Pensar la muerte… y la eutanasia

domingo, 23 de octubre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Aunque 68.3% de los mexicanos considera que un paciente en fase terminal debe tener la opción de adelantar su muerte, poco se ha avanzado en la regulación jurídica de la eutanasia, y algunas de las causas y obstáculos se encuentran en las iglesias y las religiones. Así lo señaló un grupo de expertos de diversas disciplinas durante la mesa de reflexión “La Eutanasia en el mundo: derecho a la muerte digna”, realizada el pasado lunes 17 en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En la organización participan esa instancia y El Colegio Nacional (Colnal), que en su sede del Centro Histórico lleva a cabo el encuentro “Libertad por el saber”, con el tema “Pensar la muerte”. El coloquio fue inaugurado con una disertación del doctor Ruy Pérez Tamayo, quien habló de la muerte desde el punto de vista biológico. Aunque explicó que es un fenómeno universal, “el más inevitable”, asociado a la estructura emocional, hace al hombre vivir en la incertidumbre porque se le considera como la puerta del más allá. Y muchísimos son los pensadores que se han ocupado del tema, “algunos poco capacitados”, por lo que “el resultado es una enorme literatura romántica, autoritaria, dogmática, imaginaria, en ocasiones hasta elocuente, pero casi nunca relacionada con la realidad. Ni siquiera en los escritos estrictamente científicos se ha considerado a la muerte como un fenómeno natural. En ningún texto de fisiología he encontrado una sección dedicada a la muerte”, apuntó. A juicio del patólogo nacido en Tampico en 1924, miembro del Colnal desde 1980, esta situación es alarmante “porque los seres biológicos sólo pueden existir en dos estados que los dividen en forma tan inconfundible como indefinible, es decir, solamente se puede estar vivo o muerto”. De acuerdo con el investigador, biológicamente la muerte es necesaria para que las especies se renueven, porque “no hay muerte sin vida y no hay vida sin muerte; sin ella no hay renovación ni cambio, lo que es un hecho inobjetable y un requerimiento esencial en la biología”. No se habla del tema Durante la mesa sobre la eutanasia, el jurista Diego Valadés, investigador del IIJ y miembro del Colnal, planteó que ante el crecimiento demográfico y el envejecimiento de la población mundial, previsto para este siglo, se debe abordar el tema desde otras perspectivas. Mencionó que la laicidad del Estado está aún en construcción en el mundo. En el caso de México se han dado pasos “a retazos, pero no se trata de prescindir de conceptos de naturaleza religiosa, sino de partir de la idea de que las decisiones que se toman con fundamento en convicciones personales no tienen por qué aplicarse de manera general a quienes tienen otra forma de pensar”, subrayó. La presidenta de la Asociación por el Derecho a Morir con Dignidad, Amparo Espinosa Rugarcía, presentó un estudio en el que se revela que 68.3% de los mexicanos considera que los pacientes en fase terminal deben tener la opción de adelantar su muerte, 58.3% expresó su acuerdo con la aplicación de sustancias letales al paciente terminal que lo solicite (eutanasia) y 56.4% planteó que el médico proporcione sustancias que el enfermo tome por sí mismo (muerte o suicidio médicamente asistido). Sin embargo, agregó, en México estas prácticas son consideradas como ilegales. En el primer caso la pena es de 12 a 24 años de prisión y en el segundo de dos a cinco años. El estudio mostró igualmente que el tema de la muerte no está presente en la población. El 46% de los mexicanos piensa en su propia muerte una vez al año, 30% lo hace una vez al mes y sólo 13% piensa en ella con frecuencia. El 45% no habla con nadie del tema y a 62% no le preocupa la forma de morir. “Trivializar la muerte se traduce en una ceguera de la población a los avances legales y de salud que existen para hacerla más amable”, dijo Espinosa Rugarcía al añadir que sólo 19% de los encuestados tiene conocimiento de que puede firmar una voluntad anticipada para dejar claros sus deseos sobre cómo quiere ser tratado en el proceso final de su vida, y sólo 4.3% ha firmado uno de esos documentos. Un dato que consideró sorpresivo es que aunque 70% se considera católico, está de acuerdo con que el enfermo terminal adelante su fallecimiento, y 63.6% desearía tener la posibilidad de pedir ayuda en un caso así. El encuentro “Pensar la muerte” concluyó ayer sábado 22 de octubre.

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