Adiós a Octavio Hernández (1959-2015), cronista musical

miércoles, 27 de mayo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Los colegas periodistas de música recordamos con gran afecto a Octavio Hernández, cuando infaltable solía cubrir los escasos conciertos de rock que permitían los gobiernos priistas, a finales de los años setenta y ochenta, acompañado de una bella fotoreportera brasileira. Para la década de los noventa, hallamos a Octavio (colaborador de El Nacional) en Tijuana, Baja California, donde vivía en su casa de dos pisos cerca de Playitas de Tijuana; allí recibía a sus amigochos, escritores, poetas y reporteros quienes por las noches, en más de una ocasión lo escuchamos retumbar con maestría la bataca que lucía en estudio y biblioteca. Desde entonces, Octavio Hernández (gafas alerta, cabello chino cual espuma oscura de micrófono) solía organizar eventos en la bola del flamante Centro Cultural Tijuana (Cecut), durante los últimos Festivales de la Raza (montados por el desaparecido Programa Cultural de las Fronteras, con Gerardo Estrada y Eduardo Cruz Vázquez); e incluso, gozamos de su presencia cuando fue inaugurado en el planetario del Cecut una espectacular cinta en IMAX de Los Rolling Stones Live at the Max (1991). Alma generosa, cordial, culta y bastante entregada a su trabajo literario, ahora Octavio ya no está entre nosotros: falleció sorpresivamente el lunes 25. El camino informativo y de crónica musical nunca fue fácil para Octavio Hernández, cuya calidad en textos y reseñas o traducciones oportunas terminó imponiéndose en las páginas de importantes diarios y revistas de amplia circulación nacional. Voz independiente del universo rocanrolero y del arte underground, Hernández jamás se ciñó a líneas reaccionarias y conservadoras de organismos o autoridades culturales, por tratarse de una pluma rebelde y honesta la suya. Entre sus volúmenes publicados destacan: Crónicas y otros latidosTijuana MesopotamiaCornucopia y Periodismo sonoro y anexas (Cecut 2012). Todavía por noviembre del año pasado, Octavio Hernández llevó al grupo Los Jaigüey (integrado por los hermanos Ricardo y Gustavo Jacob, y el bajista Poncho Figueroa) al Festival Interzona que organizó en Tijuana. El baterista de esta banda y crítico de música en Proceso Ricardo Jacob lo recuerda así: “Un tipo buena onda y comprometido con la escena rocanrolera de su ciudad y de su país, así como de la cultura en general porque no sólo apoyaba la música sino también impulsaba la literatura, la pintura, el cine y todas las manifestaciones del arte postmoderno, Octavio era parte primordial de nuestras fronteras culturales de vanguardia. “Lo recuerdo preocupado porque el músico invitado a sus tocadas estuviera bien tratado, él bien sabía que si los músicos estábamos cómodos podríamos tocar bien y por experiencia propia conocía lo que significaba viajar y pasar penurias, esas atenciones siempre se las agradeceremos al igual que a su compañera Rosalba Velasco.” Durante aquel festejo actuaron con Los Jaigüey la agrupación El Rifle de Los Ángeles y Pucha Lucha de Tijuana, entre otras. Todavía este año, Octavio invitó cordialmente a Proceso para una mesa redonda en el Cecut en torno al libro sobre el cantante y compositor de Real de Catorce, José Cruz (Voy a morir), de Juan Pablo Proal. Según publicó Frontera a través de la red Internet, el vestíbulo del Cecut enmarcará una ceremonia luctuosa este jueves 28 a partir de las 18 horas “donde familiares, amigos, colegas y público en general darán el último adiós a Octavio Hernández Díaz (1959-2015), fallecido la mañana del pasado lunes a los 55 años”. Rosalba Velasco, compañera de vida de Octarrock (como se le conocía localmente), con el apoyo del Cecut “trabaja para organizar a los amigos del también periodista cultural, para darle un adiós con lo que a él más le apasionaba: la música, las letras, las crónicas”.

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