¿Qué o quién se lo llevó?

martes, 16 de julio de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Lectores de toda mi consideración: sí, no cabe la menor duda, a juzgar de no pocas de sus acciones, es evidente que el pueblo estadunidense y sus gobernantes desde siempre han demostrado ser profundos y fervorosos cristianos. ¿No es prueba de ello el que sus presidentes juren solemnemente sobre la Biblia al tomar posesión de su cargo y lo mismo hagan los testigos de cargo o descargo en sus procesos judiciales? Por si eso no fuera suficiente, bueno será recordar que sus billetes de un dólar llevan la leyenda de “en Dios confío”, tienen un dicho que sentencia: “Dios protege a los borrachos, a los niños y a los USA”, y muchos de sus presidentes, políticos y destacadas personalidades de la vida social frecuentemente terminan sus discursos pidiendo que ¡Dios bendiga a los USA”. Teniendo en cuenta lo anterior, el que suscribe la presente, al igual que otros que ya han escrito a este buzón, le extraña, desencanta, frustra e incluso angustia que ese pueblo y gobernantes de los USA, a los que tanto admira porque en importantes momentos de su vida política, económica o simplemente civil se refiere y hace suyo de la Biblia, libro sagrado que como todo fiel cristiano no ignora, “es obra que no nos habla de Dios, sino que en él Dios nos habla de El, por medio de los testigos que El se eligió en medio de su pueblo de Israel, en diversas ocasiones y en diferentes formas, primeramente por medio de los profetas y después por medio de su hijo hecho hombre y en quien reside también la plenitud de la Divinidad”, como bien escribió en carta a este buzón Bulmaro Peregrino. Ante estas verdades evidentes y teniendo en cuenta que el mismo Cristo aseguró: “LA VERDAD OS HARA LIBRES”, repito que me extraña, desencanta, frustra y hasta me angustia, que el gobierno de los usa orqueste la criminalización de la verdad y el acodo y condenación de los que la están haciendo participes de la misma a sus prójimos ¿qué les pasó? Ante la actual situación considero que es pertinente hacer tal pregunta al pueblo estadunidense y a su gobierno, pues parece que ambos han olvidado que su país siempre se ha presentado y se ha vendido a los otros como el gran incorruptible defensor de la libertad de creencias, de la libertad irrestricta de la libertad de expresión y defensor sin condiciones ni barreras de la democracia, que en su versión norteamericana pone especial atención, remarca y hace hincapié en los llamados derechos individuales… entre los que se encuentra el que se respete su intimidad, su vida privada… que ninguna voluntad, ni siquiera la de los poderes ejecutivo y legislativo puede violar o restringir. ¡ah!, que lejos estamos de los años 1972 – 1974, en los que se debatió sobre el denominado escándalo de Watergate, en el que un falaz presidente de los USA, Richard M. Nixon, se dedicó a espiar a sus oponentes políticos… ¿por aquello de “saber es poder” como dijo F. Bacon?... y Nixon, ante el peligro de ser sometido a juicio y posible sustitución por el Congreso, buscó una salida menos humillante, no tan dura y más airosa; presentó su renuncia como presidente… y no le fue tan mal, pues el nuevo mandatario estadunidense le concedió un perdón especial. ¡Ay!, que diferencia con la actualidad de estos días, en que el gobierno de los USA, con el consentimiento de su presidente, se dedica al espionaje a diestra y siniestra, o sea, a espiar la vida privada de sus propios ciudadanos, y la de otros países… ¡y no pasa nada!... fuera, por supuesto, de una amoratada ira, por el coraje, del gobierno norteam4ricano, con su presidente a la cabeza, al verse descubierto en tan sórdida, es decir, en tan sucia, maloliente e inmoral actividad de espionaje. Y lo más inesperado: resulta que, según encuestas, más del 60 por ciento de los estadunidenses está de acuerdo en que los espíen, si es por su seguridad, y países que presumen de demócratas, como el Reino Unido, Suecia, Francia, Irlanda, Portugal y España, por ejemplo, consciente y voluntariamente se han unido, esto es, sumisamente, ellos mismos se han atado al yugo de la amoratada ira del gobierno de los USA, la que convierte la revelación de la verdad y propagación de la misma en crimen, y en peligrosos delincuentes al que la revela y la da a conocer al prójimo… ¿no Cristo dijo: “la verdad os hará libres? ¿Entonces?... así los hechos, pienso que es legítimo preguntarse: el sentirse, el presentarse como campeones defensores de la justicia, la democracia, los derechos individuales, de la libertad de expresión, la moral… por no decir el bien…en política que por años y años reclamaron y detentaron los gobiernos de los USA, ¿dónde quedaron esos valores, qué pasó con ellos? ¿Se los llevó el viento? Lectores de toda mi consideración: ¿alguno de ustedes tiene la respuesta? Deseando que así sea y la de a conocer, un abrazo de su seguro servidor y amigo. LIGORIO D’REVUELTAS

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