México en Shangai, un caos: Pilar Medina

miércoles, 26 de mayo de 2010

La artista, tras recorrer paso a paso los desatinos de los funcionarios encargados de organizar la participación de México en la Exposición Universal de Shangai, China, acaba por reírse y tomarlo con humor. Pero su  malestar es profundo y se lamenta de que nuestro país haya fracasado en algo en lo que siempre se destacó, en la participación cultural en el mundo.

MÉXICO, D.F., 26 de mayo (Proceso).- “Era un callejón sin salida”, dice Pilar Medina al explicar las razones por las que se vio obligada a cancelar las funciones que tenía programadas en la Expo Shangai 2010.

Convocada desde el año pasado por la Secretaría de Relaciones Exteriores para participar en la Expo Shangai 2010 los días 29 y 30 de mayo próximo, la coreógrafa y bailarina Pilar Medina describe a Proceso el periplo de desorganización y el caos que se vio a obligada a recorrer antes de tomar la medida definitiva de cancelar las funciones de su espectáculo Umbrales.

“Fue una pérdida de tiempo miserable. La Secretaría de Relaciones Exteriores se deslindaba de todo.”

Con toda la información sobre su espectáculo –DVD con registro completo, plan de luces, diseño escenográfico, necesidades técnicas– entregada con un año de anticipación, Medina empezó a vivir una mala comedia de enredos: le mandaron una foto del teatro donde estaría pero era la de una maqueta, le negaron el apoyo para transportar la escenografía al aeropuerto, le sugirieron que la metiera como equipaje y pagara ella misma el sobrepeso.

“El gobierno mexicano me convoca para representarlo y luego me dice que llegue cinco horas antes de la función al aeropuerto para que arregle yo misma lo de mi escenografía y que luego ‘me reembolsarían el dinero’. Para las visas yo tuve que ir a hacer cola y yo las pagué, cada una de ellas me costó 750 pesos.

“Yo pensé que lo importante era mostrar mi obra fuera, pero con condiciones mínimas para que salga bien. Hace dos días mandaron un mensaje de allá diciendo que teníamos un solo técnico y un solo tramoyista. Yo llegaba el 28 de mayo y el montaje estaba agendado para el 29. Y nos daban seis horas para montarlo todo.

“Si de un viaje a Cuernavaca llegas con el cuerpo entumido, imagínate lo que son 17 horas de vuelo y vete de inmediato al teatro a montar, bailas y te vas porque no hay dinero para que llegues antes y tu cuerpo se adapte. No entienden lo que es la danza.”

Además, a Medina le hicieron llegar un correo electrónico donde le informaban que las lámparas no se podían mover, no contaban con booms y no había dinero para rentarlos o comprarlos porque supuestamente México no tenía presupuesto para ello.

“Yo mandé, hace un año, la ficha técnica con el diseño de escenografía realizado por Jorge Ballina, el diseño sonoro que hizo Joaquín López Chapman y el diseño de iluminación de Víctor Zapatero. Yo mandé el video completo y en él se ve claramente cómo se atornilla la estructura que hizo Ballina. Hace apenas dos días me avisan que no se puede clavar ni atornillar nada en el teatro. El piso no se puede pintar y es café. Y que de plano es muy difícil cumplir con las condiciones de logística que conlleva el espectáculo.”

Le propusieron entonces ver hasta dónde se podían simplificar las cosas para que se presentara la obra.

“Me avisaron que nada más se contaba con un proveedor para los equipos y que había problemas con ellos por los precios, las marcas y modelos. Insistieron en que la logística era muy complicada y los tiempos de montaje muy cortos.”

Y entonces Medina se hartó.

Con una larga trayectoria en el medio artístico mexicano, Pilar Medina se  educó en múltiples géneros de la danza, desde la clásica y popular española y flamenca, y en diversas técnicas como la de Martha Graham y la expresión corporal con Eugenio Barba. Además ha incursionado en cine y teatro en el terreno actoral. Su experiencia en festivales nacionales e internacionales también es profusa.

Dice a Proceso:

“Yo no voy a turistear a China. Voy a mostrar un espectáculo serio y profundo en este momento que nos ha tocado vivir. Si no se puede está bien, pero es una pena que me hagan perder el tiempo de esa manera. Hasta estas alturas no tengo una sola carta oficial de mi salida del aeropuerto. Yo ya he estado en festivales grandes, no puedes entrar con tus cosas si no llevas los documentos correspondientes y menos ahora como se dan las cosas en el mundo.

“Necesitaba tener el nombre de la autoridad consular que me iba a recibir y la Secretaría de Relaciones Exteriores no se hizo cargo de nada. Luis Ledesma, encargado de resolver nuestras necesidades, no hizo nada para ayudarnos.”

Y sentencia:

“Esto ha sido una pérdida de tiempo miserable. Y dan unas ganas tremendas de decir ya basta. No hay un respeto, un objetivo, una concentración sobre los proyectos. Cancelé simplemente, no puedo arriesgar mi trabajo ni a mi equipo ante tanto caos.”

Al final llegó un correo de Ángel Ancona diciendo que “todo pudo haber estado mejor... Y hasta la semana pasada estaba sorprendido de que llevara escenografía”.

Incluso Eduardo Donjuan, coordinador de producción de la agenda cultural de México en la Expo-Shangai mandó una agenda con fechas equivocadas pensando que el evento sería para junio.

Ángel Ancona trabaja para Pro México, institución gubernamental que tiene el objetivo de “planear, coordinar y ejecutar la estrategia para atraer inversión extranjera directa, impulsar la exportación de productos mexicanos y promover la internacionalización de las empresas mexicanas para contribuir al desarrollo económico y social de México.”

Pro México es dirigido por Bruno Ferrari Garcia de Alba, quien cursó licenciatura en la Escuela Libre de Derecho de México con mención honorífica, y licenciatura y doctorado en derecho canónico en el Centro Académico Romano de la Santa Cruz en Roma, Italia. Además estudió una maestría en ciencias del matrimonio y la familia en la Pontificia Universidad Lateranense, en Roma. 

También ha tomado cursos en la Escuela de Negocios de la Universidad de Míchigan, la Escuela de Negocios Kellog, la Universidad de Stanford, la Escuela de Negocios de Harvard, el Insead y The Wharton School.

El nombre de la actividad en la cual participaría la bailarina y coreógrafa es Encuentro Internacional de Culturas del Pensamiento, “la exposición más grande que se haya hecho en la historia de la humanidad”, dice.

Y se lamenta:

“Por negligencia de parte de los encargados de la organización se pierde una vez más la capacidad de mostrar el arte que se hace aquí, siendo que somos un país que si algo tiene bien es eso.”

 

 

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