ADELANTO DE LIBROS: "La pasión de Frida Kahlo", de Annette Seeman

lunes, 21 de junio de 2004
México, D F, 21 de junio (apro)- Una nueva biografía se suma a la que empieza a ser ya larga fila de libros sobre la vida de Frida Kahlo, quien este año cumple medio siglo de fallecida “La pasión de Frida Kahlo”, de Annette Seeman, es heredera bibliográfica de al menos tres de las grandes obras acerca de la pintora de Coyoacán: la primera de todas, “Frida: Una vida abierta”, de Raquel Tibol, seguida de los trabajos de Hayden Herrera y de Teresa del Conde (éste, por cierto, no lo consigna extrañamente en su bibliografía final) En el volumen de Seemann, 273 páginas editadas por Diana, se destaca sobre todo “la pasión física y espiritual que Frida experimentó a partir de dos accidentes de increíbles repercusiones: en sus propias palabras, ‘el primero ocurrió cuando me atropelló un tranvía El segundo es Diego’” De ahí que la editorial haya impreso en la portada, junto al título, esta frase de la artista: “Y aquí me tienen hecha una verdadera santa” Relaciona la contraportada: “La autora no ha dudado en calificar de místico el sendero de Frida, pues como se aprecia en estas páginas, hubo siempre un ideal profundo para motivarla a superar las peores penas, una vocación de vivir a pesar de todo, y un formidable espíritu de contradicción que la llevó a recorrer singulares estaciones de lo humano” La siguiente es la Introducción de la propia Annette Seemann, de quien por cierto la editorial no nos informa nada: * * * Frida Kahlo --mexicana, artista, amante, enfermiza--, es una de las grandes leyendas del siglo XX En su muy corta vida recorrió todos los altibajos imaginables Frida Kahlo nació el 6 de julio de 1907 en relativa opulencia; sin embargo, la familia empobreció durante la Revolución Mexicana, lo que no impidió a la hija, quien a los seis años contrajera poliomielitis y desde entonces tuviera una pierna bastante más delgada que la otra, ser en la adolescencia izquierdista Junto con el comunismo, la joven Frida descubrió así mismo el amor, hombres y mujeres le fueron agradables por igual Amó la vida en todas sus facetas, deseó viajar, y por largo tiempo imaginó poder realizar una reluciente carrera médica A los dieciocho años y recién enamorada, Frida sufrió junto con su “novio”, un condiscípulo de la escuela, un accidente en el camión que los llevaba de regreso a casa Además de múltiples fracturas en la pierna, hombro y pelvis, y una lesión grave en la columna vertebral, una barra metálica la atravesó literalmente De acuerdo con su sarcástica versión perdió así su virginidad Frida encontró a los largos meses de convalecencia, lo que ya en sí representa un milagro: la pintura Aunque poco después el pasatiempo se transformó en su profesión Frida Kahlo fue una pintora genial y la inexorable intérprete de sí misma: ningún artista, menos aún siendo mujer, creó tantos autorretratos como Frida Kahlo, y nadie antes que ella hizo de la feminidad, del cuerpo de la mujer, su anatomía y vulnerabilidad, el tema de su obra El 13 de julio de 1954, poco después de cumplir cuarenta y siete años, murió en medio de sufrimiento Frida Kahlo fue descubierta veinte años después de su muerte como figura de culto del movimiento feminista de los años setenta Su vida sigue causando profunda admiración hasta la fecha, ya que siempre se mostró fiel a su naturaleza rebelde, resistió sus enormes contradicciones internas, afrontó los dolores y amó tanto a hombres famosos como a bellas mujeres --entre ellos, al ya envejecido León Trotsky-- siendo que para entonces ella estaba íntimamente ligada a Diego Rivera, el coloso que la acompañó con ternura, que la impulsó, amó y engañó, y al que ella también aprendió a cuidar, amar y engañar Uno de los últimos cuadros que pintó Frida, una naturaleza muerta con sandías, lleva escrito en la pulpa roja de una de éstas el lema que de algún modo refleja su corta y exuberante vida: “¡Viva la vida!”

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