"Spring breakers sin miedo", un documental del México violento

viernes, 22 de abril de 2011

MÉXICO, D.F. 22 de abril (apro).- La violencia generada por el narcotráfico en casi todo el territorio nacional, que ha desplomado a niveles alarmantes la visita de turistas internacionales, sobre todo de los famosos spring breakers, sirvió de modelo al documentalista estadunidense Gregory Berger, para realizar un corto a manera de sátira sobre “las políticas tóxicas” de Estados Unidos contra México.

Se trata del cortometraje Spring breakers, en el cual exhibe la situación de violencia que se vive en México y expone los intereses de Estados Unidos en la guerra contra el narcotráfico”.

Berger, un neoyorquino documentalista radicado en México desde los años noventa, toma como pretexto una información ficticia sobre el turismo estadunidense en México, narrada por una supuesta reportera, que, a manera de reportaje informa y entrevista a turistas.

El punto de partida del corto, Spring Breakers sin miedo, refiere la ausencia de turismo internacional que, con el inicio de la primavera, abarrotaba tradicionalmente los destinos turísticos mexicanos y que hoy, con la guerra de Felipe Calderón, ha dejado de visitar el país.

Expone el caso verídico de unos orfebres que fueron aterrorizados durante un cateo militar, así como entrevistas en las que trabajadores de servicios turísticos lamentan la baja de los visitantes, así como una supuesto reportaje sobre una nueva modalidad de turismo: los “spring breakers sin miedo”, aquellos que, fascinados por la violencia, recorren escenarios del narcotráfico.

“Hay un grupo de turistas fuertes y valientes que no tienen miedo a pasar sus vacaciones, aun en medio de esta violencia… de hecho, lo están disfrutando”, dice la supuesta reportera mientras aparecen de fondo imágenes dramatizadas que reproducen las conductas orgiásticas y desenfrenadas de los spring breakers. Los personajes bailan, beben y juegan, portando camisetas en las que se lee: “Viva la war of drug cabrones”.

Fragmentos de noticias televisivas muestran hombres colgados en Cuernavaca, narcomantas en Guadalajara, a El Pozolero declarando su indolencia al deshacer cuerpos, a un conductor estadunidense que afirma que la violencia está llegando al lado americano y la declaración de Hillary Clinton en la que promete todo el apoyo que necesita el gobierno mexicano…

La conductora, teniendo como locación el exterior del edificio donde fue acribillado Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, en diciembre de 2009, muestra imágenes de Cuernavaca desolada mientras expone que, desde 2006, cuando el presidente Felipe Calderón le declaró la guerra al narcotráfico, les dio a los militares la tarea de policía, pero “con la pequeña diferencia” de allanar sin orden de cateo y matar sin enfrentar proceso alguno.

Mientras tanto, un grupo de “gringos” que se ven felices, recorre el edificio donde mataron a El Barbas:

“Yo amo la guerra contra las drougas porque mi familia tiene acciones en la compañía Bell Helicopter”, dice uno de los personajes.

Un recuadro de texto recuerda que el gobierno estadunidense ha destinado mil 600 millones de dólares para la guerra contra las drogas que favorecieron, principalmente, a corporaciones con actividades relacionadas con las armas.

“Yo amo la guerra contra las drogas porque mi papá tiene una tienda de armas en Texas y ahoura somous ricous”, dice alegre otro personaje

A punto de partir a Egipto, donde recogerá la experiencia de documentalistas alternativos que contribuyeron a la rebelión triunfante de semanas pasadas, Gregory Berger, explica:

“Planteamos así el corto, con la intención de que llegara a la gente que busca hacer viajes a México, generalmente, gente poco politizada, a la que pudiéramos llamar la atención sobre lo que está pasando en materia de derechos humanos”, dice.

El documentalista afirma que desde hace años, hay grupos que se dedican a llevar a turistas a zonas de conflicto social, como Chiapas o Oaxaca, pues encontraron un mercado que tiene diferentes intenciones. De ahí, que su sitio de internet, www.gringoyo.com, en el que muestra sus producciones, haya adoptado el nombre de “El turista revolucionario”.

Es un mercado con diferentes intereses.

Berger se burla de los turistas que vienen a apoyar movimientos y acaban perjudicándolos, como en el caso de Brad Will, muerto en Oaxaca, y “cuya falta de disciplina terminó con su vida y perjudicando el movimiento al darle argumentos al gobierno para acusar a la APPO”.

Aunque aclara que cree en la solidaridad, señala también que “el turismo revolucionario” termina jodiendo a los movimientos y ejemplifica con Egipto, donde una intervención de los anarquistas internacionales que hubieran agredido soldados en la plaza Tahrir, hubiera puesto en riesgo la rebelión pacífica.

“Ver al EZLN o ir a Chiapas no tiene riesgo, pero el narco sí da miedo. Sin embargo, hay una fascinación morbosa –dice--, pues en blogs y sitios estadunidenses existen numerosos casos de quienes se ufanan de haber ido a cualquiera de los destinos violentos de México, hablando como si hubieran estado en Afganistán.”

Ese “turismo negro”, dio la pauta a Berger para realizar su más reciente sátira, característica de casi todas sus producciones.

“Hago sátira para llamar la atención sobre las políticas tóxicas de Estados Unidos, mi país”, declara durante un descanso de su próximo corto que llamará Narcomanía y que aludirá a los cables diplomáticos revelados por las filtraciones expuestas en wikileaks.

Berger señala que hay un tipo de turista estadunidense muy dañino que llega a México: “Hillary Clinton y Carlos Pascual, son el peor tipo de turista, que llega a México, caga por todas partes en la playa y deja contagiada de una enfermedad de transmisión sexual a una chica desempleada.”

Eso es lo que, a su juicio, sucede con la promoción y la exageración del gobierno estadunidense sobre la guerra declarada por Felipe Calderón, que además de haber incrementado 300% las violaciones a derechos humanos y más de 35 mil muertes, asegura, existe un interés claro por mantenerla, pues los beneficios son para la industria bélica norteamericana.

--¿Quién está celebrando la guerra contra las drogas en México? –se pregunta.

--Son los springbreakers sin miedo. Para encontrarlos, sólo basta seguir la ruta del dinero”.

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