La sangre de Antígona

martes, 22 de octubre de 2013
MÉXICO D.F. (apro).- Como parte de las actividades del 41 Festival Internacional Cervantino, la Compañía Nacional de Teatro (CNT), que dirige Luis de Tavira, estrenó  La sangre de Antígona, escrita en los años 50 –durante su estancia en París– por el poeta y dramaturgo español José Bergamín (1895-1983), quien posteriormente fue exiliado en México. Considerado uno de los grandes intelectuales españoles de la primera mitad del siglo 20, José Bergamín escribió La Sangre de Antígona basado en diversas obras de la Edipodia, donde el ser humano es capaz de utilizar la violencia como elemento de propaganda y disuasión. De acuerdo con la versión de Fernando Bergamín Arniches, hijo del escritor, desde la perspectiva de la derrota la obra es una metáfora de la Guerra Civil española (1936-1939) y la inutilidad de la sangre vertida. Y ese tema de la guerra y la injusticia es expresado en esta puesta en escena –bajo la dirección de Ignacio García–, que originalmente fue concebida como una especie de ópera u oratorio. Se trata del estreno número 35 del repertorio de la CNT, como parte del ciclo denominado Patrimonio Universal del Teatro. En opinión García, quien desde hace algunos años vive y trabaja tanto en México como en España, la presencia de la guerra y de sus consecuencias son un elemento de adjetivación permanente en la construcción de esta obra y, al mismo tiempo, un elemento de abstracción que unifica las consecuencias de todas las guerras. La sangre, la muerte, la venganza, la destrucción y la barbarie aniquilan toda identidad y diferencia. Un hombre armado siempre se parece a otro, aunque pertenezcan a diferentes ejércitos. Los cadáveres enemigos no se diferencian mucho, y una casa derrumbada por un bombardeo es igual en todas partes, dice. De acuerdo con el director de la puesta, la suciedad, el polvo que queda tras la destrucción, difumina las diferencias entre los seres humanos, convirtiendo a todos en víctimas de la destrucción y la sinrazón, y en hermanos del dolor. “Esta pátina de suciedad bélica unifica el mundo de la guerra y a sus habitantes, estableciendo ese universo de abstracción que buscamos, en el que los valores están por encima de la corrección del contexto”, afirma. En este sentido, apunta, se trata de una propuesta muy actual que aborda de manera crítica y reflexiva un fenómeno que desafortunadamente se presenta de forma permanente en diversas partes del mundo: la guerra, con todas sus secuelas de dolor y destrucción. Ignacio García define a Bergamín como un “republicano convencido que participó en las actividades del gobierno como delegado de cultura, en el exilio”. De hecho, añade, “él encarga otra reflexión sobre la violencia, que es el Guernica de Picasso. Bergamín empezó a generar una semilla de su relato contra la violencia en su exilio mexicano, durante los años del cardenismo, de 1939 a 1945, aunque la escritura final de La sangre de Antígona es a fines de los años cincuenta, en su exilio parisino”. La sangre de Antígona es una producción de la CNT en colaboración con el Centro Dramático Nacional (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música de España), la Universidad Internacional de La Rioja y la Consejería Cultural de la Embajada de España en México. Después de sus presentaciones en el Teatro Principal de la ciudad de Guanajuato, realizará una temporada en el Teatro Jiménez Rueda de esta capital.

Comentarios