El pecado de los ajedrecistas

martes, 27 de agosto de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Cuando alguien se involucra con el ajedrez, y empieza a participar en torneos, se da cuenta de lo duro que es el juego en las competencias. Es la prueba de fuego de todo ajedrecista y ahí se pueden observar la mala preparación, el desconocimiento de finales, la falta de entrenamiento en el cálculo de variantes. Es decir, salen a relucir todas nuestras deficiencias. Y por ende, lo primero que se nos ocurre es comprarnos algunos libros, sobre todo de aperturas, de la primera parte del juego, en donde hemos sufrido serios descalabros. Y así, nos hacemos de títulos como Gane con la Trompovsky, Un esquema de apertura invencible, entre tantos títulos llamativos que hay. Pensamos que bastará aplicarnos a estudiar esta fase del juego con toda esta nueva información para convertirnos en grandes jugadores. Desde luego que al siguiente torneo nuestros estudios pueden dar algún éxito, pero está claro que tenemos deficiencias específicas en otros rubros, como los ya mencionados, por lo que nuestros resultados, a la larga, no parecen mejorar significativamente. ¿Qué hacer? Lo primero que tenemos que hacer es entender que el estudiar las aperturas no nos traerá los grandes beneficios. Es cierto, a nadie le gusta perder en las primeras jugadas, pero en lugar de estudiar un sinnúmero de esquemas, en esta etapa de nuestro ajedrez es mejor estudiar a los grandes jugadores. Analizar los principios fundamentales de las aperturas en general: desarrollar las piezas, enrocar al rey, dominar el centro, entre algunos conceptos fundamentales. Para ello, no necesita leer libros de apertura especializados. Basta con tener sentido común. Si uno ve partidas de los mejores jugadores del mundo, bien comentadas, podrá hacerse una idea de lo que hay que hacer en la primera fase del juego. Sí, en algún momento deberá especializarse en las aperturas y defensas que se acomoden más con su estilo, pero cuando se empieza en este serio camino de las competencias ajedrecísticas, hay que irse con un plan, buscando ir teniendo cada vez más entendimiento del ajedrez y eso se hace a través de revisar a conciencia, las partidas de los mejores exponentes del juego ciencia. Capablanca, como muchos otros jugadores extraordinarios, sugerían a los aficionados dejar las aperturas de un lado y dedicarse a los finales de partida. Muchos de los conceptos de los finales resultan igualmente importantes que en el medio juego. En el caso de las aperturas, una sugerencia es la de entender las ideas que hay detrás de las mismas. Las jugadas por sí mismas se tienden a olvidar, pero las ideas no. Por ello, es importante revisar, sí, las aperturas, pero no como ese cúmulo de variantes que nos recetan los libros, en donde al final de cada una el autor hace un balance como: “y las negras están mejor”, por ejemplo, lo cual dice muy poco a los jugadores bisoños, a los que empiezan. Si me hace caso, probablemente poco a poco hallará que sus partidas comienzan a tener cierto ritmo. Lentamente verá que saca sus piezas con cierta sensatez y con un plan sencillo pero lógico. Entonces esperaremos mejores resultados. En algún momento entonces, se verá obligado sí, a revisar estos áridos libros de aperturas. Y entonces, sólo entonces, podrá trabajar mucho más profesionalmente en su ajedrez, asunto que sólo viene con el tiempo y la experiencia.

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