Coordinación de Artes Plásticas: reestructura o desaparición

lunes, 7 de enero de 2013
El resumen de las actividades realizadas por la Coordinación Nacional de Artes Plásticas (CNAP) durante 2012 confirma la urgente necesidad de profesionalizar la gestión gubernamental de las artes visuales. Adscrita al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la coordinación a cargo de Mónica López Velarde desde julio de 2011 denota una alarmante falta de las características de toda gestión de calidad: orientación, eficacia, eficiencia, transparencia, criterio y objetivos relacionados con valores específicos. Lo primero que resalta en el resumen enviado a la prensa el miércoles 2 es la irresponsabilidad para señalar algunas actividades como metas alcanzadas sin hacer referencia a programas, objetivos e indicadores de evaluación. La carencia de una planificación coherente con las necesidades de actores sociales vinculados con la escena artística se comprueba en la gestión del Encuentro Nacional de Arte Joven. Itinerar en 2012 la edición de 2011 y presentar los resultados de 2012 únicamente en Aguascalientes y Celaya, no soluciona la gran necesidad que tienen los jóvenes de circular, legitimar, posicionar y comercializar sus propuestas. Mantener el encuentro sin establecer mejoras y definir prospectivas, afirma la ineficacia de la CNAP. Otro aspecto lamentable, e inclusive sancionable, es la opacidad y contradicción que existe entre el discurso y los hechos: En lo que respecta a la adquisición de obras para colecciones museísticas, en el resumen se mencionan 112 piezas provenientes de 15 coleccionistas, mientras en la información obtenida a través del Sistema Infomex Gobierno Federal se reporta la compra de 14 piezas –realizadas entre los siglos XVIII y XXI– y 3 lotes –21 fotografías de Armando Salas Portugal, nueve bocetos de Rufino Tamayo y 63 fotografías de “autores diversos”– compradas a sólo siete coleccionistas, una artista –Tania Candian– y seis galerías. De la austriaca Martin Janda se adquirió una instalación de Roman Signer por 1 millón 682 mil 160 pesos; y de la belga Jan Mot –con sede en México– se tiene programada la compra de un filme de David Lamelas por 52 mil 500 euros (aproximadamente 902 mil 365.89 pesos). De los comercios mexicanos se privilegiaron la Kurimanzutto, con una pieza de Carlos Amorales por 903 mil 593.60 pesos; Proyectos Monclova, con dos piezas –Christian Jankowski y Mario García Torres– por un total de 1 millón 286 mil 933.35 pesos; Arroniz Arte Contemporáneo, con 208 mil 650 pesos por una pieza de Marcela Armas, y la Galería de Arte Mexicano, con la compra de un Wolfang Paalen por 403 mil 390 pesos. La selección de lotes, firmas y galerías exige la publicación de los argumentos y justificaciones tanto del Consejo de Adquisición como de la coordinación. La debilidad de los criterios de gestión se percibe en el énfasis sobre la colaboración que tuvo la coordinación con la Lotería Nacional para emitir billetes relacionados con algunos artistas, y la ineficiencia se comprueba en la incompleta plataforma electrónica Cartografía de Prácticas Expositivas. Subvencionada con 50 mil dólares por el Programa de Cooperación Cultural Ibermuseos y presentada al público el pasado 7 de diciembre, la cartografía, hasta el miércoles 2, se reducía a un simple glosario de términos. Desprovista de una identidad que la justifique, la coordinación debería ser el inicio de la reestructura de la gestión de las artes visuales en el INBA.

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