Frenan iniciativa para aumentar exhibición de películas mexicanas en salas del país

viernes, 7 de octubre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- El presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma (Canacine) y dueño de Cinépolis, Alejandro Ramírez, rechazó la iniciativa del Partido del Trabajo (PT) para aumentar de 10 a 30% la exhibición de cintas nacionales en las salas del país. En reunión de los cineastas con la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC) de la Cámara de Diputados, Alejandro Ramírez hizo una contrapropuesta: elevar la “calidad de las cintas mexicanas” porque, argumentó que los 73 largos del país que no se han estrenado se deben a su mala hechura. La propuesta de reforma al artículo 19 de la Ley Federal de Cinematografía, impulsada por el petista Heron Agustín Escobar García, consiste en incrementar el tiempo de pantalla de 10 a 30%, y el extender de una a dos semanas la exhibición de una película nacional en su estreno. En tanto, Víctor Ugalde, titular de la Sociedad Mexicana de Directores-Realizadores de Obras Audiovisuales, destacó que lo único que pide la comunidad cinematográfica “es un comercio justo”, ya que se da más espacio en los cines comerciales a los largometrajes estadunidenses y, “si se programaran de forma constante los estrenos mexicanos, el público podría elegir libremente”. En la sesión del pasado 20 de septiembre, el presidente de la comisión, Juan Gerardo Flores, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), presentó ante el pleno un dictamen que desaprueba la iniciativa petista, “por falta de fundamentación”. Es por ello que el pasado jueves 6 productores, directores, guionistas, actores, distribuidores y exhibidores de cine se reunieron con los legisladores para discutir y enriquecer la iniciativa. El diputado Escobar García expuso que con la reforma a la Ley de Cinematografía, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 5 de enero de 1999, en particular con la adición del artículo 19, se pretendía que el público mexicano tuviera la opción de elección de cintas mexicanas, y que los productores de largos nacionales tuvieran la garantía de la posible recuperación de su inversión, pero “tales propósitos, si acaso, se han cumplido de manera muy precaria o, de plano, no se han cumplido”. Detalló que la producción de películas mexicanas se incrementó durante los últimos cuatro años a un promedio anual de 69 largos: “Las 275 cintas mexicanas producidas en este último cuatrienio representan 22% del total de los estrenos que tuvieron lugar en el país en el mismo periodo pero, en ese lapso, sólo 202 filmes nacionales fueron llevadas a las pantallas, por lo que en la actualidad existen 73 cintas sin estrenar, cuyas inversiones se están perdiendo, es decir, más de 27% de las cintas que se producen en el país se están quedando sin estrenar.” Recalcó además que los largos mexicanos que sí se estrenan “se les exhibe de manera marginal: en pocas salas, pocos estados, contados municipios y ciudades, y compitiendo desigualmente con las productoras extranjeras, particularmente estadunidenses”. Ugalde, guionista y director de cine, explicó que al mencionar cuota de pantalla (tiempo de pantalla) se tensan las miradas de los exhibidores, quienes de inmediato sostienen, entre otras cosas, “que las personas no asisten al cine por decreto, que esto los podría arruinar, que se atenta en contra de libertad de elección, que se limita la libre concurrencia, que se afecta la libre competencia, que no hay pantallas suficientes para cubrirlo porque es un bien finito, etcétera.” Aclaró que “los que solicitamos este tipo de medidas sostenemos lo contrario”. Entonces, detalló la necesidad de garantizar el estreno de las inversiones realizadas en películas, “que debemos contar con certeza jurídica sobre la permanencia en las salas de acuerdo al éxito o no de la cinta, y así se genere la debida revolvencia de la inversión y se posibilite la generación de una nueva película”. Siguió: “Que si el grueso de la población no asiste a las salas, esto se debe a la política de precios y a la falta de pluralidad en la oferta de los estrenos, y que para que exista la libertad de selección debe existir una oferta plural en las mismas condiciones de fechas, salas y horarios; para que exista competencia real, debe evitarse el desplazamiento ilegal y la saturación de copias por título en un complejo fílmico”. Además, “que la garantía de estreno no los puede arruinar, ya que el cine mexicano tiene su público y genera buenos ingresos cuando está debidamente lanzado y sostenido, y que quienes acortan el número finito de la relación función, horarios, pantallas son las empresas transnacionales, que actúan de común acuerdo, como un cártel, y desplazan ilegalmente a la cinematografía mexicana y de otros países”. El empresario Alejandro Ramírez resaltó que “no se podrá fortalecer la cadena del cine mexicano si debilitamos dos eslabones, la distribución y la exhibición”. Negó que las cintas mexicanas se programen en horarios donde el grueso del público no puede asistir: “Podemos checar la programación de las cintas nacionales en estos momentos para demostrar que no es cierto, las películas mexicanas siempre están al menos dos semanas. Muchas otras películas no están más de una semana porque no tienen el apoyo de los exhibidores de mantenerlas dos semanas, y ¿cuáles son las salas de difícil acceso?, ¿para quién?”. Enfatizó que todos los miembros de Canacine “estamos alineados con el espíritu que promueve de fondo esta iniciativa, que todos queremos más y mejor cine mexicano, pero reitero: mejor cine mexicano, tenemos todos que encontrar la forma de elevar la calidad de las películas mexicanas que tristemente no están en el nivel que quisiéramos.” Para él, las 73 películas que no se han estrenado es porque nadie las quiere distribuir, debido a que su calidad “no es buena”, son “improvisadas y hechas al vapor”. Arremetió: “Creo que en lugar de pensar en cómo meter una imposición de 30% de tiempo de pantalla para las cintas mexicanas, debemos pensar cómo le hacemos para elevar la calidad el cine mexicano”. Al encuentro con los diputados también acudieron los cineastas Juan Antonio de la Riva, Carlos de Illaca, Diego Muñoz, Francisco Vargas, el productor Jorge Sánchez y la actriz Irene Azuela, entre otros.

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