Tocada de La Maldita Vecindad a los muertos de México

domingo, 3 de noviembre de 2019
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Una ofrenda a nuestros muertos y ancestros rindió La Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio en concierto, con círculos de baile y paz al ritmo del ska. La Arena Ciudad de México fue el espacio donde generaron un ambiente de misticismo la noche del sábado, con el fin de honrar a quienes perdieron la vida en el Movimiento Estudiantil del 68, los 43 estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, la Matanza Acteal y los feminicidios en el país. “¡Nunca los olvidamos!”, gritaba su líder Rocco Pachukote en el cúspide del show ante 14 mil 839 asistentes, al son de la rola “Un Poco de Sangre”. Una intensa fiesta cubrió al coloso de Azcapotzalco en la que también La Maldita brindó tributo a celebridades físicamente ausentes ya, como el príncipe José José (1948-2019), el divo Juan Gabriel (1950-2016) y su máxima inspiración, el comicazo Germán Valdés Tin Tan (1915-1973). Desde el vestíbulo de la Arena estaba estacionado el taxi “cocodrilo” del guitarrero ex Trolebús, Enrique El pato Montes, junto a un altar con flores, veladoras, pan de muerto y dulces, destacando la foto de la diosa tapatía Rita Guerrero (1964- 2011), entre otros artistas. En tanto, un mosaico de emociones iluminó el escenario que representó una gran ofrenda del Día de Muertos, con el piso del entablado cubierto de flores cempasúchitl, una calavera gigante y como telón de fondo, el nombre del grupo ochentero cubierto de cráneos. Bajo esta atmosfera el espectáculo arrancó a las 21:10 horas, al arribo de danzantes prehispánicos para emprender un viaje sonoro lleno de colorido hacia el Mictlán, en el que enaltecieron la cultura de México por las celebraciones del 1 y 2 de noviembre. La gala escénica relució desde el inicio cuando emergieron Rocco junto a sus inseparables Eulalio Saxx Cervantes, Aldo Acuña y Pato Montes, quienes entonaron para la apertura “Cenizas” y “Bailando”. La euforia de sus fans rápidamente se sintió al primer acorde; había gente de todas edades: niños, jóvenes, adultos y abuelos, todos unidos por el amor a la banda. Lo demostraban a flor de piel, luego de que algunos iban caracterizados como pachucones con zapatos de charol, trajes bombachos y sombreretes, mientras otros maquillaron sus rostros de catrinas y calaveras. Así le entraron al bailongo vía “Supermercado” y “Quinto Patio Ska”, evocando al Príncipe de la canción” con la balada de Juanga “Lo pasado, pasado”, misma que fue coreada por la audiencia hasta el frenesí.  “Los agachados” la brindaron a Tin Tan para seguir la pachanga con “Un gran circo” y “Don Palabras”, haciendo retumbar el inmueble con altas dosis de poderoso ska y entregando la versión de “Querida” en tributo a El divo de Juárez muchoacano, en tanto el Rocco se movía de un lado a otro del entablado que en la parte central extendió un segmento, en el pensamiento de quedar más cerca de su gente que le aclamaba sin cesar. Posteriormente llegó un intermedio de unos cuantos minutos (supuestamente sólo para realizar cambios de vestuario), viéndose a Saxx, Pato y Rocco tornar ataviados de elegantes tacuches blancos requetepachucos y regalar “El Barzón” (popularizada por los sinaloenses Amparo Ochoa y Luis Pérez Meza originalmente) al clamor de “Viva Zapata, la lucha sigue”. El vocalista aprovechó en distintos instantes para lanzar consignas políticas, desde irse en contra del neoliberalismo, el orden establecido, los gobiernos represores; pero a su vez enalteciendo los valores de “nuestros ancestros y abuelos”, en exaltación al cuidado de la Madre Tierra. Tras subirse un faquir devorando una espada, tocaron la memorable “Solín”, generando tremendo slam sobre la plancha principal de la Arena. Después de exigir acabar con el acoso hacia las mujeres, los feminicidios y el machismo patriarcal con el corte “Morenaza”, abrieron un slam solamente de chicas que recibieron con gusto el cariñoso llamado de Rocco. “El cocodrilo”, “Tatuaje”, “El teporocho” y “Un Poco de Sangre”, aderezaron la festividad para dirigirse hacia el ocaso, dando sorpresa con sus invitados especiales: La Sonora Santanera, con quienes tocaron “Pata de perro”, “Los Chucos Suaves” y “La Boa”, en alegre baile entre parejas. La Santanera salió aclamada para enfilarse la despedida definitiva con delirante slam para “Pachuco” y culminar en el beso eterno de los enamorados que bailaban febrilmente “Kumbala”, en tanto los cánticos románticos cubrían el lugar: Una risa, una caricia, y en la pista una pareja se vuelve a enamorar. Un sabroso y buen danzón, a media luz el corazón y en el Kumbala todo es música y pasión… El reloj sobrevolaba la media noche y el público apasionado clamaba por más, mientras cada integrante de La Maldita se enfilaba entre aplausos al borde del escenario con el éxito y la alegría de su gente, por recibir una velada inolvidable y diferente ofrendada a nuestros seres del más allá.