AJEDREZ/Torneo con premios insólitos

lunes, 19 de agosto de 2002
México, D F (apro)- Si quienes me leen son ajedrecistas de competición, es decir, jugadores que juegan en torneos, en competencias locales, nacionales o incluso fuera del país, sabrán que no falta el momento en que nos presentan o conocemos a alguien "X" Sale el tema del juego ciencia y ese personaje, recién presentado a nosotros nos dice algo como esto: "yo también juego al ajedrez" Si además de esto, el personaje en cuestión aclara que si no juega mejor es por falta de tiempo, entonces es muy probable que nos estemos enfrentando a un aficionado casi principiante Si para ese entonces la plática sigue tratando de nuestro juego, y nuestro interlocutor quiere retarlo a jugar una partida, es muy posible que sea malísimo La razón de esto puede tener que ver con las diferencias entre lo que Lasker (¿Edward o Emmanuel?, nunca lo he sabido) llamaba "ajedrez por diversión y ajedrez por la sangre"(chess for fun y chess for blood) En general, los jugadores que participan en torneos saben que el ajedrez de verdad, aquel en donde todo el esfuerzo se pone es el de las competencias Desde luego, todos los jugadores jugarán de vez en cuando partidas por el mero afán de divertirse y pasar el rato, pero la verdad, nada puede ser como la presión del torneo, la adrenalina que ocurre en la competencia real, cuando el contrario está dispuesto a todo con tal de ganarnos Ese es el ajedrez que jugamos normalmente El ajedrez por mera diversión en realidad pasa a un segundo plano Pues bien, los torneos son la prueba de fuego para todos los jugadores La idea inicial de aquel que se embarca en participar en una competición oficial tiene que ver con diversas motivaciones: quizás quiera ir a ganar el torneo, o bien, que quiera ser clasificado y obtener un rating (una medida de su fuerza), para así jugar en otros torneos con jugadores de su propio nivel Con el tiempo, los que regularmente siguen en las competencias, quieren obtener su rating FIDE, es decir, su nivel de fuerza avalado por la Federación Internacional de Ajedrez Pero ahí no se detiene la cuestión Los que sigan compitiendo probablemente busquen entonces obtener un título de maestro de ajedrez, primero sancionado por la federación local y más adelante, por la FIDE misma Este es más o menos el derrotero de la mayoría de los jugadores En la medida que uno progresa a ciertos niveles, se busca entonces entrar en competencias en donde haya premios en metálico Hay torneos, como el mundial abierto, que se juega en Filadelfia, en donde el premio principal son 10,000 dólares al primer lugar Es claro que por una semana de "trabajo" no está mal ese dinero Obvio es decirlo, muchísimos profesionales del ajedrez se apersonan y la batalla es feroz, pues hay mucho dinero en juego Si uno ve los torneos con una buena cantidad de premios en efectivo, notará que los premiados son casi siempre grandes maestros, maestros internacionales o bien uno que otro maestro FIDE, pero en general es sorpresivo ver a algún jugador sin clasificación acceder a un premio importante en dinero Esto habla simplemente del esfuerzo de un profesional contra el que puede desplegar un aficionado normal Ya lo decía Bill Rogers, campeón varias veces de la maratón de Boston: "alguien que trabaje ocho horas diarias nunca llegará antes que yo en un maratón" Pues bien, alguien habrá pensado que esto es injusto ¿Por qué los jugadores no clasificados no pueden acceder a los buenos premios en metálico? Y así nació el torneo de Benidorm, España, a jugarse del 22 de noviembre al primero de diciembre del 2002 Curiosamente dicha competencia está planeada para jugadores sin clasificación FIDE Los premios son estos: 1º, 6000 euros más trofeo; 2º, 3000 euros más trofeo; 3º, 900 euros más trofeo; 4º, 600 euros más trofeo; 5º al 8º puesto, 300 euros más trofeo; 9º y 10º, 240 euros más trofeo; 11º - 12º, 240 euros; 13º - 16º, 180 euros; 17º - 20º, 120 euros Del 21º al 25º Clasificado Premio: 90 euros; del 26º al 30º, Clasificado Premio: 60 euros Obsérvese, 6000 euros para el primer lugar, aproximadamente 6000 dólares Un montón de dinero para alguien que esté lejos de la maestría ajedrecística ¿hace bien la organización en dar estos fantásticos premios? Es claro que puede polemizarse al respecto En mi opinión los jugadores no clasificados deberían entrar en el circuito de torneos para así hacer méritos y en la medida que haya interés y vocación, dichos jugadores decidan luchar por estas sumas pero contra jugadores clasificados Esto mismo debe aplicarse a los torneos de las categorías infantiles y juveniles Los que empiezan pueden recibir estímulos para continuar en esta vida dura que es la de los torneos de ajedrez Quizás dando como premios libros, relojes, ajedreces Eso está bien para los que empiezan, es una buena motivación En cambio, pareciera que el torneo de Benidorm favorece y apoya la mediocridad Dar semejantes premios hasta es una falta de respeto a los jugadores profesionales, a los que se empeñan por jugar el mejor ajedrez posible Desde luego que cada organizador puede hacer lo que quiera con su dinero Eso no es cosa mía Sin embargo, no me deja buen sabor de boca este asunto de estos fastuosos premios a jugadores que quizás no tengan siquiera un nivel razonable en segunda fuerza La posición del diagrama pertenece a la partida Svídler-Fedorov, copa mundial en China 2000 Juega el blanco y gana con una simple jugada: 1 Axh7+ y las negras abandonan 1-0

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