"La verdadera literatura es un juego", afirma José de la Colina

martes, 29 de abril de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- El narrador y periodista José de la Colina, de 80 años, recibió la tarde de hoy el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores para Obra Publicada en 2013, en el Palacio de Bellas Artes, por su libro de ensayos De libertades fantasmas o de la literatura como juego, del cual precisa que no desarrolla un análisis “sino que es un poco la reseña de mis aventuras de libros y poemas, en fin, que he leído”. En entrevista con Apro, explica que su obra –editada por el Fondo de Cultura Económica– incluye sólo elementos con los que juega, es decir, se apropia y reinterpreta a algunos de sus mejores amigos y a personajes de la literatura universal: “Pensé que en el castellano no hay un libro que trate a la literatura como un juego. Siempre mi escritura la he hecho como un juego. Incluso, los trabajos de encargo, que no supongan un compromiso moral, los he hecho siempre con un sentido de alegría y juego. A mí me gusta escribir”. Cuenta que al no contar con tiempo para su literatura personal, procura que sus artículos tengan ese sentido, de una literatura personal: “Cada vez me he apartado más mi literatura del melodrama, porque para mí todo el arte y en letras es juego, aunque pueda ser tan grave como la literatura de Fiódor Mijailovich Dostoievski y de Marcel Proust, quienes pusieron en juego las palabras, personajes y situaciones. Aparte de que ellos sufran o no, la literatura es, para todo el que hace verdadera literatura, un juego.” José de la Colina agradece que lo hayan reconocido con el Premio Xavier Villaurrutia, escritor nacido en 1903 y fallecido en 1950 en la Ciudad de México, al cual así resalta: “Villaurrutia me deslumbró desde adolescente con su poesía, y sobre todo con aquel maravilloso objeto mental Nocturno rosa, publicado en 1937. Me parece un extraordinario poeta, su teatro no me interesó mucho, creo que está vencido por el tiempo, pero basta su extraordinaria poesía, la cual contiene un alto nivel mental y al mismo tiempo es de una sensorialidad muy especial, muy intelectual.” También reconoce al crítico literario Francisco Zendejas, quien fue el fundador del premio hacia 1955. “Lo organizó con sus propios esfuerzos”, subraya. Además agradece al jurado, integrado por Bárbara Jacobs, Vicente Leñero y Myriam Moscona, “quienes coincidieron que yo era premiable.” Jacobs, Leñero y Moscona decidieron otorgarle a De la Colina este laurel –convocado anualmente por la Sociedad Alfonsina A.C., el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA)– por unanimidad al autor español, radicado en México desde 1940. Las razones: “Se destacó el ingenio y la brillantez de sus breves ensayos que exaltan el manejo de su buena prosa. Densa y transparente al mismo tiempo, su escritura tiene la exquisitez de fluir en el goce de su malicia entre sus textos personalísimos de honda melancolía festiva. De la Colina nunca conversa en tono pedante y, pese a su erudición, jamás se jacta de ella”, según consta en el acta. –En el libro contiene información de lo que es la literatura, ¿no cree? –Eso es inevitable porque uno es periodista. Siempre he procurado que ese aspecto informativo esté bien escrito, según yo. –Habla a su manera de poetas como Octavio Paz y Gerardo Deniz, incluso del cineasta Luis Buñuel… –Son mis verdaderos maestros porque no cursé la universidad, sólo estudié la primaria. Mis verdaderos maestros son los que he leído. Un texto de este libro que nadie menciona es uno que se llama Manual de la lengua, donde incluyo aforismos al revés, de otras personas y míos, según lo que yo creo deben decir. De la Colina también ha laborado el relato corto, por lo que ha publicado Cuentos para vencer a la muerte (1955), Ven, caballo gris (1959), La lucha con la pantera (1962), Los viejos (1971), El mayor nacimiento del mundo y sus alrededores (1982), La tumba india (1984), La tumba india y otros cuentos (1986), Tren de historias (1998), Álbum de Lilith (2000) y Muertes ejemplares (2004), Traer a cuento. Narrativa, 1959-2003 (2004) y Portarrelatos (2007). De sus cuentos revela que los primeros no le gustan nada aunque ahora ha derivado en un tipo de relatos “menos pesados, más leves”. –¿De plano no le gustan sus primeros cuentos? –Mi primer libro está escrito muy bien, como siempre procuro que sea una prosa bien llevada, pero qué solemne y qué melodramático era entonces.  Ahora es un juego… –¿Antes no era un juego? –Sí, pero no creía que estaba creando cuentos trágicos y trascendentales. –¿Qué lo anima a escribir relatos cortos? –Una frase que escucho, un perfume percibido, una anécdota cualquiera, a veces un rostro, tal como yo puedo leerlo, que lleva una máscara detrás de la cual existe un pensamiento que no se conoce. –¿La novela qué lugar ocupa en su trabajo? –No tengo madera de novelista, siempre me salen como pequeños cuentos ligados, pero soy un gran lector de novelas. –Sin embargo, las editoriales no destacan al cuento, ¿qué opina? –Las personas quieren libros que las adormezcan, sobre todo las novelas largas, los best seller, son novelas muy tipificas comercialmente. –Su labor en el periodismo cultural, ¿cómo la sintetiza? –Me he pasado la vida desangrándome en el periodismo. Ahora no se valora el periodismo cultural, han ido desapareciendo los suplementos culturales, es un país muy analfabeta, porque aún los que saben leer, no leen libros. Vi hace poco unas estadísticas y es desolador. Existe gente que entrevistan y declaran que no leen porque no les gusta. Eso no lo concibo. Yo soy un animal de lectura antes que un animal de escritura. José De la Colina nació en Santander, España, el 29 de marzo de 1934. Tras el término de la guerra civil pasó con su familia a Francia, Bélgica, Santo Domingo, Cuba y finalmente a México, donde radica desde 1940. Ha sido miembro del consejo de redacción de las revistas Nuevo Cine, Plural, Revista Mexicana de Literatura y Vuelta; director por veinte años de El Semanario Cultural de Novedades. Colaborador en Contrechamp y Positif, Ideas de México, La Cultura en México, La Nouvelle Revue Francaise, La Palabra y El Hombre, Le Chanteau du Verre, Letras Libres, México en la Cultura, Milenio Diario, Revista Universidad de México, entre otros. Es Premio Nacional de Periodismo Cultural 1984 por El Semanario Cultural de Novedades. Premio Mazatlán de Literatura 2002 por Libertades imaginarias. En 2005 recibió un Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, dentro del marco de la FIL de Guadalajara. Se le otorgó la Medalla de Bellas Artes en 2009, mismo año en el que el INBA le realizó un homenaje por sus 75 años y en 2013 se le reconoció como Protagonista de la Literatura Mexicana en el Palacio de Bellas Artes.  

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