Maratón de teatro para niños y jóvenes 2011

jueves, 31 de marzo de 2011
Roberto Perea   MÉXICO D.F., a 30 de marzo (apro).-El pasado fin de semana se llevó a cabo en los teatros del Centro Cultural del Bosque el 4º Maratón de Teatro para Niños y Jóvenes, con la participación de 13 compañías mexicanas que ofrecieron funciones gratuitas de las 11:00 a las 19:00 horas. Más allá del maratón en sí mismo, enmarcado en las celebraciones del Día Mundial del Teatro para Niños y Jóvenes, que pareciera ser una más de las diversas actividades que organiza regularmente la Coordinación Nacional de Teatro del INBA, ésta en particular se ha convertido en su breve existencia en un referente del estado de salud que guarda tal manifestación artística en nuestro país. Por un lado nos muestra que, cuando la oferta es de calidad, existe un público ávido de buen teatro, pero que sólo en ocasiones como esta, cuando las funciones son gratuitas, tiene la oportunidad de asistir. Por otra parte, es un buen ejemplo de la variedad temática y formal que tiene el teatro para niños y jóvenes que se hace en México, en la mayoría de los casos con un nivel de calidad internacional. En opinión de Juan Meliá, Coordinador Nacional de Teatro del INBA, el hecho de que a menos de 15 días de haberse realizado el Festival A trote, se celebre el Día Mundial del Teatro para Niños y Jóvenes y la semana siguiente el Día Mundial del Teatro, pone en la mesa no sólo que el teatro es una disciplina absolutamente viva,  sino que la gente quiere estar donde sucede. Actualmente hay una generación extraordinaria de dramaturgos y directores mexicanos dedicados al teatro para niños, así como agrupaciones con muy diferentes tendencias y trayectorias, lo que ha derivado en una mayor producción de teatro para niños y jóvenes y la búsqueda de nuevas formas de acercamiento al público. Un ejemplo de lo anterior es el abordaje de temáticas difíciles y actuales, como sucede con la obra No tocar, que toca el tema del abuso sexual a menores, o Inmolación, que trata del suicidio en adolescentes, ambas de Enrique Olmos de Ita, precisamente uno de los jóvenes dramaturgos mexicanos que se han atrevido a dar un enfoque más crítico e inteligente al teatro para niños y jóvenes. La ya tristemente célebre Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales que dio a conocer el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, entre muchos otros datos arroja que del 8% de quienes en los recientes meses fueron al teatro, 6% lo hizo en la explanada de su pueblo, 5% fue público del Teatro Blanquita, y sólo 2% acudió a algún centro cultural. Ante este panorama, resulta muy alentador que una actividad como el Maratón de Teatro para Niños y Jóvenes, que entre sus objetivos implícitos está el fomento a la creación de nuevos públicos, tenga tanto éxito como lo ha tenido en sus cuatro ediciones.