Sergio Ramírez

"No son días fáciles para mi mujer y para mí, tratando de evitar ser encarcelados": Sergio Ramírez

El Premio Cervantes 2017 participó en el diálogo “Literatura y América Latina” efectuado en Casa América de la capital española, donde habló de la situación que vive en estos días después de que el Ministerio Público nicaragüense dictó una orden de detención en su contra.
martes, 14 de septiembre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Desde España, donde se encuentra ahora tras abandonar Nicaragua donde enfrenta cargos por incitar al odio y la violencia, Sergio Ramírez, confesó que no son días fáciles para él y esposa evitando ser encarcelados.

El Premio Cervantes 2017 participó en el diálogo “Literatura y América Latina” del Festival Centroamérica Cuenta, efectuado en Casa América de la capital española, donde habló de la situación que vive en estos días después de que el Ministerio Público nicaragüense dictó una orden de detención en su contra.

“No son días fáciles para mi mujer y para mí, tratando de evitar ser encarcelados. Estábamos en Costa Rica cuando nos llegó la orden de prisión y de esa manera hemos evitado ser uno de esos 240 presos políticos que hay en Nicaragua”, refirió Ramírez.

Previamente, el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, con quien compartió cartel en el festival, había pedido a los asistentes que mostraran su apoyo a Ramírez tras la orden de arresto y el secuestro de su última novela ‘Tongolele no sabía bailar‘ (Alfaguara) a cargo de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, a quien el escritor peruano definió como “pareja siniestra”.

El escritor y exvicepresidente de Nicaragua durante el primer gobierno sandinista, de 79 años, agradeció el gesto a su amigo Mario Vargas Llosa y comenzó el coloquio haciendo un análisis de la relación entre la política y la literatura.

“Todos los candidatos presidenciales en Nicaragua han sido enviados a la cárcel históricamente por los dictadores. Esto sería demasiado exagerado hasta para un novelista”, sostuvo Sergio Ramírez.

En este contexto, el autor trata en la novela censurada “la mezcla entre caudillismo e institucionalidad que aún no se ha resuelto en el siglo 21 en América Latina”, y es que Ramírez considera que, a 200 años de la emancipación del país centroamericano, “la independencia fue sustituida por el mal del autoritarismo”.

El escritor nicaragüense con nacionalidad española se mostró de buen ánimo e incluso bromeó acerca del oficio de novelista en su país de origen.

“Siempre me he preguntado cómo es ser un escritor sueco o finlandés, donde hay tanta apacibilidad política. En Holanda, el primer ministro va al trabajo en bicicleta, esto en Nicaragua es surrealismo. Cuando Ortega sale a la calle lleva un convoy de helicópteros y cuarenta o cincuenta vehículos”, dijo.

Por su parte, Mario Vargas Llosa subrayó que en Latinoamérica los escritores que están y escriben al margen de la política son una minoría.

Para el premio Nobel, es muy difícil ser un escritor latinoamericano y no verse afectado por la política, porque “las dictaduras establecen censura o, como ahora en Nicaragua, meten a los escritores en la cárcel.

Insistió en que, si uno elige la literatura como una actividad en la que centrar su vida, inevitablemente se va a encontrar con la política.

Además, consideró que la buena literatura crea ciudadanos críticos con el poder y por eso los poderes de los países han tenido intentos de controlarla, porque “huelen que es un peligro para los poderes establecidos”.

Y todas las dictaduras sin excepción, destacó, crean “una literatura de contrabando que generalmente existe al margen de la legalidad”. Pero siempre la literatura ha encontrado una forma de mostrar su desacuerdo con el mundo tal como es. (Con información de EFE)

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