CINE/PERMANENCIA VOLUNTARIA: El crimen del padre Amaro

lunes, 26 de agosto de 2002
México, D F (apro)- Mucho se ha hablado de "El crimen del padre Amaro" (México, 2002), basada en la novela homónima de Eca de Queiroz y dirigida por Carlos Carrera; "que si es crítica y nos hace reflexionar", o "que si es pecado y sólo denigra e insulta a los adeptos a la religión" Pero poco se ha dicho de la historia en sí, es decir, de sus partes buenas y malas "El crimen del padre Amaro" gira en torno a un joven sacerdote que lleva por nombre Amaro (Gael García), quien se enamora de una muchachita, Amelia (Ana Claudia Talancón), con la cual tiene relaciones sexuales y la embaraza Descaradamente, Amaro le pide que aborte Limosnas de "narcos" aceptadas por el clero, padres guerrilleros, fanatismo religioso, ateos con ganas de fregar, incontinencia sexual y una Iglesia decidida a callar a todo el que se le oponga, son algunas de las historias, cada una con un tema diferente, que van apareciendo a lo largo de la cinta Estas historias (aunque contienen elementos muy interesantes) son demasiadas, y no están en función de la relación "Amaro-Amalia"; parecen funcionar como relatos independientes Así, la trama principal se diluye Por otra parte, el personaje del padre Amaro, de ser una persona adorable, pasa a convertirse en un monstruo manipulador y egoísta, sin que haya un puente que haga entender esta transición Parecería una contradicción, pero quizá de lo que se trató fue de remarcarlo así Ana Claudia y Gael se ven muy lindos en pantalla Pero sólo eso, pues dramáticamente el conflicto entre ambos no se desarrolla y, cuando ocurre, lo hace tarde --hasta el final es cuando el espectador se conmueve con la relación-- El trabajo que realizan ambos actores nos hace dudar: ¿Los llamaron por su talento o por su físico? Sin embargo, sobresale el trabajo del actor que suplió al recién fallecido Paco Rabal, el español Sancho Gracia, quien interpreta al padre Benito (superior de Amaro), el cual sostiene relaciones carnales con la "Sanjuanera" (Angélica Aragón, también excelente), madre de Amelia, una viuda que ama a Benito con locura y pasión Además de la incontinencia, el párroco recibe limosna de un narcotraficante; con ésta ha comenzado a construir un dispensario y un hospital Cuando los remordimientos comienzan a aquejarle, el cura se entera de las andadas de Amaro La salud de Benito sufre las consecuencias Se hace demasiado hincapié en la crítica eclesiástica, y el filme da la impresión de ser un panfleto en contra de la Iglesia ¿Y la historia? Pasa a segundo plano

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