Por, tras y sobre el derecho de pataleo

viernes, 10 de junio de 2011
MEXICO, D.F.- (apro).- ¡Arriba corazones bípedos implumes!: no se dejen amilanar por los conceptos vertidos en carta a este buzón por el Derecho al Pataleo pues, como otros derechos, se sujeta y se satisface con el estricto apego a la ley de la letra, cuando puede ser más y hasta mucho más de lo que dice que es, como lo muestran las conclusiones a las que llegamos en asamblea que llevamos a cabo en pasados días. Pueden creer en lo que les vamos a comunicar, pues sus servidoras como ustedes, también pensamos que viviríamos mejor con un fuerte poder que ordenara y nos gobernara, que se hiciera cargo de nuestra seguridad y ¡ay, desgracia! Se nos concedió un rey que casi termina con nosotros. Como ustedes, los humanos, sabemos por experiencia propia que el poder es tan astuto como la vieja serpiente Veneno Lento que, haciéndonos creer que, por castigo de los dioses por sus pecados, estaba condenada a servirnos de cabalgadura, fue acabando con todas de las nuestras que en tal culto creyeron, como lo podrán leer en el libro hindú del Panchatantra. Estas sus servidoras tampoco ignoran que los que encarnan al poder, por sí mismos y más si tienen el poder de multiplicarse, pueden ser mortales por necesidad para quien no le queda más remedio que soportarlos, como lo da a conocer una fábula de Esopo. Así las cosas, estimados humanos, ustedes dirán si es como para dejar  en lo que dice de sí mismo el Derecho del Pataleo; de que no es más que un desahogo, por medio de quejas y reclamos inútiles, de contrariados en sus derechos y aspiraciones. A sus servidoras nos parece que el admitir y estar de acuerdo con esa definición que el Derecho de Pataleo hace de la esencia de su naturaleza lo convierte en el mozo de estribo de los poderes de hecho existentes, es decir, de las personas que los encarnan y representan. A esas personas les viene de perlas que así sea, pues les da la oportunidad de poderlo manejar a su satisfacción. ¿Que las contradicciones aumentan la presión de lo que se cuece en la caldera social?, ¡pues a abrir la válvula de escape que es el Derecho de Pataleo, con lo que matan dos pájaros de un tiro: consiguen que la caldera no estalle y puedan exhibirse como demócratas y defensores de la liberta de manifestarse. ¿Para que otra cosa puede servir el citado Derecho?, pues para quienes lo ejercen sientan y muestren que son libres en verdad… al menos hasta el tiempo en que insistan en ejercerlo vaya desgastando su insistencia, debilitando su espíritu de protesta y reclamo, y la frustración y el desencanto les vaya haciendo caer en el conformismo e incluso en la sumisión por aquello de “no merece la pena, se haga lo que se haga no ocurre nada, todo sigue igual”, lo que también viene de perlas a las personas del poder, sea este político o económico. De acuerdo: esta visión de lo social del mentado Derecho es atroz… ¡pero arriba corazones!, como dijimos al inicio de la presente, pues esa visión fatalista de la sociedad, en la que poco o ningún futuro hay para los jodidos, pues la sociedad es así y nada ni nadie la cambia, padece de miopía, es propia de los que no pueden ver más allá de donde escupen. Demostrado; la ciencia y la técnica les ofrecen a ustedes, los humanos, una variedad de futuros posibles. ¡Ojo! Los mismos, pueden ir de lo mejor a lo peor. El que eso no suceda depende de ustedes. ¿Ilusión, utopía? ¡No! Por supuesto, para que ese posible cambio sea para mejor en esa globalidad en la que se mueven, será necesario que ustedes, los humanos, asuman una actitud muy responsable en lo social… y ejerzan sin descanso el Derecho de Pataleo contra el pesimismo que lo inmoviliza y desinfla y también pateen sin tregua al optimismo que cree que todo cambia para mejor y no actúa. De esa manera, el patalear sin descanso, servirá no para una nueva adaptación al poder establecido cuando les joda, claro --sino que les servirá para conseguir un cambio en lo social y del poder mismo… y con ello tal vez lleguen a hacer realidad la definición de lo que es la democracia: UN GOBIERNO DEL PUEBLO, POR EL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO, como dijo Abraham Lincoln. Una de las nuestras ya demostró como el Derecho de Pataleo puede convertirse en positivo, gracias a patalear y patalear logró salir de la cuba de leche en la que cayó, pues con sus patadas formó una capa de manteca en la que se apoyó y pudo saltar fuera, con lo que no se ahogó. Lo que consiguió una de las nuestras, ¿no serán capaces de conseguirlo los humanos, hechos a imagen y semejanza de la divinidad? Con los mejores deseos para ustedes, en nombre de las de mi especie. LA RANA RENE