Rafael Tovar y los artistas contemporáneos

jueves, 22 de diciembre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Uno de los grandes pendientes que dejó Rafael Tovar y de Teresa (1954-10 de diciembre pasado) –primer secretario de Cultura nombrado en diciembre de 2015–, es la ubicación del sentido que tienen los artistas contemporáneos mexicanos y sus creaciones en la nueva institución (SC). Apoyados algunos con estímulos a la creación –inclusive de manera repetitiva–, y excluidos muchísimos del sistema artístico oficial, los artistas visuales requieren programas particulares que se adapten a la identidad y devenir de la creación visual contemporánea. Vinculado estrechamente al mercado, este arte necesita mecanismos de legitimación y promoción nacional e internacional que rebasan de la subvención a la producción. Fundador en 1993 del controvertido y discrecional Sistema Nacional de Creadores (SNCA) –perteneciente al Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca)–, Tovar tenía el reto de reestructurar la política cultural y financiera de apoyo a la creación. Y aun cuando en el Reglamento Interior de la SC, publicado el pasado 8 de noviembre en el Diario Oficial, ya no aparece el Fonca entre las Direcciones Generales, todavía no se ha informado sobre cambios ni en los mecanismos de financiamiento, ni en las reglas de operación de los programas. Creado por acuerdo presidencial para estimular a los creadores de talento y excelencia, el Sistema, en lo que concierne a las artes visuales, ha beneficiado a numerosos productores carentes de esos atributos. Dividido en Creador Emérito con un estímulo de 20 salarios mínimos mensuales de por vida –aproximadamente 48 mil pesos en 2017–, Creador Artístico con 15 salarios mínimos mensuales en periodos de tres años renovables infinitamente –aproximadamente 36 mil pesos en 2017–, y Creador Artístico Honorífico que como una distinción curricular puede utilizar cualquier becado, el SNC se ha convertido en un flexible sistema de subvenciones, en el que los artistas no tienen que dedicarse únicamente a la creación, sino que también pueden trabajar de tiempo completo en alguna institución y comercializar las obras financiadas con dinero público. Aun cuando el programa de Eméritos atrae menos atención, su evaluación es urgente por tres razones: se ha convertido en un modelo de pensión artística, la definición del número de plazas es ambigua, la información sobre el número y tipo de beneficiados ha estado ausente –durante meses– del portal del Fonca. Con base en lo que señala el Reglamento de Operación del SNCA, las plazas deben ser 60 con excepciones inexactas vinculadas al Premio Nacional de Ciencias y Artes, ya que todos los galardonados en las disciplinas afines a las del SNCA son asignados al programa. Con la creación de la SC el reconocimiento se dividió, y este 2016, con el nombre de Premio Nacional de Artes y Literatura, el reconocimiento fue otorgado, entre otros, a la compositora Gabriela Ortiz y a la poeta Elsa Cross. A raíz de esta asignación 2016, ¿Cuántos Creadores Eméritos existen? La confusión y desorden que existe en el SNCA es evidente y, para empezar, se deben definir las diferencias entre un premio y un estímulo. En 2015, el escultor Sebastián fue beneficiado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, y al ser un creador afín a las disciplinas del SNCA, no queda más que preguntar a la SC si, a pesar del excesivo éxito comercial que tiene el cuestionable artista, recibe los 20 salarios mínimos de manera mensual y vitalicia.

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