Se expondrá en San Francisco una magna muestra de la cultura teotihuacana

martes, 22 de agosto de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con una selección de más de 250 piezas, provenientes de acervos como el del Museo Nacional de Antropología y la Zona Arqueológica de Teotihuacán, se inaugurará en septiembre la exposición Teotihuacan: city of water, city of fire (Ciudad de agua, ciudad de fuego) en el Museo de Bellas Artes de San Francisco, California, también conocido como el Museo de Young. La exposición coincide con el 30 aniversario de la inscripción de la llamada Ciudad de los Dioses en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, ocurrida en 1987, y el centenario de las exploraciones realizadas por Manuel Gamio. Se recuerda también que, desde hace 24 años, no se exhibía en el Young la cultura teotihuacana. La última vez fue en 1993 con la exhibición Teotihuacán: arte de la Ciudad de los Dioses. Al dar a conocer, durante una rueda de prensa en el Museo del Templo Mayor, los detalles de la exhibición, que estará abierta hasta el 11 de febrero próximo en el considerado uno de los recintos más visitados de Estados Unidos, el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto, destacó que se trata de una celebración de “los logros de la arqueología mexicana en el pasado y en el presente”. Y es que la muestra, curada por Matthew Robb, incluirá objetos que han sido rescatados en exploraciones realizadas a lo largo de más de un siglo, así como hallazgos recientes, resultado de las excavaciones en el túnel del Templo de la Serpiente Emplumada, dirigidas por el arqueólogo Sergio Gómez Chávez. El INAH destacó en un comunicado que durante esos trabajos de investigación lograron recuperarse más de 50 mil objetos, de los cuales se montarán en el Museo de Young algunos de los que integraban la Ofrenda 48, entre ellas esculturas antropomorfas de piedra verde, grandes caracoles y cuentas realizadas en diversos materiales. A decir del instituto, Teotihuacán ha sido considerada como la sexta ciudad más grande del mundo de su tiempo (150 a.C.-650 d.C.), detrás de otras como Constantinopla y Alejandría. Prieto recordó que fue una de las primeras zonas arqueológicas abiertas a la visita pública en nuestro país, hecho acontecido en 1910 en el marco de las celebraciones del centenario de la gesta de Independencia, organizadas por Porfirio Díaz (entre las primeras exploraciones se encuentran los trabajos de Leopoldo Batres y Manuel Gamio). “Hoy sus visitantes alcanzan los tres millones anuales y las exploraciones arqueológicas no cesan de sorprendernos con sus hallazgos. Y no podría ser de otro modo, la estructura urbana del asentamiento, las construcciones monumentales, las esculturas en roca, la producción cerámica y en obsidiana, sus abundantes ofrendas compuestas con personajes y animales sacrificados dentro de algunos de sus principales edificios, su pintura mural, indican que la ciudad fue uno de los centros de peregrinación y culto más influyentes de América”, añadió el antropólogo. Por su parte, Robb manifestó que el propósito de la exhibición es dar cuenta de la complejidad de la ciudad antigua en la cual había barrios, como La Ventilla; espacios residenciales para las élites, como el Conjunto Quetzalapálotl; una vía, la Calzada de los Muertos, sobre la cual se distribuyen los templos sagrados. Los dioses del fuego viejo, Huhuetéotl, y del agua, Tláloc, regían el equilibrio de ese universo, y a ambos se dedicaron una gran variedad de efigies. De ahí el nombre de la exposición. El curador puso énfasis en la inclusión de una de las esculturas más grandes de Huehueteótl, encontrada en 2012 en la cima de la Pirámide del Sol. Se mostrarán también fragmentos de pinturas murales procedentes de la colección de The Fine Arts Museums of San Francisco y de la propia ciudad prehispánica. Habrá además cerámica, esculturas en piedra, algunas de las cuales sobrevivieron a un gran incendio suscitado alrededor del año 550 d.C., y piezas que formaron parte de ofrendas conmemorativas de las etapas constructivas de la Pirámide de la Luna. En la rueda de prensa intervinieron también el arqueólogo Alejandro Sarabia, director de la zona arqueológica, quien destacó que pese a más de un siglo de investigaciones, sigue siendo más lo que se ignora de Teotihuacán que el conocimiento, pues sólo se ha explorado 8% de sus vestigios, se desconoce su sistema de escritura, su lenguaje y el grupo étnico dominante, aunque se sabe que había gente de Occidente, de la costa del Golfo y de Oaxaca, entre otras regiones. El coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH, José Enrique Ortiz Lanz, mencionó que la exposición es resultado de la colaboración entre el instituto, el LACMA y el Museo de Young. Y anunció que, como resultado de ella, en 2018 y 2019, respectivamente, se presentarán en México dos grandes exposiciones. La primera dedicada al arte en el budismo y la otra a los rituales de la muerte en el antiguo Egipto, vinculados a Osiris.

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