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Localizan en Coahuila los restos de una nueva especie de dinosaurio: Tlatolophus galorum

El hallazgo de los restos de este dinosaurio herbívoro se publicó en la revista científica ‘Cretaceous Research’
sábado, 15 de mayo de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Coahuila, entidad donde se han encontrado diversos restos de dinosaurios, es el centro del hallazgo de una nueva especie: Tlatolophus galorum.

El hallazgo de los restos de este dinosaurio herbívoro se publicó en la revista científica ‘Cretaceous Research’ (cuyo adelantó se puede ver en https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0195667121001312, y deriva de un proyecto multidisciplinario entre especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

A través del INAH, en 2013 se anunció la recuperación de una “cola articulada de los restos”, encontrada en el Ejido Guadalupe Alamitos, municipio de General Cepeda, Coahuila.

Ángel Alejandro Ramírez Velasco, doctorando en el Instituto de Geología de la UNAM y coautor del artículo académico junto a Felisa Aguilar (investigadora del Centro INAH Coahuila), René Hernández Rivera, José Luis Gudiño Maussán, Marisol Lara Rodríguez y Jesús Alvarado Ortega, apuntó:

“Pese a que habíamos perdido la esperanza de hallar la parte superior del ejemplar, una vez que recuperamos la cola seguimos excavando debajo de donde ésta se ubicaba. La sorpresa fue que comenzamos a encontrar huesos como el fémur, la escápula y otros elementos.

“En su momento dije que era parte de la pelvis, pero otro de los participantes del proyecto, José López Espinoza, comentó que aquello era la cabeza del animal”.

Con la limpieza y análisis de otros 34 fragmentos óseos las piezas embonaron. Los paleontólogos se dieron cuenta que tenían la cresta del dinosaurio, de 1.32 metros de largo, lo mismo que otras partes del cráneo: mandíbulas inferiores y superiores, paladar e incluso el segmento que se conoce como “neurocráneo”, donde se alojaba el cerebro.

Del cráneo se preserva casi 80% de esta estructura ósea, lo que permitió que se comparara con otras especies de hadrosaurios conocidas en la región, como el Velafrons coahuilensis.

Los exámenes demostraron que la cresta y la nariz eran distintas al Velafrons y más parecidas a los hadrosaurios: los parasaurolofinos. Las diferencias no pararon allí: la cresta con forma de gota se oponía incluso a la cresta tubular del Parasaurolophus, la especie más conocida de los parasaurolofinos, que habitó en los actuales territorios de Nuevo México y Utah, Estados Unidos, así como en Alberta, Canadá, y se ha retratado en películas como ‘Parque Jurásico’.

“Después de todos estos hallazgos, nos convencimos de que estábamos ante un nuevo género y especie de dinosaurio crestado”, comentó Felisa Aguilar.

El nombre de Tlatolophus galorum fue propuesto por los investigadores del proyecto. Por un lado, el género Tlatolophus deriva de la voz nahua tlahtolli (palabra) y del griego lophus (cresta), por lo que su traducción es: cresta palabra.

Por el otro, en el galorum, el “ga” se debe al filántropo Jesús Garza Arocha, enlace entre la comunidad y los investigadores del INAH y la UNAM; lorum se designó para reconocer el apoyo de la familia López, que coadyuvó con los paleontólogos brindando hospedaje, alimentación y otras facilidades durante las temporadas de campo.

“Sabemos que tenían oídos con la capacidad de recibir sonidos de baja frecuencia, por lo que debieron ser dinosaurios pacíficos pero platicadores. Algunos paleontólogos teorizan que emitían sonidos fuertes para espantar a los carnívoros o con fines de reproducción, lo que sugiere que las crestas lucían colores vistosos”, explica Ángel Ramírez.

La cola articulada del Tlatolophus galorum ya se exhibe en la cabecera municipal de General Cepeda, donde --con apoyo del ayuntamiento-- se habilitó un espacio en el que los visitantes pueden conocer los vestigios de este antiguo habitante de la Tierra.

Cabe destacar que el año pasado el INAH también dio cuenta de otro hallazgo en Tultepec, Estado de México: los restos de mamuts con antigüedad aproximada de 15 mil años.

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