BUZON DE APOCRIFOS: Hegemonía

lunes, 15 de julio de 2002
México, D F (apro)- Imponderables humanos: les digo que no me llega la camisa al cuerpo, pues resulta que por culpa (¡porque de haber, los hay!) de políticos que alardean de pragmáticos, banqueros fraudulentos y empresarios chicaneros, mi reputación está en entredicho Angustiada por tal causa, quiso la suerte, no sé si por bien o mal, que en días pasados transitara por el mundo donde todo es posible, el de la imaginación, y en él tropecé con un joven vestido de negro, grave y pálido Percibido de mi alteración, gentilmente me preguntó por la causa de la misma Le informé Por el reflexivo discurso que me dirigió, de inmediato lo reconocí Seguro que a ustedes les sucederá igual en cuanto inicien la lectura del resumen del mismo que a continuación les ofrezco "Razón tiene para su angustia, pues algo huele a podrido en su naturaleza, mi señora Globalización, debido no tanto a la duda de ser o no ser, sino que a pesar del Nuevo Orden Mundial libre, incluyente, plural, respetuoso de los derechos humanos, y democrático, que ofrece en su discurso, en la realidad de los hechos, más que a otra cosa, lo deja abierto a los que tienen en sus manos el poder de decisión que da la fuerza, la política y las finanzas, minoría en la que desafortunadamente para usted, mi señora Globalización, no faltan y más bien sobran los Juan Palomo, el de yo me lo guiso y yo me lo como, los egoístas, entusiastas seguidores de esa filosofía que de los griegos Calicles y Trasímaco va a Nietzsche pasando por Darwin y el pragmatismo de James, filosofía que proclama y justifica que el que puede, tiene razón, ya que la razón no es más que el interés del más fuerte, atemperado a veces no por lo bueno, sino por el cuidado, esto es, a cuantos inconformes se puede ganar o anular, o lo que es lo mismo, a cuantos adversarios se puede desarmar, manipular, someter con la administración cuidadosa o habilidosa de la fuerza, la política y/o el dinero Y cuando el cuidado falla, el darvinismo y el pragmatismo legitiman el uso de la fuerza bruta A los hechos me remito "Tiene que admitir, mi señora Globalización, pues los hechos lo confirman, que tal situación ha generado en su Nuevo Orden Mundial el maloliente cáncer de la hegemonía de un país en particular, y en general el de la minoría que tiene en el mundo el poder de decisión que dan la política y el dinero Y recuerdo y no olvide que hegemonía significa siempre predominio y no pocas veces imposición y hasta avasallamiento y opresión, con sus secuelas inevitables de ofensivas arrogancias y rencores destructivos, ambas generadores de incomprensiones y odio "Considero en lo personal que la hegemonía indiscutible de un país, los USA, en su Nuevo Orden Mundial, a la que se debe que algo huela a podrido en su naturaleza, mi señora Globalización, también mucho debe a la refuerza a que en esa minoría que en el mundo tienen, en mayor o menor grado, el poder de decisión que da la fuerza, la política o el dinero, tampoco faltan los Juan Gandaya, los desaprensivos pescadores de río revuelto; ni el Juan Borbónico, es decir, el hombre que piensa "aprés moi, le deluge", o lo que es lo mismo: "El que venga atrás, que se joda"; ni los Juan Lanas, el hombre apocado, que se presta a todo lo que se requiere de él ?por cierto este es el Juan que más abunda entre los políticos, pues el prestigio del pragmatismo cubre y disculpa con creces la pusilanimidad, ineptitud o doblez de sus decisiones?, y por último, porque en el pueblo no falta y más bien sobra el Buen Juan, esto es, el hombre sencillo y fácil de engañar "Lo siento, mi señora Globalización, pero insisto: la suma de todos esos Juanes, que con sus actitudes, decisiones y acciones han dado lugar y siguen haciendo posible la hegemonía causante de que algo huela a podrido en su naturaleza, al mismo tiempo dificulta hasta el desaliento que su Nuevo Orden Mundial reasuma sus ofrecimientos de libertad, inclusión, pluralidad y democracia y los lleve a la realidad" En este punto, más que sorprendida, adolorida, interrumpí el discurso del príncipe Hamlet, al que ya habrán identificado como supuse, con las siguientes palabras: "Eso es una locura", a las que él contestó vehemente: "¿Y qué con eso? La locura también tiene su implacable lógica" Desconcertada por tal respuesta, sólo alcancé a balbucir que qué frutos eran los de la lógica de la locura Relampaguearon sus ojos, y dijo: "Desolación, destrucción y muerte" Quedé helada El, con una mueca que no sé si fue de dolor o burla, inclinó la cabeza en un saludo, me dio la espalda y se alejó hasta desaparecer, como devorado por un telón formado por voces que aquí y allá, de cerca y lejos, y en diversos tonos, decían: "¡Venganza, Hamlet, venganza, venganza" Impredecibles humanos, por saber que mi reputación está en sus manos y que la esperanza es lo último que muere, les he escrito la presente De ustedes por entero, para lo que gusten y manden LA GLOBALIZACION

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