Algo de un tal Shakespeare

martes, 17 de febrero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Con su propuesta de esculpir en vivo los personajes de las obras clásicas Romeo y Julieta y Titus Andronicus, la puesta en escena Algo de un tal Shakespeare promueve la creatividad en los jóvenes, público al que la producción --a cargo de la compañía Los Tristes Tigres-- se dirige específicamente. Ese sector disfruta la manera en que una cebolla de cambray y un betabel esculpidos representan a Julieta y a Romeo respectivamente, entre otras muchas verduras para los personajes restantes del drama. Los vegetales son las materias primas para recrear el clásico del autor inglés. Los actores Sara Pinet y Adrián Vázquez hacen en escena cortes precisos y rápidos en una mesa de cocina industrial. A este trabajo artesanal expuesto le acompañan sus voces. Y así, narran esa tragedia universal. La obra presenta también una síntesis de Titus Andronicus--considerado el más sangriento y violento de los textos de Shakespeare--, utilizando básicamente el mismo recurso de escultura. Tomar un clásico implica el reto de contarlo de otra forma. La obra lo logra y funciona como un divertimento para apreciar nuevos recursos escénicos en los que las habilidades teatrales son la manualidad e interacción de todo el cuerpo. Es física, concreta y formativa, alejándose de una didáctica del teatro para jóvenes. Transmite la intensidad dramática del legado de Shakespeare por medio de las acciones y las herramientas --cuchillos filosos principalmente--. Y concluye en que es un autor de energía de fuego. La obra formó parte de la pasada edición del Festival Iberoamericano de Teatro Infantil y Juvenil, realizada en septiembre pasado y que se llevó a cabo con gran actividad en todos los recintos el Centro Cultural del Bosque. Está presentándose de nuevo en la Sala Xavier Villaurrutia de ese complejo de teatros del INBA con localidades agotadas. A las funciones acuden chavos de los niveles básico y medio superior, quienes sin duda agradecen la experiencia.