El síndrome Duchamp

martes, 16 de julio de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- El cada vez más lejano y ficticio, el “sueño americano” es llevado a escena a través de una obra escrita, dirigida y actuada por Antonio Vega, espectáculo unipersonal en tono de comedia que raya en la parodia, a través de un texto conmovedor sobre un migrante mexicano en Nueva York que busca el “éxito” para, de esta forma, lograr el reconocimiento de sus más cercanos: El síndrome Duchamp. La obra cuenta la historia de Juan,  inmigrante que sueña con ser comediante, mientras realiza trabajos de limpieza en un club de comedia. Su situación se complica cuando su madre ciega le dice que tiene planeado ir a visitarlo para atestiguar un éxito artístico que tanto le ha platicado Juan a través de sus cartas. El inicio es un tanto lento y las primeras escenas parecen inconexas y sin mucho sentido. Sin embargo, poco a poco la obra va creciendo y captando el interés de los espectadores en torno a este trabajo sobre la soledad, las esperanzas, las frustraciones y tristezas que puede enfrentar cualquier migrante. En su solitario delirio, nuestro personaje conoce a una cucaracha comediante, metáfora kafkiana de su propia transformación, quien le ensaña los secretos del stand up y que le da los elementos para que Juan pueda hacer todo un montaje para “engañar” a su madre invidente a cerca de su éxito. La propuesta combina el teatro de objetos con stand up comedy, títeres, improvisación y técnica de clown que le dan dinamismo a un montaje en el que también podemos constatar el crecimiento como actor de Antonio Vega quien, bajo la tutela de Ana Graham, hace algunos años se integró al proyecto independiente de Por Piedad Teatro Producciones, compañía que actualmente reside en la ciudad de Nueva York donde recientemente realizaron una exitosa temporada en Off Broadway con la obra Working on a Special Day. “Este afán de mezclar técnicas tiene que ver con el deseo personal de verificar en el escenario en un mismo espectáculo una serie de formas de expresión que en los últimos años me han provocado una gran fascinación. Esta obra se compone de cosas que me obsesionan: a nivel formal, la expresividad y posibilidades teatrales de objetos inanimados, las representaciones a escala de lo que nos rodea, las miniaturas en general, contar la historia del mundo a partir de los objetos y nuestra relación con los aparatos eléctricos: los tornamesas, las grabadoras, los micrófonos, etc. A nivel temático, la soledad, el fracaso y una humanísima obsesión por la aprobación de nuestros padres”, explica Antonio Vega. Actualmente  El síndrome Duchamp cumple la primera etapa de este proyecto que consta de 12 funciones (8 en México D.F. y 4 en Guadalajara), para posteriormente ser estrenada en Nueva York. El objetivo es recabar 8 mil 500 dólares que servirán para el pago de creativos (diseñador de audio y video, iluminación, escenografía, vestuario) y para la construcción de escenografía, títeres, utilería y demás gastos de producción. El síndrome Duchamp concluye su primera temporada en el teatro El Milagro con funciones 15 y 16 de julio, y posteriormente se presentará en la Casa Inverso de Guadalajara, Jalisco, del 18 al 21 de este mismo mes.

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