Teatro: "Alucinada"

viernes, 28 de septiembre de 2012
…hirió la tierra, la ciñó de abrojos, y no dejó encendida bajo el cielo más que la oscura lumbre de sus ojos. Concha Urquiza Atormentada ente Eros y Dios, la poesía y el misticismo, Concha Urquiza (1910-1945) transitó durante sus 35 años entre la pasión carnal y la espiritual, el deseo y el trance, el Partido Comunista y las Hijas del Espíritu Santo. Su enigmática vida, y en particular su final, ha sido poco aclarada dada la marginalidad en la que se movió. Estudios, investigaciones y biografías se acercan a ella, y a través del teatro Víctor Hugo Rascón Banda también lo hace y lanza hipótesis. Conmemorando cuatro años del fallecimiento de este entrañable dramaturgo y promotor de la cultura, Daniela Parra en la dirección y Olivia Lagunas, Valeria Vega y Sandra Garibaldi en las actuaciones, llevaron a escena la obra Alucinada con un acabado visual de primera. Concha Urquiza es tres mujeres a la vez, y los hombres y mujeres que intervinieron en su vida son igualmente interpretados por ellas mismas. Alucinada es una obra estructurada con viñetas que retratan distintos momentos de la vida de esta inquieta mujer. Rascón Banda eligió situaciones donde se manifiesta su rebeldía, su libertad, sus desencuentros amorosos y su necesidad de escribir. Con ágiles diálogos y significativos encuentros, la obra salta de peldaño en peldaño hasta llegar a un desenlace trágico planteado con serenidad. Daniela Parra enriqueció con poemas de Concha Urquiza la propuesta escénica, sin que siempre se apreciara el impacto que provocan en su lectura. De una manera didáctica intercalaron en las transiciones y al principio y final de la obra, explicaciones históricas, datos biográficos e información sobre el autor y su proceso de escritura y montaje. En un espacio sugerente, diseñado por Martha Benítez, transitan con soltura y dentro de un trazo escénico bien armado, las tres actrices que multiplican sus personajes. Saltan con facilidad de una cosa a otra, de un lugar a otro, de un problema a una alegría. Con sólo maletas viejas, una sillas, un par de máquinas de escribir y una estructura de metal inclinada sobre el escenario, la directora e iluminadora crean atmósferas de la época evocando por lo general las tonalidades sepia. El vestuario de Sandra Garibaldi está muy acorde con la puesta en escena, y su participación en este ámbito sobresale más que en el de la actoralidad donde caracteriza a través de una intensidad un tanto forzada. Olivia Lagunas sobresale en su interpretación polifacética, apoyándose en los modos de manejar el cuerpo o en las formas de hablar de ciertos personajes. Valeria Vega la acompaña con gran capacidad. La propuesta de Alucinada, que actualmente se presenta en el Teatro el Milagro de jueves a domingo hasta el 30 de septiembre, consigue una gran ambientación y belleza escénica, pero falla en la fuerza dramática de la viñeta. La confusión emotiva que provoca en el espectador el cambio contante de personajes, interfiere en la profundización de las situaciones. En el desenlace, por ejemplo, ellas tres son ella y su compañero al mismo tiempo y sin distinción, por lo que se diluye el contraste, la confrontación (o el encuentro de opuestos) contenida en la propuesta dramatúrgica. Alucinada es un atractivo acercamiento escénico, donde vislumbramos, de manera poética, El corazón preso (título con el que J. V. Anaya recopiló la poesia) de Concha Urquiza, poeta de altos vuelos, que provoca un “suspiro por las cosas presentísimas” y la trae de vuelta nuestro querido amigo Víctor Hugo Rascón Banda.

Comentarios