Inversión del INAH en el área maya

miércoles, 13 de agosto de 2014
MÉXICO, D.F., (apro).- Al inaugurarse hace unos días una exposición de cerámica proveniente de la región del Bajío en el Museo Regional de Antropología, ubicado en el Antiguo Palacio Catón en Mérida, Yucatán, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio cuenta de la inversión que ha hecho en el área maya: 447 millones de pesos en lo que va del presente año. Ello representa un aumento del 16 % más que en el 2013, destacó el propio instituto en un comunicado. En su información, que no se centró ni enfatizó en el contenido de la exposición Tonalá y Tlaquepaque. Una visión del Bajío, se habla de que, con esos recursos, se están impulsando 78 proyectos de investigación y conservación en los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco, que forman parte de la zona maya. El recuento de las cifras, dadas a conocer durante la inauguración de la muestra, por César Moheno, secretario técnico del INAH, en representación de Teresa Franco, directora de la institución, agregó 68 proyectos del Programa de Empleo Temporal que “significan la creación de 346 mil jornales”, en el presente año. Asimismo, un balance del número de visitantes nacionales e internacionales a los 60 museos y zonas arqueológicos que existen en la región y que suman tres millones 497 mil personas, de los cuales un millón 550 mil visitaron los recintos de Yucatán. Según Moheno así es como el instituto cumple “puntualmente con el mandato de impulsar, en el sistema educativo y cultural, la política pública del Estado mexicano para la investigación, conservación y difusión del patrimonio arqueológico e histórico de México”. Ya es común que los funcionarios acudan a una actividad (en este caso la inauguración de la exposición de cerámica del Bajío), y publiciten sus logros, programas o proyectos, quizá ajenos al tema que los convocó inicialmente. Toda proporción guardada, así suele hacerlo, por ejemplo, el titular del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, que lo mismo vaya a conmemorar el Centenario de la Toma de Zacatecas que a una gira en el extranjero, frecuentemente su discurso se centra en los “beneficios” de las reformas estructurales. Así el INAH pondera sus acciones en la zona Maya y, particularmente, en una entidad (Yucatán) en la cual, sus propios investigadores las han puesto en tela de juicio. Es el caso de la construcción de los museos del cacao en las zonas arqueológicas de Chichén Itzá y Uxmal, donde incluso arqueólogos del Centro INAH-Yucatán cuestionaron que el propio director del Centro, Eduardo López Calzada, y el arqueólogo responsable de la investigación de los dos sitios precolombinos, José Huchim Herrera, dieran el visto bueno para ello a su propietario el empresario belga Eddy Van Belle. Señalaron la poca claridad con la cual se suspendió el primero y se permitió la terminación del segundo, que incluso fue inaugurado hace unas semanas en medio del silencio del INAH. Otro asunto cuestionado por los investigadores de la zona maya, igualmente en Yucatán, es que se permitiera la construcción de los llamados paradores turísticos, desde hace ya varios años. No ayuda a la difusión del patrimonio que los asistentes a una zona arqueológica deban pagar dos veces la entrada, en ocasiones sólo por atravesar ese parador. Si el INAH tuviera el genuino interés de dar información sobre los recursos presupuestarios que recibe, en qué proyectos se invierten, con qué objetivos y metas, lo haría de manera detallada en su página de Transparencia. Ahí está publicado su informe de 2013, de una manera tan escueta que dice simplemente frases como: “Instalación del Consejo de Monumentos Históricos” o “Restauración y rehabilitación integral y adecuación de espacios del Museo Regional de Nayarit”, por mencionar dos ejemplos. ¿Con qué propósito? ¿Con qué presupuesto? ¿Quiénes fueron los responsables?, sólo los funcionarios lo saben. Y no se diga en los casos polémicos. Sí se señala: “Demolición de las obras del Museo del Chocolate en Chichén Itzá”, pero no se explican las razones y mucho menos porqué se permitió que se abriera el de Uxmal. Así las cuentas.

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