Confiesa bailarín que planeó ataque al director del Bolshoi

miércoles, 6 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- El bailarín ruso Pavel Dimitrichenko confesó ser el autor intelectual del atentado contra Serguei Filin, director artístico del Ballet del Teatro Bolshoi, en enero pasado. Agredido en la puerta principal de su casa por un hombre que le arrojó ácido sulfúrico en el rostro, Filin sufrió quemaduras de tercer grado en el rostro y particularmente en los ojos. Durante su estancia en un hospital ruso había dejado entrever que sospechaba de un colega en específico, pero afirmó que no diría su nombre hasta que la policía rusa hiciera su investigación a fondo. De 28 años, mirada lánguida de ojos azules claro, blanco como la leche, Pavel se había destacado como bailarín solista. Lo suyo eran los personajes fuertes, como villanos y magos. Iván el Terrible, Rothbart, el hechicero que convierte a Odette en cisne, e Iván Grozni son, entre otros, los roles en que más había brillado. El móvil del crimen confesado hasta ahora es tan absurdo como el atentado mismo: Dimitrichenko estaba molesto porque Filin había vetado desde hace tiempo a la bailarina Angelina Vorontsova, pareja amorosa del ahora detenido. Desencajado y en un ruso lúgubre, frente a las cámaras, Pavel aceptó su responsabilidad y afirmó que si bien había encargado “el trabajo” de arrojar ácido a los ojos de Filin, “los hechos habían sido desproporcionados y fueron demasiado lejos”. Como en las novelas rusas clásicas, donde hay tramas y subtramas, según un canal de televisión ruso Serguei Filin conocía a Vorontsova de cuando él dirigió el Ballet del Teatro Stanlinlavsky, y la había preparado para un gran debut cuando ella recibió una oferta para integrarse al Bolshoi. Aceptó y lo dejó plantado con todo el montaje. Según la agencia Ría-Novostic, al poco tiempo Filin fue seleccionado para dirigir el Bolshoi, la reencontró ahí y la vetó. Ella entonces se hizo alumna de un enemigo abierto de Filin que originalmente había sido señalado como posible culpable del ataque. Pavel habría contratado a dos mafiosos rusos para ejecutar el plan: Yury Zanitsky –un exconvicto desempleado— efectuó el ataque y Dimitri Lipatov lo esperaba en un auto para darse a la fuga. Este tipo de venganzas son cotidianas en Moscú, pero casi siempre están relacionadas con los bajos fondos de la mafia rusa. Con lo que no contó el bailarín fue que la policía rusa investigó los números de celular que se marcaron desde la zona donde aconteció el atentado. Dimitrichenko había recibido varias llamadas a su celular desde una zona cercana a la casa de Filin. Los agentes siguieron en sigilo todas las pistas dejadas por el solista y aprehendieron a los tres inculpados. Y todos ellos aceptaron ser responsables de los hechos, aunque se desconocen los detalles precisos del suceso que le ha dado la vuelta al mundo. En espera de enfrentar a la Corte en unas horas, Pavel Dmitrichenko y sus secuaces enfrentan cargos por “agresión premeditada con objeto de causar daños corporales graves”. Por su parte, Serguei Filin se restablece en Alemania y su visión aún se encuentra seriamente comprometida.  

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