Cage The Elephant, estridente locura

martes, 22 de octubre de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los ingredientes óptimos para una banda de rock los tiene Cage The Elephant: altas dosis de locura y un sonido estridente que cala hasta los huesos. La genialidad de este grupo estadunidense está comandada por el locuaz vocalista Matt Shultz, quien con 35 años tiene el carisma propio de un rockstar y a la par está cobijado por excelentes músicos. La noche del lunes así lo evidenciaron cerca de 4 mil 500 fans en el Pepsi Center del WTC, donde se abrió un frenético éxtasis con una de las bandas distintivas del llamado “indie rock”. A eso de las 21:20 horas emergió Shultz en compañía de su ensamble integrado por su hermano Brad (guitarra), Nick Bockrath (guitarra), Daniel Tichenor (bajo), Jared Champion (batería) y Matthan Minster (teclados). Oculto en una máscara amorfa, Matt rápidamente compartió su arte escénico caracterizado por cadenas y un bastón, para vérsele deslizándose con movimientos trémulos sobre el escenario arrancando con “Broken Boy” y “Cry Baby”. El show íntimo acopló una producción plena de sencillez. Cada músico estaba colocado en plataformas para ser visto en cualquier punto del foro, mientras la danza del vocal interactuaba constantemente con su gente. Matt cantaba revolcándose sobre el entablado, sollozaba de cabeza, corría pirado de un lado al otro; toda una teatralidad inagotable a borbotones adorada por la audiencia. [caption id="attachment_604245" align="alignnone" width="1200"]La teatralidad fue celebrada durante todo el concierto. Foto: Cortesía Ocesa/ Lulú Urdapilleta La teatralidad fue celebrada durante todo el concierto. Foto: Cortesía Ocesa/ Lulú Urdapilleta[/caption] “Spiderhead”, “Too Late to Say Goodbye” y “Cold Cold Cold”, delinearon el banquete rockero de estrepitosos guitarrazos, batacazos profundos, bajeos fantasmales y una atmósfera de ensueños alucinantes. Matt Shultz agradecía a nuestro país y le correspondían a gritos, para aclamarlo en cada “alter ego” ante los diversos cambios de máscaras, antifaces y vestimentas desgajadas para narrar las rolas. El set licuó las emociones con “Social Cues” y “Tokyo Smoke”, al igual que “Mess Around” y “Trouble”, motivando el coreo al unísono de ostinatos. Los originarios de Bowling Green, Kentucky, rasgaron los cortes “Skin and Bones” y “Telescope”, en tanto el cabecilla Shultz se cobijó con la bandera de México para dar paso a “Come a Little Closer” y “Shake Me Down”. El éxtasis culminante coronaba al ritmo de “Cigarette Daydreams” y la catarsis demencial de “Teeth”, cuando despojado de máscaras Matt se aventó hacia el público y era realzado para observarle entre las multitudes. Las luces se encendieron; pero el cantante retornó al entablado para regalar un segmento acústico con “Love’s the Only Way” y “Goodbye”.          Goodbye, goodbye, goodbye          I won't cry, I won't cry, I won't cry          Lord knows how hard we tried          It's alright, it's alright, it's alright “¡Te amo Matt!”, era el grito en común de la fanaticada para rendirse a la celebridad, quien con una larga sonrisa partía agradecido al igual que todos los músicos cuando el reloj marcaba las 22.40 horas. Cage The Elephant configuró una velada de conexión infinita con México gracias a su inherente extravagancia conceptual, permitiendo vislumbrarlos en un largo horizonte en el rock.

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