Naranjo en la UNAM

martes, 15 de noviembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A instancias de Julio Scherer García, fundador de la revista Proceso, durante los últimos meses de 2010 se gestionó una donación de 10 mil 307 obras por parte del artista y caricaturista Rogelio Naranjo a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que se concretó en enero de 2011. Nacido en Peribán, Michoacán, el 3 de diciembre de 1937, Naranjo consideró el acto como una forma de recompensar “con un poquito” a la institución universitaria por la formación profesional que le brindó, y expresó su deseo de donar también a la Universidad Michoacana, donde estudió. La donación tuvo su primer fruto con la exposición A ti te hablo. 225 caricaturas de Rogelio Naranjo, que se presentó en junio de 2011 en el Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA) de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, en cuya apertura el entonces rector José Narro Robles relató que el proyecto surgió en un encuentro con el fundador del semanario: “A él se le ocurrió, él se imaginó que la generosidad de un hombre como Naranjo podría acompañarse con la grandeza de una institución como la de la Universidad.” El exrector destacó la magnitud del donativo al señalar que podrían hacerse 40 exposiciones como la inaugurada entonces, “sin repetir una sola caricatura”, y dijo que se trataba de un material para “la reflexión, el disfrute artístico y la recreación del México de ayer y de hoy”. Abordado entonces por la prensa, luego de la apertura de esa primera muestra, Naranjo habló con su timidez característica de cómo concebía a los personajes que se hicieron clásicos en sus cartones: Los campesinos y obreros de ropas desgarradas, cadavéricos, sumidos en la pobreza, que contrastaban con los gigantescos y trajeados empresarios o políticos: “Los hago con mucha tristeza propiamente y con mucha solidaridad, porque es la gente más sufrida del país y a los que siempre han engañado. Y probablemente los auténticos campesinos ni siquiera conozcan mis dibujos porque los periódicos y mi trabajo se mueven en un ambiente de gente más cultivada, de gente más informada, gente con la capacidad de analizar, y eso lo tienen todas las universidades, y desde luego en el gobierno están obligados a entender eso. Por eso pienso que no estoy sembrando en terreno infértil, sino entre los mismos del gobierno probablemente en alguna ocasión se hagan una autocrítica.” Entre esas primeras obras que la UNAM mostraba, se encontraban las relativas a temas que fueron apartados de la exposición: Procesos electorales, Libertad de expresión, Corrupción, Desigualdad social, Campo, Sindicalismo, Derechos Humanos, Alternancia, la UNAM y Personajes. Ahí están los expresidentes Porfirio Díaz, Gustavo Díaz Ordaz, José López Portillo, Luis Echeverría, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari; el líder sindical Fidel Velázquez o el hermano del expresidente, Raúl Salinas de Gortari; la ahora exdirigente del magisterio Elba Esther Gordillo, lo mismo que empresarios como Emilio Azcárraga Jean o Ricardo Salinas Pliego. La segunda muestra del legado de Naranjo a la UNAM se abrió en enero de 2013 en el Salón Juárez del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, bajo el título Vivir en la raya. El arte de Rogelio Naranjo. Fue una gran retrospectiva que reunió 500 obras, 250 del fondo de la Universidad y la otra parte de la colección del propio creador, que resultaron poco conocidas hasta para algunos de sus cercanos amigos. En esta ocasión se mostraron sus caricaturas a las actrices María Félix e Irma Serrano, los escritores José Saramago, Carlos Monsiváis, Franz Kafka y Gustave Flaubert, además de historietas que realizó para revistas como ¿Por qué? y La Garrapata. Se mostraron piezas que revelaban otras facetas de su quehacer artístico: algunas pinturas hechas al inicio de su trayectoria, carteles y libros ilustrados por él; un par de muñecas de tela que diseñó en apoyo a las costureras afectadas por los terremotos de 1985 en la Ciudad de México, y una selección de joyería y letras del abecedario talladas en madera por él mismo. Aunque Rogelio Naranjo –fallecido la noche del pasado viernes 11– ya no esté más físicamente, la UNAM podrá (como se comprometió su exrector) continuar motivando la reflexión y el disfrute de su vastísimo acervo, que deberá dar a conocer paulatinamente. De hecho, durante su funeral se deslizó la idea de la necesidad de crear un museo para su obra.

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