Homenaje a Poniatowska en la UNAM

lunes, 14 de mayo de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Momentos antes de entrar a la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario (CCU), para recibir el magno homenaje de la UNAM por sus 80 años, la escritora Elena Poniatowska Amor declaró con un dejo de nostalgia a la agencia de noticias Apro: “Me siento muy bien, muy contenta, y estoy muy agradecida de haber llegado hasta aquí a este homenaje de la UNAM y mis amigos por mis 80 años, cuando tanta gente que yo amo se ha muerto ya, como por ejemplo Carlos Monsiváis (1938-2010) o María Luisa Puga (1934-2004), aunque recuerdo también muy especialmente a mi hermano Jan, nacido en 1947, quien murió a los 21 años de edad, siendo tan joven y cuando no le tocaba.” Nacida el 19 de mayo de 1932 en París, la autora de La noche de Tlatelolco, Hasta no verte Jesús mío y una reciente biografía de la pintora surrealista Leonora Carrington, compartió alegre con los allegados y las autoridades pumas. Fue felicitada por el rector José Narro Robles. Sonriente, Elena Poniatowska agradeció entre vítores las palabras que le dedicaron esta noche el narrador Juan Villoro; la antropóloga feminista Marta Lamas; el crítico de cine Carlos Bonfil; la lideresa de las costureras, Evangelina Corona; la directora de Católicas por el Derecho a Decidir, María Consuelo Mejía Piñeros; el monero Rafael Barajas El fisgón, y la luchadora social Rosario Ibarra de Piedra. Desde Estados Unidos, Sara Poot-Herrera, doctora en Literatura Hispánica por el Colegio de México y profesora del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de California en Santa Bárbara, le envío sus parabienes a Ponioatowska, vía telefónicaa a través de Apro: “Elena es una escritora de primera línea y tan fundamental para la literatura de nuestra época tal como lo fue Sor Juana Inés de la Cruz en su tiempo. Pienso en esas 80 mil leguas de letras mexicanas que nos ha regalado como ofrenda universal, y me parece maravilloso el gran homenaje que la directora del departamento de literatura de la UNAM, Rosa Beltrán, le ha organizado ahora. Yo sinceramente deseo que este homenaje sea el primero de muchos otros más.” La investigadora y experta sorjuanista Poot-Herrera apuntó que la obra de Elena Poniatowska es muy leída y estudiada en Estados Unidos, sobre todo en tesis de maestría y doctorado. “Es una mujer que carga bajo sus espaldas esa gran sencillez como persona. Y a mí me gusta mucho la Elena de la ficción, de los cuentos como Tlapalería, una serpentina de palabras y colores. O De noche vienes y El corazón de alcachofa… “Pienso que es la escritora que ha tenido el oído para escuchar y para multiplicar la voces de México. Ella posee un registro tremendo para capturar la voz culta, la voz popular o la voz de la mujer que trabaja en las casas ajenas.” Recordó que la conoció en 1988, tras doctorarse en el Colegio de México, y había llegado como profesora invitada a la Universidad de California, en Santa Bárbara. “Hubo acá un homenaje para ella de parte del Departamento de Estudios Chicanos y yo pregunté dónde se quedaría Elena a dormir. Cuando supe que estaría en un hotel, yo sugerí que llegara a mi casa y así fue. Compartí con ella esos días muy fuertes y dolorosos, porque sucedió que el 26 de abril nos llamó por teléfono a mi casa la mamá de Elena para comunicarle que había muerto su esposo, el notable astrónomo Guillermo Haro. “Yo la respetaba y la respeto mucho. Pero en aquellos momentos no éramos amigas y yo no sabía qué hacer el resto de la noche; si decirle algo, si tocar a su puerta u ofrecerle un té. Lo que hice fue acompañarla a las 4 de la mañana al aeropuerto de Los Ángeles para que pudiera tomar un avión, dejarla en su asiento y ponerle el cinturón de seguridad, como me permitió la compañía Mexicana de Aviación. A los pocos días después ella regresó para terminar su residencia aquí en la Universidad de California y volvió a pernoctar en casa conmigo, dejándome una tarjetita preciosa y agradeciéndome aquel día cuando quedó viuda. “Me trajo una polvera muy bonita que recordaba la flor de lis, y esa tarjeta la guardo en una cajita rusa hermosa que me regaló, en la que ella me dice: ‘Mi queridísima Sara, nunca olvidaré tu rostro y todo tu apoyo…’ En verdad es un milagro el que estamos viviendo el tener tan cerca a Elena Poniatowska. Ayer mismo, los investigadores y académicos mexicanistas universitarios le rendimos en la Feria del Libro de Los Ángeles un tributo como cuentista, novelista, cronista y periodista, pequeño preludio al homenaje de la UNAM. “Elena Poniatowska y su obra magistral constituyen la memoria de nuestro país”, concluyó Poot-Herrera. A su vez, el filósofo guatemalteco y catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, José Luis Balcárcel, quien tampoco pudo asistir al homenaje en la sala Covarrubias, expresó: “Elena es realmente una mujer escritora magnífica, y digo mujer escritora porque en el ambiente que vivimos el papel que ella ha jugado a favor de la mujer y de la humanidad entera es una de las virtudes que hay que admirarle, aparte de su literatura, que es más que su propia vocación de vida”. Hace cuatro años, Balcárcel le organizó un homenaje a la pintora Leonora Carrington en el Aula Magna de Filosofía y Letras de la UNAM, al que invitó a Poniatowska junto con Carlos Monsiváis, quien destacó su participación “abierta, decidida, entregada” al movimiento estudiantil del 68. “Esos son recuerdos imborrables que mantengo siempre en mi mente, además de leerla con pasión y seguir sus columnas que aparecen en La Jornada. “La había conocido por 1966, cuando ella cedió su casa de Morena 430, esquina Gabriel Mancera, a la editorial Siglo XXI, luego de la salida del Fondo de Cultura Económica de su fundador, Arnaldo Olfila, para que fuera allí donde funcionara la librería de la nueva editora. Desde entonces la frecuenté y comencé a admirarla, charlábamos de los acontecimientos políticos de México y de libros suyos como La noche de Tlatelolco, que personalmente es el que más me gusta con Tinísima.” Finalmente, Balcárcel, quien imparte la cátedra de Estética en la UNAM, manifestó: “Este homenaje de la UNAM a nuestra Elena Poniatowska en sus 80 años es lo más justo por la enorme trascendencia que ella tiene en la literatura y como mujer. ¡Qué bueno que se le reconozca a la gente en su momento, y a ella se le viene reconociendo entre los lectores desde hace tanto tiempo por sus posiciones políticas y sociales. Es una mujer única.”

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