"El mural", filme argentino sobre Siqueiros

martes, 28 de diciembre de 2010

Se trata de una apasionante visión artística del director Héctor Olivera (Buenos Aires, 1931), quien recrea en la cinta los pasos por Argentina del pintor David Alfaro Siqueiros (1896-1974), cuando realizó su polémico fresco Ejercicio plástico. Está protagonizada por Bruno Bichir. También se toca el asunto de la relación amorosa con la uruguaya Blanca Luz Brum.

 

MÉXICO, D.F., 28 de diciembre (Proceso).- El largometraje de ficción El mural, dirigido por el argentino Héctor Olivera, de 79 años, se centra en el mural erótico Ejercicio plástico (pintado en 1933 por el artista mexicano David Alfaro Siqueiros durante su exilio en Argentina) y lo que pasaba alrededor durante su creación.

Declarado este año como símbolo del Bicentenario de la Independencia de Argentina y México, Ejercicio plástico fue inaugurado entre litigios judiciales el pasado 3 de este mes en el Museo de la Aduana Taylor, un predio de la Casa Rosada de Buenos Aires, por la presidenta de ese país Cristina Fernández de Kirchner y Felipe Calderón, y luego de haber permanecido casi 18 años en contenedores cerrados pero abandonados a la intemperie.

Olivera, quien cuenta con una larga trayectoria como productor y director de cine, esta vez recrea a cuatro personajes históricos y culturales: al polémico muralista Siqueiros y su esposa la poeta uruguaya, posteriormente fanática peronista, Blanca Luz Brum; el excéntrico y poderoso dueño del desaparecido diario Crítica del Uruguay, Natalio Botana, y su mujer, la controvertida anarquista y feminista argentina Salvadora Medina Onrubia.

La historia fue escrita por el mismo Olivera, su hijo Javier y el mexicano Antonio Armonía. 

Está ubicada en los años treinta, cuando Siqueiros, de 36 años, llega a Buenos Aires invitado por la escritora, ensayista y traductora argentina Victoria Ocampo a dar tres conferencias en la sociedad Amigos del Arte, y el deseo de pintar un mural con temática revolucionaria en un gran silo de granos ubicado en La Boca; pero el clima político imperante en aquella época de claro corte nacionalista, le impide llevar a cabo su sueño y frustra sus conferencias.

Entonces, Natalio Botana lo invita a escribir en Crítica y a decorar el bar de su casa, conocida como Los Granados: un túnel semicilindro de muros ciegos con superficie de 200 metros cuadrados (Proceso, 762), donde hace Ejercicio plástico.

Sin embargo, surgen relaciones complicadas y entrecruzadas entre los personajes protagónicos. El actor mexicano Bruno Bichir es Siqueiros. Complementan el elenco los argentinos Luis Machín (Natalio Botana), Carla Peterson (Blanca Luz Brum), Ana Celentano (Salvadora Medina Onrubia), Sergio Boris (Pablo Neruda) y Mónica Galán (Victoria Ocampo), entre otros.

Olivera, conocido por los largometrajes La patagonia rebelde, No habrá más penas ni olvido, La noche de los lápices, El caso de María Soledad, Una sombra ya pronto serás y Ay, Juancito, menciona por teléfono desde Buenos Aires, en la sede de su productora Aries, que se concentró en el mural Ejercicio Plástico “porque el desencadenante argumental de la cinta es Siqueiros, entonces me pareció perfecto empezar la trama con su llegada aquí y finalizar con su partida de Buenos Aires”.

El reconocido realizador se refiere al muralista mexicano, así:

“¡Es un personaje fascinante! Siempre fue fiel, primero, a sus banderas artísticas; segundo, a sus banderas sindicalistas, y tercero, a sus banderas políticas. Mantuve esas tres líneas en el filme. Fue un comunista-estalinista hasta que se murió y muy apasionado por lo suyo.”

 El mural, producida con dinero argentino (Luis Osvaldo Repetto y Aries) y mexicano (Mónica Lozano Serrano), se rodó entre noviembre y diciembre de 2009. Su estreno fue el 20 de mayo en Argentina, donde el pasado 15 de diciembre obtuvo cinco Premios Sur que otorga la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de aquel país, por mejor fotografía (Félix Monti), mejor montaje (Marcela Sáenz), mejor dirección de arte (Emilio Basaldúa), mejor diseño de vestuario (Graciela Galán) y mejor maquillaje y caracterización (Beatuska Stanislaw).

En México, El mural se proyectará en cines hacia finales de marzo próximo y fue inscrita a la 26 edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, por lo que la productora Lozano Serrano espera que sea invitada a participar en dicho encuentro.

 

Toda una vida

 

Olivera confiesa que el proyecto ya llevaba gestándose 60 años:

“A los 18 años empecé a trabajar en los Estudios Baires, construidos por Natalio Botana. Allí escuché muchas historias del empresario y su mujer. Botana ya había muerto. También se hablaba mucho del diario Crítica. Le llamaban el Hearst argentino. Este hombre está en la memoria de cualquier persona informada, periodista, escritor, intelectual, en fin, y era muy fascinante la historia familiar, destacaba el suicidio del hijo mayor.  

“Quería llevar todo eso al cine, era una película totalmente argentina y requería una inversión muy grande porque se necesitaba reconstruir cuatro épocas, de 1900 a 1910, cuando empieza como soldado de las guerras internas de Uruguay hasta 1941 cuando muere. Resultaba muy difícil.”

Pero al leer la autobiografía del poeta comunista chileno Pablo Neruda, todo cambió:

“Dije: ‘¡Caramba!,  aquí la película pasa por otro lado’: por Siqueiros, Blanca Luz, Botana, su esposa Salvadora y sus hijos. Neruda determinó que me metiera con Siqueiros y Blanca Luz, cuando en su libro habla que en la noche de la presentación del mural tuvo un romance con alguien y las descripciones corresponden a las de Blanca Luz.”

Hace tres años escribió el primer argumento, pero lo interrumpió por trabajar en otro proyecto en inglés, La bandolera inglesa, también una producción de época, “pero se desvaneció con la crisis de Wall Street de septiembre de 2008”. Entonces, regresó a El mural.

Debido a su edad, comenta, invitó a su hijo Javier Olivera como director suplente, “por si pasaba algo” y continuar con el proyecto:

“Él ha sido director de dos películas, programas de televisión en Estados Unidos, España y Argentina, además, quería también un colaborador en dos materias: él es un estudioso de la pintura y le entusiasmó la parte pictórica porque se reconstruyó un mural igual al original. Además, había la necesidad de una persona joven que habla con los técnicos de los efectos especiales y digitales, a los cuales hay que dedicarle un tiempo importante.”

–¿Usted escribió el personaje de Siqueiros?

–Sí, pero como un argentino; no me atreví a emplear el lenguaje mexicano porque resultaba falso, no contaba con los conocimientos. A través de Mónica Lozano contactamos al mexicano Antonio Armonía, quien pasó a ser parte del equipo como colaborador autoral, especialmente en lo que se refiere al personaje de Siqueiros, situaciones, escenas y diálogos, y fue un excelente colaborador.

Trató de indagar todo sobre  Ejercicio plástico:

“En México, me recibió la crítica de arte Raquel Tibol. También investigó mucho Emilio Basaldúa, el director de arte y Javier Olivera, quien estaba a cargo de ese tema. Tuvimos reuniones con los restauradores de Ejercicio plástico, equipo binacional comandado por el restaurador mexicano Manuel Serrano. Le explicaron a Javier cómo habían sido las distintas etapas de restauración y las de creación de la obra de arte.”

–¿Cómo es que se pintó un mural como el original?

–Contamos con un excelente pintor que años atrás colaboró en la restauración de la Capilla Sixtina. Con su equipo, tardó dos meses en pintarlo y nosotros lo destruimos en cinco días porque la filmación se efectuó al revés de lo que ocurre cronológicamente en el largometraje. Debíamos terminar pronto con la actuación de Bruno Bichir, quien tenía que regresar a México. Las escenas que ocurren en el sótano se grabaron en una semana, por lo que en las primeras filmaciones estaba el mural completo, en las segundas faltaba terminar algunos aspectos y el último día era simplemente el sótano vacío, como lo ven cuando llegan a la casa Botana y Siqueiros.

 

Mural en litigio

 

–¿Qué opina del mural Ejercicio plástico?

–Me parece fascinante. Es maravilloso que se haya rescatado. Hace dos años, el embajador argentino en México me contó que el gobierno mexicano había solicitado, en muchas oportunidades, al argentino que interviniera para recuperar esa gran obra de arte. Pero había un conflicto judicial entre privados. No obstante, la presidenta de Argentina, cuando era senadora, consiguió el apoyo económico de los empresarios Carlos Slim (México) y Pedro Blaquier (Argentina), pusieron el dinero necesario para destrabar el enrollo judicial y empezaron a trabajar los restauradores mexicanos y argentinos. Hubo un excelente trabajo.

Botana muere el 7 de agosto de 1941 y la propiedad Los Granados pasó por distintos dueños desde 1950. El último propietario de la mansión, Héctor Mendizábal, desmontó en 1991 la obra y la puso en seis contenedores con la intención de hacerla viajar por el mundo. Pero empezó un engorroso litigio entre privados que dejó los contenedores abandonados. Cuando Siqueiros pintó el mural en la bóveda era un “bien inmueble”, pero cuando fue retirado por partes en 1991, legalmente adquirió el estatus de “mueble”. 

En noviembre de 2003, el decreto 1045/03 del Poder Ejecutivo Nacional ordenó la recuperación de Ejercicio plástico, aunque había una compleja situación judicial. En ese año fue declarado Bien Histórico Artístico de la Nación, lo que impidió su salida de ese país. Luego, en octubre de 2004, la empresa Dencanor le compró a Fine Arts el mural en 820 mil dólares. 

Hacia 2007, Alberto Balestrini, entonces presidente de la Cámara de Diputados de esa nación, propuso un proyecto de ley para la expropiación inmediata de Ejercicio plástico dada las malas condiciones en las que se encontraba. Fue aprobada de manera unánime (Proceso, 1603). Entonces, se formó una Comisión de Rescate del Mural con especialistas argentinos y mexicanos, al mando de Manuel Serrano. 

Para 2009, el gobierno argentino rescató el mural del depósito de San Justo e inició la restauración con 40 expertos. Este mismo año fue expropiado el mural aprobado por los senadores.

Dencanor no se opuso a la exhibición, siempre y cuando hubiera posibilidad de volver a desmontar la obra para poder llevarla a otras partes de mundo, con los esperables réditos económicos. El mural de Siqueiros fue trasladado el 24 de mayo de 2010 a la antigua sede de la aduana Taylor.

A 12 días que se inauguró Ejercicio plástico, el gobierno argentino autorizó el pago de indemnización de 3 millones de dólares por la expropiación de la obra. En el Boletín Oficial de Argentina se indica que “fue declarado de utilidad pública y sujeto a expropiación”. El monto de la indemnización la fijó el Tribunal de Tasaciones de la Nación.

El 17 de este mes, Mirta Barruti, abogada de la firma uruguaya Dencanor, exigió en la página electrónica del diario argentino Clarín que “el gobierno devuelva el mural” pues él argumenta que la obra sigue siendo suya y rechaza la indemnización de tres millones de dólares, ofrecida por el gobierno en el proceso de expropiación. Barruti arguye:

“No objetamos la cifra porque no es el momento. Queremos que se devuelva el mural porque sigue siendo Dencanor el dueño.”

A decir suyo, el Estado argentino firmó en 2008 un convenio privado que a su término (el 31 de diciembre de 2010) garantiza la restitución del bien y por eso, ahora se reclama la devolución de la obra:

“El gobierno debió haber avisado de su intención de expropiar el mural, pero eligió firmar de forma privada el préstamo para exhibir el mural en forma gratuita.”

Dencanor presentó una demanda para que se anule de la ley de expropiación. Según la compañía, no es un asunto de dinero, si bien la cifra es el doble de lo que había calculado en 2003 el Banco de la Ciudad de Buenos Aires. La disputa prosigue. 

 

Película real

 

Olivera resalta que no inventó nada y que se basó en las biografías de cada uno de los personajes:

“No hay nada imaginado. Tal vez hay ciertos anacronismos, es decir, cosas que en la realidad sucedieron dos o tres años antes o después, pero esas son las libertades de que goza un realizador cuando tiene a su cargo una película.”

–¿Cómo es visto Siqueiros en Argentina?

–Era totalmente desconocido hasta que hace dos años, la señora presidenta puso en marcha la recuperación del mural y entonces empezaron a salir muchas cosas en los diarios, las revistas y la televisión. Allí se hizo un poco conocido entre la gente de cierto nivel cultural, la informada; pero no la masa.

Confiesa que como coincidió con que el gobierno empezó a rescatar el mural, el Instituto Nacional de Cine de Argentina apoyó el proyecto.

–¿Qué puede aportar la película en Argentina y México?

–Información, cultura. En nuestro caso, ver cómo era la Argentina de los años treinta. Saber del diario Crítica, que en un día efectuó un tiraje de 1 millón de ejemplares en un país de 10 millones de habitantes, una nación muy pequeña, con tres millones de analfabetos o más…

El cineasta manifiesta que quedó “muy contento y complacido” con la banda musical, realizada por el mexicano Eduardo Gamboa, “especialmente en las escenas del sótano”.

Gamboa, se graduó como guitarrista en el Trinity College of Music de Londres. Se dedica a la composición desde 1985. Su obra incluye música de concierto, tanto de cámara como sinfónica, música para teatro, cine, televisión y temas publicitarios.

–¿Usted de alguna manera también rescata Ejercicio plástico?

–¡Claro! Además va a ser muy difícil visitar el mural porque como también el suelo está pintado, la gente sólo puede entrar en grupo de siete u ocho, no más, y quitándose el calzado. Es poca la gente que puede verlo en un día normal. No pueden pasar cientos de personas por hora porque lo destruirían. La película ayuda a mostrarlo.

De Ejercicio plástico se han publicado infinidad de libros en Argentina. En México, Raquel Tibol ha escrito todo lo referente a esta pieza artística, considerada por ella como “una obra única porque Siqueiros no hizo otro mural erótico”.

La cineasta argentina Lorena Muñoz realizó el documental Los próximos pasados (2005) en torno a la situación y problemas del mural. La productora Lozano Serrano se integró a El mural por invitación de Olivera:

“Cuando revisé el proyecto, me pareció que toda la historia alrededor de Ejercicio plástico era muy significativa”.

–¿Qué le gustó de la historia?

–Primero que nada, sabemos muy poco de la vida de las personas, que como la de Siqueiros,  son mito y leyenda. Segundo, que ante todo se narra una historia de pasiones, donde participan personajes muy controvertidos y que la vida misma de Siqueiros lo llevó paso a paso a ser un personaje de principios irreductibles en temas que para él eran principios fundamentales, como hacer obra plástica para las masas y no para la élite, además de su convicción de hacer un arte con sentido que está por encima de la mera decoración o tópicos falsos o fantásticos que aclamara a los pueblos proletarios de México. 

“Y sin embargo, la imposibilidad de hacer aquello de lo cual estaba convencido, lo obligó a traicionarse a sí  mismo.”

En tanto, Olivera desea ver la reacción del público mexicano cuando se proyecte aquí El mural (aunque ya se han vendido copias en video pirata), “y espero estar presente”. Y termina entusiasmado:

“Me hace ilusión su estreno en México.”

 

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