra, siembra y sueño-- evocan de la manera más feliz, la suerte de los actores principales del drama de la selva: sus pobladores indígenas "En el último medio siglo, fueron michos los sueños sembrados en tierras lacandonas, pero pocos los que llegaron a madurar y aún menos los que lograron ser cosechados He aquí otro terreno más en donde la Lacandona se distingue de otras regiones de México: la descomunal cantidad de proyectos de desarrollo ideados por un sinnúmero de funcionarios especialistas de las dependencias gubernamentales, pero raras veces llevados a cabo Hubo, sin embargo, excepciones que confirman la regla y que en su mayoría fueron incitativas tomadas al margen de las decisiones oficiales Entre los proyectos así sembrados --¡y cosechados!-- he seleccionado ocho que trasformaron, de manera decisiva, a la Lacandona, tanto en lo natural como en lo social Sus respectivos autores fueron: una compañía maderera, un gobierno populista, una diócesis misionera, varias organizaciones campesinas, medio millar de colonias pioneras, medio centenar de campamentos de refugiados, y un pequeño pero aguerrido ejército de insurgentes indígenas "Estos colectivos serán introducidos por medio de ocho individuos que estuvieron involucrados directamente en alguno de los proyectos mencionados Son los que dan nombre y apellido a los capítulos de este libro: Pedro Vega, Trudi Duby, Carlos Hernández, Jaime Bulnes, Domingo Gómez, Porfirio Encino, Roselia García y el joven Antonio Los dos últimos son los únicos que no llegué a conocer personalmente, pero no excluyo la posibilidad de encontrarme con Antonio algún día Roselia ya no me dará ese gusto, ya que murió de cáncer a principios de 2001 Con los otros seis, en cambio, tuve trato directo en varias ocasiones y pude así enterarme de sus puntos de vista? y de vida Algunos de ellos, incluso, fueron, o son, amigos míos

Comentarios