"Arte de Naranjo apunta a corrupción e impunidad del poder": Scherer

jueves, 24 de enero de 2013
MEXICO, D.F. (apro).- Las palabras sobran ante el arte de Rogelio Naranjo, “referencia ineludible para quien pretenda asomarse a la verdadera naturaleza del país que hemos vivido y que estamos viviendo”, inició Rafael Rodríguez Castañeda, director de Proceso, en la descripción del caricaturista durante la inauguración de la exposición Vivir en la raya. El arte de Rogelio Naranjo, organizada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el salón Juárez, del Centro Cultural Universitario Tlatelolco. “Cómo describir con palabras un trabajo que nos asalta visual e intelectualmente; cómo traducir en palabras la emoción íntima que despiertan sus cartones políticos, sus grabados, sus litografías, su obra en general; cómo aludir con palabras al humor ácido con que nuestro personaje provoca no a la carcajada barata sino a la risa interior, lo que realmente vale. El mismo humor que produce la ira de los gobernantes, tocados por su sarcasmo implacable”, continuó el relato Rodríguez Castañeda ante la presencia del artista, flanqueado por el rector José Narro y Juan Francisco Ealy Ortiz, presidente de El Universal; María Teresa Uriarte, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, y decenas de asistentes, admiradores todos del trabajo del periodista gráfico y la belleza de sus trazos. En la exposición, la mayor retrospectiva dedicada al caricaturista y que estará abierta al público hasta el 28 de julio, compuesta por más de 500 obras, se devela el artista que es: lo mismo se encuentran cartones políticos que óleos sobre tela; dibujos eróticos que artesanías labradas en madera. El rector de la Universidad Nacional, a la que Naranjó donó la “inmensa mayoría de su obra los últimos días de 2010, habló de Naranjo como un personaje de humor, de ironías y sarcasmos, de contundencia, de valentía, de audacia, de desafíos, de seguridad y de certezas; pero sobre todo destacó al hombre que con el pincel denunció la pobreza, la desigualdad, la exclusión y la discriminación en sus formas más perversas. “Cuando uno se acostumbra a aceptar una realidad distorsionada, el riesgo de convertirnos en una sociedad llena de cínicos, es terrible. Y se me reveló hace rato que Rogelio es uno de los antídotos para no caer en esa condición colectiva de resignación, de cinismo, de aceptación de lo que están viviendo. Cuando uno abre un diario, una revista, y revisa el cartón de Naranjo, uno empieza a vacunarse contra esa condición”, dijo el rector Narro. De la pluma de Julio Scherer, Rafael Rodríguez Castañeda leyó unas líneas que el fundador de Proceso envió a Naranjo: “Rogelio no suele equivocarse. Su inteligencia y su arte apuntan al dolor de México, la corrupción de todos los días, la impunidad que no seca, la ebriedad sedienta, el hartazgo báquico, la acumulación de poder con la primera ley del hombre: amarás al dinero por sobre todas las cosas. “Junto con la Universidad Nacional Autónoma de México, Proceso le rinde homenaje. No es el homenaje de las palabras simples o la pose para los fotógrafos, es un tributo de admiración, irrenunciable en nuestra revista, al genio y al artista”. Conmovido, Naranjo, evitó las palabras. Introvertido ante cientos de miradas, se perdió en los pasillos de su obra, entre pinceladas.

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