Tibol en su homenaje universitario: "al publicarme, la UNAM me dio el doctorado"

miércoles, 17 de noviembre de 2004
* El Teatro Juan Ruiz concentró en dos largos aplausos el sentido del reconocimiento * "Nunca pedí becas, sólo trabajo", dijo la especialista * Presidió el rector y funcionarios e investigadores universitarios * Se trasmitió un video y se expusieron los libros de la autora México, D F, 16 de noviembre (apro)- En dos ocasiones, de un minuto cada una, el Teatro Juan Ruiz de Alarcón entero se volvió una sola voz en el intenso y cálido aplauso a la crítica de arte Raquel Tibol, en un acto que le ofreció la UNAM y se concretó en un reconocimiento universitario La autora de medio centenar de títulos, nueve de ellos editados por la propia casa de estudios, escuchó al rector Juan Ramón de la Fuente decir: "Por los trabajos que nos ha entregado y por los que nos entregará", para luego tomar la palabra que cerró el acto: "No fui alumna de esta universidad, pero con los nueve libros que me ha publicado, me ha entregado su doctorado" Y casi al quiebre de la voz, frente a un auditorio expectante, remató: "Nunca en mi vida he pedido una beca a nadie, nunca un apoyo, lo único que pedí siempre fue trabajo, y ese trabajo es hoy por el que se me reconoce": Comenzó el segundo aplauso, 56 segundos inolvidables, seguido de una larga hilera de felicitaciones a la maestra naturalizada mexicana, cuya trayectoria --lo dijeron de una u otra manera los cinco ponentes-- modificó la historia de la crítica de arte en México, a donde llegó en 1953 como secretaria del muralista Diego Rivera, a quien conoció en Santiago de Chile como reportera de un diario argentino, a fin de entrevistarlo Junto al rector, Tibol tuvo a su derecha a la periodista cultural Adriana Malvido y a Renato González Mello, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM A la izquierda de Ramón de la Fuente, el director de Difusión Cultural, Gerardo Estrada; al crítico Rafael Coronel Rivera, nieto del muralista, y a Graciela de la Torre, directora del Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA), quien fungió como presentadora Frente al panel, en silla de ruedas, el historiador de origen ucraniano y también naturalizado mexicano, Boris Rosen, esposo de Tibol Unos metros a su derecha, el periodista Julio Scherer, quien prefirió ese lugar dentro del homenaje Afónico, Estrada se apartó de su escrito y resumió de memoria en breves minutos la trayectoria de Tibol, dándole la bienvenida al recinto universitario A su vez, Coronel Rivera leyó una carta de Tibol fechada en 1953 a Diego Rivera, donde le pedía apoyo para el escritor guatemalteco Miguel Angel Asturias Malvido leyó un texto cálido, con tintes de humor pero a la vez riguroso en los conceptos centrales de Tibol como historiadora y crítica, y González Mello hizo hincapié en los desencuentros de opinión con la maestra que no impidieron la generosidad de ésta para que la generación del investigador tuviera foro y voz en el concierto estético de nuestros días "Y con esto concluyo --dijo-- Lejos de castigar o desquitarse de quienes hemos discutido sus puntos de vista, Raquel Tibol tuvo la generosidad de defendernos contra la incomprensión de sus amigos y de su propia generación Porque fue ella la voz pública más notoria entre quienes habían compartido las aspiraciones y sueños del nacionalismo, la que pidió, con la vehemencia de siempre, que se nos escuchara No nos dio la razón, no estuvo necesariamente de acuerdo con nosotros, tal vez no estuvo de acuerdo en nada Sólo dijo que nos tenían que escuchar en nuestra crítica de la historia de bronce Esto prueba, entre otras cosas, que las humanidades necesitan que alguien las practique fuera de la academia; y por eso la Universidad debe reconocer a los que se saben reconocerse en las diferencias; debe reconocer a los que, sin pedir su condescendencia, ganan las polémicas consiguiendo el respeto de sus críticos La Universidad reconoce a quienes saben ver más allá de sus puntos de vista y defienden activamente los puntos de vista contrarios, pues sin esa diferencia, las universidades se convierten en ventanillas de inscripción La Universidad reconoce a quienes tienen la honestidad de ganarse la visa escribiendo Digo ganarse la vida en dos sentidos: el de vivir de un trabajo honesto, pero también el de vivir provechosamente Y es lo que hoy celebramos" En el foyer del teatro una vitrina mostraba cada uno de los ejemplares publicados por Tibol, y una mesa exponía y vendía el recién salido cd de "Voz Viva" de la Universidad dedicado a la maestra; otro con una entrevista realizada por el periodista Humberto Musacchio, y el video que realizó TV-UNAM, con entrevistas sobre la primera autora de un libro sobre Frida Kahlo, entre ellos los artistas Helen Escobedo y José Luis Cuevas, los escritores Carlos Monsiváis y Marco Antonio Campos, el investigador de arte Juan Carlos Pereda y el propio Coronel Rivera Una noche redonda en la que resonó la frase de Malvido como un eco del sentimiento general: "Ya era hora de reconocer el valor de la presencia de Raquel Tibol desde que llegó a México hace medio siglo para crear una montaña monumental de hojas y transformarlas en rico abono para el arte y la cultura Y para convertirse en un verdadero peligro, porque como escribió Stefan Zweig, ?entre el espíritu y el poder hay una rivalidad eterna, y nadie más puede ser más peligroso para el poder que el maestro de la palabra" Afuera del teatro, en el coctel, y luego que los fotógrafos se habían dado gusto (entre ellos algunos de los mejores del país, significativamente culturales, como Rogelio Cuéllar y Christa Cowrie), esas hojas del otoño (a las que se refirió la periodista al rememorar que la primera de ellas escrita por Tibol en México fue una entrevista a Luis Buñuel, en noviembre de 1953) caían en la noche de Ciudad Universitaria, con la prisa del viento apenas perceptible y con la suavidad de un tiempo inexorablemente duradero

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