Cuernos: Nuestro pretexto para sacar a relucir la maldad

miércoles, 31 de diciembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Dirigida por Alexandre Aja, la cinta Cuernos (Horns, EU-2014) es un interesante ensayo acerca de la maldad, desarrollado a través de una historia de amor, en medio de la fantasía y la farsa. En el filme, basado en una novela de Joe Hill, cuenta la historia de Ig Perrish (Daniel Radcliff), un sujeto amoroso que es acusado de asesinar a la mujer que ama, Merrin (Juno Temple); lo cual, en un pueblo pequeño es una especie de la maldición: La prensa y diversos manifestantes lo acosan de manera constante. Para apoyarlo, Ig cuenta con la ayuda de sus padres (James Renar y Khatleen Quinlan), su hermano mayor y su amigo de la infancia, Lee (Max Minghella), quien trabaja en su defensa. Sin embargo, las cosas parecen ir sumamente mal; todo indica que tiene pocas probabilidades. Las cosas dan un giro cuando a Ig comienzan a salirle cuernos. Pero eso no es todo; cuando está cerca de la gente ocurre un fenómeno extraño: Las personas parecen sacar lo peor de sí. Otra situación “extraña”: Nadie se asusta del aspecto diabólico de Ig, ni tampoco parecen darse cuenta del efecto nocivo que el susodicho les produce. Claro, ninguno de los personajes son concientes de su propia maldad. Cuernos es una historia que oscila entre momentos típicos de las películas románticas, el terror y la farsa. La cinta tiende a cambiar de tono, por momentos se pone conmovedora, pero de pronto, nos recuerda que no debe tomarse muy en serio. Otras veces, la cinta comienza a pasarse de cursi pero de nueva cuenta, se agradece que un momento fársico corte la miel que escurre en la pantalla. Esta producción es una propuesta interesante. Digamos que es un producto divertido y sustancioso de una tienda de chácharas.

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