Fue sepultado Ludwik Margules, el hombre del rigor

jueves, 9 de marzo de 2006
* De origen polaco, falleció a los 73 años * En 1957 llegó a México y se integró a la comunidad teatral * Montó a los grandes autores contemporáneos del mundo México, D F, 8 de marzo (apro)? Ludwik Margules, uno de los directores de teatro más importantes en las décadas de los ochenta y los noventa en México, falleció el martes pasado Fue sepultado en el Panteón Israelita al mediodía de este miércoles en una ceremonia privada y bajo la ceremonia religiosa de la tradición judía ?el kadish?, que impone luto total a sus familiares Nacido en Polonia en 1933 y emigrado con su familia en 1957 a México, Margules vivió directamente la pesadilla nazi, la posguerra y la pobreza posterior De origen azkenazi ?procedente de Europa Central?, el director de notables puestas en escena como "De la vida de las marionetas", "Manuscrito hallado en Zaragoza", "Jacques y su amo", "La señora Klein" y de la ópera "Fausto", entre otras múltiples obras, ganó el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2003, en 2004 la UNAM y el Centro Nacional de las Artes le hicieron un homenaje Siempre con una pipa en la boca y una boina que cubría su calva, Margules dirigió el Centro Universitario de Teatro (CUT) de 1980 a 1985, fue profesor del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y posteriormente creó su propia escuela y el Foro de Teatro Contemporáneo A México llegó como egresado en periodismo de la Universidad de Varsovia, y aquí se formó teatralmente en la UNAM y el INBA, y en la academia del maestro Seki Sano Su paso por la vida escénica del país ?en el cual residía desde 1957? se caracterizó por el rigor, la limpieza y la vitalidad con que montó a los grandes autores contemporáneos del mundo En 1983 puso De la vida de las marionetas, de Ingmar Bergman en el Foro Experimental Sor Juan de la Cruz, que se considera su logro más alto ?en alrededor de treinta puestas?, y en el que descolló por su actuación Julieta Egurrola Además de estar al frente del CUT (1977?78 y 1980?84), fue coordinador de otras dependencias universitarias como la Dirección de Actividades Teatrales (1977?1978) y el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) entre 1978 y 82 Dirigió además teleteatros en Canal 11 En 1991 fundó el Foro de Teatro Contemporáneo ?cuyo trabajo supremo fue su montaje de Los justos, de Albert Camus?, pero por falta de fondos el centro cerró el año pasado Expuso sus fotografías en el Museo Nacional de Historia en 1976, y compiló Teatro Polaco Contemporáneo en 1998, y en 2003 consiguió el Premio Nacional de Ciencias y Artes, único director teatral en recibirlo Dijo entonces al crítico Rodolfo Obregón: "México y el teatro son para mí la misma cosa" Su primera puesta registrada oficialmente data de 1961, El gran camino, de Chéjov Entre sus trabajos más aplaudidos por el público y la crítica se cuentan El tío Vania (1978), del mismo autor; Las adoraciones, de Juan Tovar; La fiesta de cumpleaños, de Harold Pinter; Cuarteto, de Heinrich Müller; así como las óperas The Rake?s Progress, de Auden y Stravinsky Uno de sus discípulos más cercanos, Rodolfo Obregón, actual director del Centro de Investigación Teatral Rodolfo Usigli (CITRU) del Instituto Nacional de Bellas Artes, y quien publicó en esa institución dos libros presentados durante el homenaje de 2004 (uno suyo, Ludwik Margules, Memorias, y Con todo y pipa Ludwik Margules (Testimonios)", escribió en la revista Proceso el 17 de noviembre de 2002 el primero de una serie de artículos sobre la obra general del director Ahí resumió sus dos características fundamentales: Uno, "rigurosa articulación del lenguaje polifónico del teatro, que había explorado en espectáculos como El círculo de tiza caucasiano, de Bertolt Brech, y La trágica historia del doctor Fausto, de Chistopher Marlowe"; y dos, "la minuciosa disección del comportamiento humano, materializada en una profundidad actoral sin parangón en el teatro mexicano, que Margules desarrolló explorando en los abismos insondables de la condición humana presentes en obras como Severa vigilancia, de Jean Genet, Fiesta de cumpleaños, de Harold Pinter y, sobre todo, El tío Vania, de Antón Chéjov" Alejado del mundo social, Margules aprendió teatro y cine en México No obstante siempre pareció un extranjero Su experiencia en la Europa socialista fue un golpe tremendo para su familia que verdaderamente tenía filiación comunista Su escepticismo, melancolía y fuerte acento polaco lo hacían buscar siempre historias que enmarcaran al hombre como víctima de su propia circunstancia o aún peor, de sus sueños

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