"¿Quién lo entiende?"

lunes, 7 de septiembre de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Pues la mera verdad, es que servidor, bien a bien, no lo entiende, pero le inquieta y hasta angustia que todos los hechos muestren, demuestren y confirmen que la economía mundial no marcha bien, que le va de la patada… y que patea sobre todo, como se dice en esta época de eufemismos… ¿o será de hipocresías?... a los que menos tienen, a los menos favorecidos, es decir, a los más pobres… y no hay país en la actualidad al que las dificultades económicas no traigan a maltraer. Ante esta innegable situación, estimado lector de la presente, servidor se ha preguntado y se pregunta para qué carajo sirven los economistas tan respetados, jaleados y muchos de ellos con el premio Nobel… ¿es que su favorecida ciencia no sirve para nada… o es que no se aplica… o qué?... ¿y usted no se pregunta lo mismo? Este mi personal pensar se ha aumentado con la noticia, en estos días que corren, sobre el peligro que significa para la economía del mundo la desaceleración en lo económico de China… y muy en especial lo declarado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) de tal hecho, afirmando que dicha devaluación no es cierta… lo que, como es natural, ha afectado las relaciones políticas y comerciales entre China y Estados Unidos. Por otra parte, ha hecho que aumenten mis dudas y perplejidades ante la economía y sus profesionales, lo que dijo Markus Rodlauer, representante del FMI; según la Agencia Reuters, dicho individuo dijo que China debería permitir que su economía siga desacelerándose durante el próximo año de 2016 y continuar con más reformas que favorezcan al mercado y sus sistemas financieros y de crédito. Esa declaración del mentado M. Rodlauer ha reforzado mi incomprensión y desconfianza hacia la economía y los economistas, pues si mal no entiendo, lo que propone ese representante del FMI no es más que lo que ha venido recomendado, exigiendo e imponiendo esa organización a tantos países desde el denominado Consenso de Washington. O sea, reformas que favorezcan las leyes del libre mercado… lo que demanda la privatización de las empresas estatales de cada país, la supresión de las barreras legales a las inversiones extranjeras, la abolición de regulaciones que impidan el mercado libre y restrinjan la libre competencia y que se asegure jurídicamente los derechos de propiedad. Y un adelgazamiento del estado... esto es, que tenga el menor poder jurídico legal que sea posible contra el capital, sea éste financiero o industrial en cualquiera de sus facetas, como pueden ser la de los medios de comunicación… eso dijeron… y siguen diciendo los economistas partidarios del capitalismo, y por supuesto, los capitalistas, los cuales aseguran que es lo mejor para el mundo y sus habitantes… y si eso es así… ¿por qué carajo hay tantos millones de desempleados en países que han aplicado y aplican a raja-tabla las recomendaciones y exigencias del FMI, como España, Portugal, Irlanda y Grecia, por ejemplo, y sufren recesiones en su economía y por años tienen un estancamiento en su desarrollo? Otro ejemplo contradictorio: ¿por qué hay economistas que dicen que es un peligro la desvalorización de su moneda para cualquier país… y no faltan los que ven esa desvalorización como un beneficio y la celebran? Y otro más: ¿por qué hay economistas que ven un serio peligro para el mundo que, en la actualidad, haya tantos países que están estancados, que no pueden hacer crecer sus economías y al mismo tiempo, como el tal Markus Rodlauer, burócrata del FMI, recomiendan a otros, como a China, que debe seguir desacelerando su economía? Ante estos hechos contradictorios que se dan en la economía y en las opiniones… y decisiones que a todos afectan… de los profesionales de dicha ciencia, los economistas, a los que tanto se debe la actual situación de que en el mundo haya tantos millones de jodidos y un 1 por ciento de cada vez más ricos, usted, estimado lector de la presente, dirá si es justificado o no mi pensar de que la economía y los profesionales de la misma, los economistas, de poco o en nada sirven para la mayoría de los mortales. Insisto: ¿Estoy equivocado al pensar así? No lo creo, pues los hechos lo confirman. Siento mucho que así sea. JUAN POLAINAS

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