Jaramar Soto en el Teatro de la Ciudad

viernes, 25 de octubre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Este sábado 26 de octubre, la cantautora Jaramar Soto celebra cantando los 20 años desde la aparición de su primer disco solista, Entre la pena y el gozo, en el espectáculo concierto del mismo título que ofrecerá con su grupo musical y danzantes en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, a las 19 horas. Jaramar, quien también gusta de la pintura y confesó hace algunos meses, a través de su blog por internet, que de no dedicarse a su música haría pasteles de manzana “pues me salen muy ricos”, obsequió a la agencia de noticias Apro una larga conversación de la cual reproducimos algunos extractos para nuestros lectores. “Soy lo que canto” Recibe al reportero sentada en una mesa al aire libre de El Hijo del Cuervo, Coyoacán, con amplia sonrisa y a sorbitos bebe una limonada de agua mineral. --¿Cómo está Jaramar? --Yo, ¡muy bien! Con un chorro de proyectos encimados y en medio de ellos, lo que viene con algunas colaboraciones y cosas que me estoy inventando ahora que no canto nada más, sino que hago canciones. Entonces tengo que trabajar algún tiempo antes de cada proyecto. --Se cumplen dos décadas de su primera grabación Entre la pena y el gozo, ¿lista para el concierto del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris? --Le agradezco tanto a ese disco, a cómo sucedió, que valdrá la pena hacer una fiesta en el Teatro de la Ciudad el sábado 26 de octubre. ---Suena usted enamorada, Jaramar… --Sí, ¡estoy enamorada! Es que, mira… todo está entrelazado: mi música no es ajena a mi vida personal. Yo soy lo que canto. Lo que canto influye en cómo soy cada día, en la forma como vivo y las decisiones que tomo, en cómo me acerco a la gente. “He dicho que la música, pero el trabajo escénico también me permiten ser mejor en todo lo que hago. Mejor mamá, mejor pareja, mejor ciudadana. Yo vivo la música las 24 horas del día y mis seres cercanos, de alguna manera lo sufren o se benefician, mis hijos, mi pareja, todos. Sí, estoy enamorada y tengo una pareja.” --¿Interpretará en el Teatro de la Ciudad los 14 temas de aquella su primera grabación solista? --Escogí como 80% del disco y voy a poner unas cuantas el segundo para completar la temática de la maravillosa música sefaradí. Terminaré con dos canciones mías, son así como para hacer puente y acabar el concierto con mi Cantiga de Amigo, “Lirios en tu piel”: ¿Volverás por donde se fue tu sombra? Y digo mar por decir sueño. Y digo sombra por nombrar tu piel. Y abro los ojos al tocar tu piel. No se trata de sonar como en el primer disco, aclara, “eso no me interesa”, sino presentarle al público cómo a 20 años de distancia suenan aquellas canciones trabajadas por ella con distintos músicos en años recientes, en un nuevo álbum de la empresa Dicos Intolerancia, agrega: “Y de revisitar esas bellísimas canciones de las cuales no me he despegado, porque la música sefaradí aún sigue siendo para mí el punto de partida para mi inspiración. Son perfectas, de una letra bella que dicen lo que tienen que decir, sin paja.” Primer disco “A principios de año me di cuenta de que se cumplen 20 años desde que salió mi disco Entre la pena y el gozo, que fue el que detonó todo. Si no hubiera decidido hacerlo de esta manera en este momento, con esa disquera, quién sabe qué habría sucedido. “Opción Sónica fue mi disquera los diez primeros años de mi carrera, o sea, la mitad. Grabé seis discos ahí y ya llevo el doble, ahorita hay en mi lista de títulos 13 discos a la fecha. Y de aquella disquera independiente guerrera pasé a Discos Intolerancia, otra igual de guerrera e independiente.” Nubarrones y relámpagos anuncian lluvia, pero Jaramar ni se inmuta. “Justamente hace un momento me preguntaba acerca de cómo Entre la pena y el gozo detonó todo y dije: ‘A ver, ¿qué pasó? ¡Ah, claro… ya me acordé! La historia fue chistosa… “Yo estaba en Ars Antiqua, grupo de música medieval y renacentista, era la cantante y tenía amigos pues ya había estado en otros grupos; primero fue Escalón, con los hermanos Sánchez Gutiérrez, Alfredo y Carlos, quien ahora es un compositor de música contemporánea muy prestigiado y también profesor del Conservatorio Eastman de Rochester, porque Eduardo Arámbula se fue con Ars Antiqua. Ambos son chilangos, pero viven en Guadalajara, como yo. “Éramos un grupito donde estaba José Fors, líder de Cuca, esa bolita de chavos brillantes, creativos, amigos del cineasta Guillermo del Toro y yo allí metida. Con Ars Antiqua yo ya había participado en el proyecto experimental de José Fors Duda Mata, y Carlos Sánchez, me invitaron los dos porque les gustaba mucho cómo cantaba yo. Me dijo José: ‘Quiero producirte un disco, vamos a componer para ti Carlos, fulanito, y yo’. Le dije: ‘Bueno. Pero, ¿qué te parece si para que a mí me guste cantar esas canciones, yo te doy primero unos textos y las escribes?’ “Pasó el tiempo y José me dijo: ‘¿Sabes?, como que a estos cuates no les laten mucho tus textos y la verdad, esto no está saliendo.’ Respondí: ‘Ni te preocupes, tú ya me metiste en la cabeza que yo debo hacer un disco mío, te agradezco la idea pues haré un programa para concierto con las canciones sefaradíes que estoy cantando ahorita, son maravillosas, perfectas, y con las demás antiguas; pero las haré de una manera que no sucede en Ars Antiqua. Voy a tomar aquellas coplas como plastilina, a moldearlas y revolverlas a mi modo.’ Montó el recital Entre la pena y el gozo, refiere con alegría. “Tuve que convencer a mis colaboradores más cercanos, el director de Ars Antiqua, Eduardo Arámbula, y a Alfredo Sánchez, con quien hice Escalón, y nos fue bastante bien el par de conciertos que dimos en la Alianza Francesa de Guadalajara. ‘¡Ahora sí!’, pensé, ‘¡a grabar el disco!’. Pedí una beca al Fonca (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes), la obtuve y con esa lana nos metimos al estudio de grabación los tres. ¡Ya tenía mi máster!” Cuenta que de seguir la sugerencia de sus compañeros músicos, “habrían sacado un proyecto casero” para venderlo en tiendas, cuando su anhelo personal era estar en alguna compañía de discos plenamente interesada por su trabajo. “De pura casualidad di con Grabaciones Lejos del Paraíso, que era la disquera Opción Sónica. Leía una revista, me gustó ese nombre, y como traía su teléfono, le llamé al director, Edmundo Navas. Le mandé mi casét y me dijo: ‘Va. Hay que diseñar la portada, el empaque, y sacamos tu disco’. Le fue tan bien, que a dos años de grabarlo nos llamaron de Opción Sónica: ‘El disco está vendiendo, tienen que venir a presentarlo a la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM’. Fue mi primera interacción con los medios, fuimos al programa de Ricardo Rocha Para gente grande, hicimos giras de radio, prensa… Estaban pasando cosas que no ocurrieron en ninguno de los tantos proyectos pasados donde participé.” Lo más importante: Entre la pena y el gozo era su propio proyecto, donde Jaramar fue “líder y dueña de los destinos de lo que buscaba hacer musicalmente por primera vez”. Opción Sónica es ahora el equivalente Discos Intolerancia, “fui de disquera independiente guerrera, emblemática, a otra disquera igual, yo voy con quienes le entran, se suben al barco y a la aventura de la música que quiero hacer”. (ver video “Lirios en tu piel” en http://www.youtube.com/watch?v=eGL3uzjdMds) 20 años no es nada Antes de la segunda versión de Entre la pena y el gozo, con Discos Intolerancia, que salió en septiembre de este año, Jaramar Soto realizó Fiestas Privadas , donde incluyó su primera composición “Lirios en tu piel”. “Además, con mis muy cercanos amigos Abel Galván y mi fotógrafo Michel Amado hicimos un video clip de aquella canción, porque me gusta trabajar con artistas visuales en proyectos multidisciplinarios. Lo mandamos el video a varios festivales, y gané como actriz el premio en categoría video clip en el Women International Film Festival de Los Ángeles, California (Festival Internacional de Mujeres en el Cine), por mayo del 2013, fue totalmente inesperado triunfar ¡y como actriz! Entonces, como te digo, vamos a cerrar el concierto del Teatro de la Ciudad este sábado 26 con ‘Lirios en tu piel’.” --¿Fue a recibir el premio a Los Ángeles? --No, porque estaba inmersa en el lanzamiento de la película 5 de mayo, la batalla, muy controvertida y mencionada, la más cara del cine mexicano, una gran producción bélica, violenta. Rafa Lara, el director, desde el inicio de la producción me invitó a que hiciera compusiera una canción ex profeso en ella y saliera cantándola, es “Flor de mis labios”, una canción súper Jaramar, que me gusta mucho, un valsecito: Dicen que llevo en los ojos el camino de los vientos. Que mi cielo se hace grande, mientras desgrano el silencio. Siento el olor de la noche y tu nombre resuena en mi oído endulazando el sabor de esta tierra y llevando la muerte al olvido. Callada flor de mis labios, palpitante, tan oscura, deja que brille mi luna, ilumina mi tristura. Flor encendida en la noche, luz radiante, infinita, píntame un cielo sin nubes, dale alivio a mi penar. --¿Cómo se siente componiendo canciones? --Me llena de orgullo, me tardé muchos discos en tener valor, fue hace dos discos, ya no puedo parar mi trabajo de compositora, me daría pena. “Primero me daba miedo por el qué dirán, y antes que nadie, mis colaboradores cercanos sobre mi atrevimiento; pero una vez que vi que no decían nada feo y no nada más eso, sino que mi productor lo esperaba y le encantó la idea que fuera así, ya seguí haciendo canciones. “Mi productor discográfico Gerry Rosado es genial, llegué a las mejores manos posibles, fue a finales de 2007 que nos conocimos. Yo lo busqué porque me empezó a interesar mucho lo que sucedía, era algo muy diferente a como funcionaban los productores y las otras disqueras. Descubrí era una que sacaba todos los discos que me llamaban la atención, y curiosamente todos en la música mexicana, bajo el sello Intolerancia, producidos por él. “Le pedí a mi amigo (el músico y crítico) Alonso Arreola, a quien respeto mucho, que me lo presentara, que me dijera primero de qué se trababa eso de Intolerancia y su forma de hacer discos de manera tan extraña, de lanzarlos así de manera muy rara pues algunos eran regalados, con producciones muy arriesgadas para mi gusto, pero eran discos maravillosos. “Me lo presentó a Gerry, me di cuenta que él sí conocía mi trabajo y le interesaba hacer algo conmigo en la disquera. Así empezó mi aventura con alguien que trabajaba de una manera desconocida para mí. Para empezar, tiene estudio de grabación, lo cual es una enorme ventaja, que graba él, es productor, tiene sello discográfico interesante y está dispuesto a dedicarle tiempo que requiera un proyecto. “Nos tardamos seis meses en grabar ese disco, revisar y estar absolutamente seguros que es el mejor trabajo que somos capaces de hacer, no nos quedó nada pendiente por falta de tiempo. Llegué ahí a esa aventura en la que llevo dos discos con canciones mías, el segundo es de puras canciones mías, son 15, un compilado que lanzamos para el extranjero, la producción de una película, todo eso llevo hecho con ellos. Me llena de asombro. No pensé que le interesara una reedición de productos y Jerry me dijo sí.” Sobre el nuevo álbum Entre la pena y el gozo, dice: “Y qué bueno también que él y mis músicos quisieron regresara yo físicamente a tener el disco objeto, rediseñado, remasterizado y todo, pero además hacer un concierto celebratorio el 26 de octubre en el bello Teatro de la Ciudad. El disco salió en septiembre, Va a ser algo así como Entre la pena y el gozo reloaded, ¿no?” --¿Tiene otras compilaciones Jaramar? --Hay un documental un DVD Ruta de viaje hacia un diluvio, precioso de 45 minutos que sacó Intolerancia y produjo TV UNAM, incluye otros 45 minutos de un concierto mío del 2010, muy bien grabado, muy bien producido. “Está súper bien bonito, porque salgo yo hablando y digo de qué se trata lo que hago, hablo de mi vida, de mi trabajo, de cómo y por qué lo hago.”

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