"El juego de la fortuna": Los sueños, sueños son...

lunes, 31 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Bennet Miller (Capote) dirige esta película extraordinaria y poco común, una historia de triunfo y tragedia que gira en torno a Billy Bean, mánager de los Atléticos de Oakland, quien consiguió transformar el esquema de trabajo de las Grandes Ligas. La trama, basada en un libro llamado Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game, de Michael Lewis, es la siguiente: En 2002, ante las terribles desventajas monetarias por las que atravesaba su equipo, Billy (Brad Pitt) decidió cambiar las cosas; para armar su cuadro, decidió apoyarse en Peter Brand (Jonah Hill), un economista de Harvard, y una teoría estadística conocida como Sabermetrics (de un tal Bill James). La mentada teoría consiste en un análisis empírico del beisbol, en donde se toma en cuenta la efectividad y no tanto las cualidades de los jugadores. Es decir, qué importa si hacen excelentes atrapadas si no consiguen embasarse muy seguido. Y es que mientras los equipos grandes gastaban millones de dólares, los Atléticos de Oakland apenas podían darse el lujo de gastar unos miles. Así pues, todo surge de la necesidad y del hambre de triunfo. Con pocos recursos monetarios, pero mucho ingenio, Billy y Peter arman un equipo que consigue ganar 20 juegos seguidos y llegar hasta playoffs. Es otra historia más acerca de un triunfador que rema a contracorriente y le demuestra a todos que existen nuevas formas de ver las cosas. Las cosas son más complejas, o bueno, Billy es más complejo, al menos en la cinta. Resulta que Billy Bean era un beisbolista amateur excepcional, se creía que sería el reemplazo de Darryl Strawberry en los Mets de Nueva York, pero algo ocurrió… algo inesperado: Billy no fue el jugador sobresaliente que prometía. Por razones que no se explican en la cinta, Billy termina cómo mánager de los Atléticos de Oakland, frustrado y con un divorcio encima. Así pues, su manera de hacer las cosas es la oportunidad para superar ese fracaso. Al principio, como suele ocurrir, todos lo critican por su manera tan fría de ver el beisbol, pero las cosas resultan, pero Billy, atrapado en su pasado, es incapaz de disfrutar sus victorias, lo cual lo convierte en un personaje sumamente trágico cuando es en realidad el catalizador de un nuevo paradigma. Billy Bean es un soñador que logra cristalizar un sistema frío y calculador que da resultados; curiosamente, el sistema de Billy no contempla el factor humano, ese que para sus enemigos es lo que genera la magia del beisbol, pero fue gracias al factor humano, la visión de Billy, que ese sistema se pudo implementar. Por otro lado, Billy desea con todas sus fuerzas deshacerse de esa frustración, de esa ira contenida que lo ataca de manera constante. Ser Billy Bean debe ser sumamente agotador. Excelentes actuaciones dan cierre a una historia muy bien contada, tanto de Pitt como de Hill; si hay algo que reprochar es el ritmo lento de la cinta, que exige un esfuerzo de atención por parte del espectador, si es que éste está acostumbrado a películas más ligeras. Por lo demás, excelente cinta.

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